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Tratá de no usar zapatos incómodos marzo 7, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Sana y salva.
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¿Estos serán cómodos?

Te compraste zapatos. Carísimos. Espectaculares, lindísimos. La primera noche que los usaste, te dolió un poquito el dedo. Son nuevos, pensaste.

Más tarde, volviste a ponértelos. Los zapatos más perfectos que pudiste comprar… te sacaron algunas ampollas. Ya van a ablandarse pensaste.

Y los usaste incansablemente a pesar del dolor. Hasta que se ablandaron y fueron los más perfectos de tu closet.

___

Hoy fui a la podóloga. Supe por ella que el daño que hace que ciertos zapatos produzcan dolor, sigue avanzando, aún cuando los zapatos no lastiman más. Son nuestros pies los que se acostumbran a esa lesión y dejan de sentir el dolor.

Me pregunto si con los hombres pasará lo mismo. Si no será que los dejamos quedarse en nuestra vida esperando que dejen de hacernos daño… o nos acostumbramos y simplemente seguimos caminando.

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Comentarios»

1. Marga - marzo 7, 2010

Un buen simil el de los zapatos y los chicos…

M. - marzo 7, 2010

Bienvenida Marga!
Dejá ya cualquier zapato que te haga doler…!

saludos

2. D. - marzo 8, 2010

Yo creo que deberías cortar por el camino menos complicado: Conseguite unas zapatillas de lona. No serán tan sensuales como un par de stilettos rojo pasión, ni tan vistosas como ésas sandalitas que seguro viste en la zapatería del centro, ni tan elegantes como los zapatos más caros, y seguramente no te luzcan ni remotamente como las botas de cuero de media caña. Tal vez el solo hecho de tenerlas no te harán sentir la más deseada o envidiada de la fiesta, ni la más hermosa por lucirlas. Pero se amoldan perfectamente a vos, no se quejan cuando caminás 200 cuadras ida y vuelta, sucias, gastadas, y usadas mil veces están siempre presentes entre tus opciones al calzarte, y pese a que te de un poco de vergüenza llevarlas a ciertos sitios, te hacen sentir cómoda como ninguna otra. Si se aplica a los hombres, queda a tu criterio. Yo hablaba de zapatos.

M. - marzo 8, 2010

Hola D.

Si por lo que vos decís fuera, andaría todo el día de pantuflas…

Lo que hace diferentes a los hombres y los zapatos es que las ojotas no tienen celos de los stilettos, ni las botas de esquiar piden “exclusividad”.

beso

3. MONA - marzo 8, 2010

Aplausos…

M. - marzo 8, 2010

Gracias Mona!! ¡No será mucho?

4. Romina - marzo 8, 2010

Poco antes de separarme, me compré unas zapatillas. Hermosas, las que siempre quise tener. Con el correr de los días (y de los pies), me di cuenta no sólo de que me resultaban bellísimas, sino que me llevaban a todas partes. Sentía que me había conseguido unas botas de siete leguas. Sentía que ahora era indetenible.

Mis pobrecitas zapas (grisecitas, de hombre -como a mí me gustan-) ahora reposan en mi bañera tratando de secarse después de su primer baño. Las suelas están tan gastadas que les cambió el color, y apenas tienen poco más de cuatro meses. Pero en ese tiempito se bancaron cada pasito nuevo, cada pasito sola, de los tristes volviendo de una clínica a los alegres paseando por Malargüe. Y así corrió el tiempo y pasaron muchas cosas y así seguí corriendo yo. Probablemente no duren mucho más las pobres, pero aunque van pegadas al suelo me dieron alas.

Elegite unas compañeras que te lleven a todas partes vos también 🙂 .

M. - marzo 9, 2010

Sí totalmente Romi, y dice mi abu que cuando una encuentra unos buenos zapatos (o zapatillas) tiene que comprarse dos pares iguales…. pero lamentablemente este no se aplica con los hombres 😛

M. - marzo 9, 2010

Siiii Malargue!!!! que buenas vacaciones!!

5. Romina - marzo 8, 2010

P/D 1: Ah, y nunca me sacaron ni una ampollita, y eso que en este tiempo recién me las saqué ahora que me compré otras.

P/D 2: Sí, esto también aplica a los hombres 🙂 .

6. soyelpichon - marzo 12, 2010

ziempre fue parte de mi filofia que ningun dolor ze va, zolo q noz acoztumbramoz con el tiempo, apliquece (azi ze ezcribe?) donde correponda.

loz dolorez no ze van, ze vuelven parte de nozotroz. Y azi, creo yo, paza con todaz laz cozaz, muchaz vecez perdemoz el tiempo ezperando q un dolor ze vaya, con alicientez, ziendo q en realidad dejan de doler cuando loz azumimoz como parte nueztra.
He dicho.

PD: no me anda la eze del teclado

M. - marzo 12, 2010

Es más, Pichón, creo que la mejor manera de atenuar el dolor es enfrentarlo, sentirlo en su justa dimensión mientras dure. (o sacarse los zapatos a tiempo) besos


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