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Aunque no parezca, algunos hombres buscan una mujer para toda la vida febrero 11, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Secretos de conquista.
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Para vos, que tanto tratás de encontrarte en este blog.

Marzo, 2005.

Despues de años de estar con un supuesto caballero, estaba yo sola, libre, melancólica y eufórica. Estaba con hambre de hombre. Pero no un hambre sexual (o sí un poco), si no más bien un hambre de sentirme mujer, atractiva, de sentir unos brazos gruesos a mi alrededor, adivinar una barba difícil en el olor a colonia after shave, escuchar una voz grave en el oído. Tal vez era hambre de hambre de hombre. Porque el supuesto caballero me quería, pero no tenía hambre de mí, o quizás no me lo mostraba porque le parecía inapropiado.

En eso andaba, cuando alguien que conocía hace algún tiempo me pasó a buscar por mi casa y vagamos sin rumbo fijo por las calles del barrio. Un sol delicioso nos entibiaba la piel mientras hablábamos sin parar de la vida. Me mostraba sus mejores facetas de chico de la noche, con muchas cosas vividas, pero a la vez tan centrado, -Ya tuve demasiada joda.-decía. Y se preocupaba por verse exitoso en lo laboral, y lleno de miles de amigos.

Pero eso no era lo importante, sino sus enormes ojos azules que me gustaron desde la primera vez que lo vi. Me los clavaba mientras caminábamos, y alguna mano rozaba mi cintura. Eso y su hambre, que no disimulaba. Me hacía reir, estaba cómoda. Llevábamos 3 horas descubriéndonos sin aburrimiento. Hablando como amigos de toda la vida.

-Vos sos una chica muy linda.
-Pero no, si cuando salía a bailar con las amigas era la que siempre se quedaba sola.
-Y bueno, es que cuando uno sale a bailar a veces no busca a la madre de sus hijos. Vos sos especial porque sos diferente. Siempre tan cuidada, porque no tuviste muchos hombres, vos no sos así, eso te hace especial.
-Vos también me gustás bastante.-Sonreí y me puse colorada.

No pude creerle ni una palabra. No entendía lo que estaba pasando.

Me lo dijo (muy tarde) un amigo.

Me refiero al sexo en su totalidad, la atracción física, la química, los besos, y el sexo propiamente dicho. Son cosas que nos confunden y no permiten que una piense claramente. Escribo “oscurece las aguas” imaginando que la razón es un lago o un mar en el que navegamos. Mi razón era un mar tempestuoso, con barco y naufragio incluido. Despues de años de estar con un supuesto caballero que ni me quiso tocar jamás, estaba yo sola, libre, melancólica y eufórica. Estaba con hambre de hombre.
Pero no un hambre sexual (o sí un poco), si no más bien un hambre de sentirme mujer, atractiva, de sentir unos brazos gruesos a mi alrededor, adivinar una barba difícil en el olor a colonia after shave, escuchar una voz grave en el oído. Sentirme una bailarina de tango que se mueve al compás de su compañero. Tal vez era hambre de hambre de hombre. Porque el flaco me quería pero no tenía hambre de mí, quizás no me lo mostraba por inapropiado.
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Comentarios»

1. Romina - febrero 12, 2010

Qué lindo sentir que alguien tiene hambre de uno… aunque yo me conformo con que me encuentren cuando estén buscando a su mujer de los próximos 15 minutos 🙂

M. - febrero 12, 2010

Que se yo, a veces nos hace falta algo mas duradero… Ponele media hora.

Bueno ahora sí hablando en serio, qué raro que un tipo que recien estaba conociendo haga un comentario así no? y más raro aún saber que puede llegar a ser verdad.

Suerte y besos, Ro

2. Renata - febrero 14, 2010

“nosotras” tenemos el poder de manipular su hambre (y la nuestra, despues de tantas dietas ya aprendimos ja ja!), no te olvides (son todavia mas ingenuos de lo que parecen), hay que aprender a conocer esos momentos en los que hablan con el corazón. Esa es mi receta.

M. - febrero 14, 2010

Es verdad Renata, pero entonces corremos el riesgo de pensar que nos hablan con el corazón, cuando en realidad lo están haciendo con alguna otra parte del cuerpo.

Si tenés una forma de de conocer cuales son esos momentos… ¡Quiero saberla YA!!

3. soyelpichon - marzo 1, 2010

Cito:
“-Vos sos una chica muy linda.
-Pero no, si cuando salía a bailar con las amigas era la que siempre se quedaba sola.
-Y bueno, es que cuando uno sale a bailar a veces no busca a la madre de sus hijos. Vos sos especial porque sos diferente. Siempre tan cuidada, porque no tuviste muchos hombres, vos no sos así, eso te hace especial.
-Vos también me gustás bastante.-Sonreí y me puse colorada.”

Esto dicho en el barrio a la luz del dia es una cosa, pero por un momento volve a leerlo ahora pensando en un lugar mas oscuro con musica fuerte, un par de luces de colores, gente por todos lados yendo y viniendo con tragos en la mano. ¿Que me dice ahora? Lo importante es el contexto, no?

M. - marzo 1, 2010

La verdad, Pichon, no habia tenido en cuenta el contexto de la charla. Eso lo cambia todo.
Qué buenos comments venis haciendo!!


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