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Cuidado con los punguistas febrero 16, 2010

Posted by Malena Ferrini in Sana y salva, Seguridad personal.
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Hoy el micro se demoró en llegar, y para cuando apareció, los que queríamos subir éramos muchos. Obvio que todos muy bestias corrieron a subirse para agarrar un asiento, y se armó un apelotonamiento de gente empujando que me pareció de cuarta.

Iba entre el tumulto de gente, casi arrastrada por la bestialidad de personas. ¿Quizás al viajar todos los días como ganado una se irá volviendo de a poco más y más vaca? He ido a arriar vacas, ellas entran al corral más civilizadamente, creedme.

Una chica humilde, pero bien vestida me empujaba intempestivamente. Mal.

Me dí vuelta y la miré a los ojos. La señorita me apretaba contra la gente. Tenía una manito en mi morral y la otra en mi cintura.

A mí no me empuja NADIE. Le regalé una sobrada, una blanqueada de ojos, y me hice a un lado. Me salí del bardo mientras chequeaba los bolsillos. Mi instinto me decía que ella me había robado. Pero no me faltaba nada.

-¡¡Ehhh dejate de empujarme que te pasa!! – Me gritó la señorita.

-¡Nena, para la moto! si ni te estoy tocando!

Y otra vez me fijé en mi morral. El monedero estaba aún ahí.

Me sentí muy prejuiciosa. Estaba segura de que la señorita me había tratado de robar, estaba completa y absolutamente segura de que estuvo tratando de meterme la mano al bolsillo. Pero las pruebas decían lo contrario… otra vez me rondaba culpa, por lo prejuiciosa que había sido. Me imaginaba qué hubiera creido si esa actitud era de una viejita, o un muchachito de traje. Me preguntaba por qué estaría tan desesperada por subirse pronto. ¿Necesitaba un asiento? ¿Estaría embarazada? Vaya uno a saber.

Subimos todos, y la señorita decidió quedarse porque ese no era el micro que ella esperaba.

Pocos segundos después se armó un griterío. Alguien le había arrebatado el celular a la señora que subió primero, esa que estaba al lado mío en la cola.

Prejuicio o no, el instinto me salvó el monedero.

Y por esta vez, solo por esta vez… fue horrible tener razón.

No me lo dijo nadie: será pura paranoia.

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Comentarios»

1. MONA - febrero 19, 2010

A mí me pasó algo similar con el instinto. Iba por la calle, miré para atrás. Aparecieron 3 monos. Sospeché. Me dí vuelta de nuevo… ¡Venían a asaltarmeee!

Quedé asustada, sin plata y con un dedo roto. Terrible. Odio la paranoia. Y ahora tendré que convivir con ella.

M. - febrero 19, 2010

Yo creo que al instinto hay que hacerle caso porque lamentablemente se equivoc MUY poco. Le dejo muchos besos, mejorese pronto!!

2. Bufona - marzo 11, 2010

Me mandaste un mail hace bastante y no había entrado a tu blog. Me gusta como escribis eh.

Y a veces pasa, eso que decís de la paranoia y del que sé yo. Pero bueno, al menos tenemos ese instinto que nos dice las cosas, solo hay que aprender a escucharlo un poco más.

Besotes.

M. - marzo 12, 2010

Hola bufona! la verdad, aunque sea feo pensarlo, a veces, la paranoia salva. besos


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