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Dios sabe qué necesitas y te lo da en el momento justo febrero 18, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Ocio y viajes.
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Hace unos años, estaba en trámites de reservaciones de hosteles y otras verduras para irme a Europa. A mis amigas les dije que me iba con un cincuenton casado que quería ir a la feria de los aviones y estaba para el crimen. ¡¡Los alaridos que pegaron!!

Pero en realidad, me había ganado la “Beca Father a la hija mas suplicadora de llevame a mi porfa porfa vos pagame los pasajes yo me banco el seguro y los hospedajes, la manutención, y me callo cuando te duela la cabeza ” y estuve con mi papá unos poquitos días en París y después me largué a recorrer sola solita solitaria a mi merced, con mi poquisima plata ahorrada en pesos, una requete mochila y un diario en el que escribí todas las experiencias que tuve. También hice algunos dibujos chitrulísimos.

Para ampliar hacé clic en la imagen

Además del miedo a las grandes ciudades, le tenia un poco de miedo a la convivencia con mi papá ya que nunca fui santo de su devoción. A no saber el idioma, a perderme por ahí, y a tener que aguantar mis propios monstruos una vez que estuviera sola. Sola sola al otro lado del mundo!

¿Te imaginas romperte una pata ahi? ¿Te imaginás estar en el lugar que soñaste y no abrazar a nadie? ¿Te imaginas vivir a sopa de polvo, barras de cereal y agua? ¿Te imaginas 25 cuadras con una mochila de 17 kg que engordaba un poco más en cada ciudad?

Mamá se emocionó y me abrazó con sus palabras cuando la llamé desde la punta de la torre Eiffel y hablamos unos segudos por lo caro que salía el teléfono.

Y mi papá, me regaló en 3 cuadras de París la mejor conversación que tuvimos en la vida. Cuando hablé diez segundos con él al día siguiente de esa charla, él ya estaba en nuestra casa y yo andaba por Berlin buscando la calle Klukstrasse. ¡En Berlín por Dios!

No sé si alguna vez voy a agradecer lo suficiente ese viaje, en el que además de ver tantas cosas maravillosas, aprendí a ser valiente. Aprendí a saber que Dios tiene siempre preparado algo mejor, que no importa lo mal que ande todo, siempre hay una salida…

Un día antes de despedirme de mi papá me encontré este libro tirado el la calle, como si hubiera caido del cielo. Miré a todos lados, y no había nadie de nadie. Creo que fue una de las mejores cosas que me pasó en el viaje, me ayudó a tomar muchas decisiones útiles, a saber qué ruta tomar cuando me bajaba del tren sobrecargada y cansada, con una nueva ciudad por delante.

Dios me mandó este libro que amo, y que para mí es un símbolo. Él sabe lo que te hace falta y te lo da en el momento justo.

Lo aprendí porque me tocó vivirlo.

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