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Ideas para una cita poco convencional mayo 30, 2010

Posted by Malena Ferrini in Cómo perder a un hombre, Salud y prevención, Secretos de conquista.
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Me invitó y no estaba segura de querer pasar tanto tiempo con él. Si salíamos a la noche, no alcanzaba a ir a ver el show de flamenco de mi amiga. Si íbamos al cine, tenía que estar plantificada en una butaca durante dos horas. Tomar el té es de vieja. Y la siesta no es buena hora para tomar alcohol. Entonces le propuse ir a patinar. Una solución ideal, no implicaba tener una charla, pero sí actividad física y diversión durante un tiempo limitado. No pude hacer más que felicitarme cuando él aceptó mi idea. No sabía lo que iba a venir después.

Foto: http://my.opera.com/gnapse/blog/ - Era esto o el video de "Patinador sagrado"

Nos divertimos mucho. Pero terminé viendo estrellas tras un suelazo tontísimo.

-Nena ¿Estás bien?-dijo desde la otra punta.

-Si, si. Me voy a sentar un ratito nada más hasta que se me pase un poco- le contesté mientras me levantaba sola y patinaba hasta la orilla.

Me senté dura como una piedra y noté que el dolor en lugar de disminuir, aumentaba. No quería llorar. Entonces empezaron a filtrarse los mocos mientras los ojos estaban secos.

-¿Y? ¿Te sentís mejor?

-La verdad estoy un poco preocupada, no puedo girar la mano ¿ves?

-Bueno, no importa tanto eso, total no vamos a bailar quien se ha tomado todo el vino.

-Ja.

-Me parece que mejor no patinemos más.

-Sí, mejor.

-¿Nos tomamos un cafecito?- me dijo mientras me ayudaba a sacarme los patines.

-La verdad que no me siento muy bien. ¿Y si me llevás a mi casa?

-Ok. Dejame que te pongo las zapas.

-Gracias. De verdad.

Cuando me paré, moví el brazo y volví a ver estrellas, esta vez eran peores que las anteriores.

-Se te está hinchando.

-Llevame a la guardia del hospital mejor. Me está doliendo de verdad.

Cuando llegamos ya eran como las ocho de la tarde. Me llamó mi amiga, la del flamenco. No voy nada, le dije.

A las once me dieron un calmante y me mandaron a hacerme una radiografía. Recorrí los pasillos aullando como un perro que lo están aporreando. A estas alturas eran mocos, lágrimas, alaridos y demases. El pobre muchacho seguía al pie del cañón con una expresión de piedad, hastío, lástima y ternura.

-Estás demasiado nerviosa, -dijo el doctor mirando las placas – pero no tenés nada. Igual con esto seguro rompieron el hielo.

Que chiste más pelotudo.

A las dos de la mañana me mandaron a mi casa con un papel que decía “reposo relativo por dolor interno de codo”. Media hora después estábamos los dos cenando con mi mamá. La despedida fue un poco incómoda.

En el desayuno me desmayé dos veces y fui a parar a la guardia de nuevo. Ahí fue cuando doctor Encantador notó que estaba quebrada y me mandó a enyesar.

La verdad no estaba tan mal ir a tomar el té ¿cierto?

Orientación vocacional: Una carrera para cada gusto mayo 27, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos para hombres, Taxonomías masculinas.
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Ya es conocida mi debilidad por los bomberos, conozcan ahora otras profesiones masculinas que también pueden ser muy sexies. Por favor tengan en cuenta que estos estereotipos no necesariamente se corresponden con la realidad.

Profesor de ciencias naturales

No cualquier profesor, ¿eh? tiene que ser del interior y vivir cerca de un lugar con mar o río. Apasionado por la ecología y la conservación de su entorno natural, propone seguido excursiones de deporte aventura o escaladas con sus estudiantes (que lo adoran). El viento le sopla en su pelo largo rubio (o rojo) tiene reflejos naturales causados por el sol o su vida al aire libre.

Su cita ideal: La cuevita de la cascada Manqui Malal.

Te regala: Una piedra (te va a decir que es una geoda difícil de encontrar).

Guardavidas

Otro más que está bronceado. Además tiene un físico importante que no escatima mostrar. Lo bueno es que no habla de cosas raras. Lo malo es que no tiene tantos temas de charla. Se siente poderoso cuando tiene el silbatito colgado.

Su cita ideal: Ir al cine un lunes. Está podrido de tanto sol y el lunes es su único día libre.

Te regala: Unas intolerables antiparras tipo suecas.

Cajero de banco

Tiene un insoportable olor a colonia y nunca aparece sin afeitarse. Sonríe con frialdad y te cobra las boletas sólo si sos un cliente del banco o una vieja. Golpea con fuerza y ceremonia el sello fechador. Sabe concentrarse en los detalles. Sabe que manda cuando está atrás del mostrador. Tiene todas las tardes libres.

Su cita ideal: Una cena en un restó lindón.

Te regala: El favor de cobrarte las boletas, aunque no tengas la cuenta en su banco.

Chef

¿Para qué quiere esos brazos tan gruesos y fibrosos? ¿Para picar cebolla? Tiene los sentidos muy despiertos, sabe elegir el vino, es minucioso y sabe reconocer el timming perfecto para cada cosa.

Su cita ideal: Hacer una comida en su casa.

Te regala: Una viandita para llevar al trabajo.

Cantautor español

Zezea y le patina la j. Nada más sexy que el acento español, los ojos entrecerrados, y los dedos fuertes arrebatando notas a una guitarra. Un hombre ajeno y fugaz. Esclavo de su guitarra y su breve estadía. Sensible y atormentado por amores que no pudieron ser. Trotamundos, no se detiene nunca. Ya estás advertida: la abrazará siempre a ella de la cintura, acariciando los trastes y cantando con melancolía.

Su cita ideal: Encontrarse justo después del conzierto (ellos no dicen recital).

Te regala: Probablemente una canción. Aunque originalmente haya sido escrita para otra.

Médico

Sabrá dónde está el olécranon. Viste de blanco. Es pulcro y ordenado. Vive atormentado por su celular que suena setecientas veces por día.

Su cita ideal: Imposible de saber. Te deja plantada porque justo entró un paciente cianótico.

Te regala: Algo ha comprado, pero no tuvo tiempo de pasar a entregártelo.

Pensándolo bien, este no es nada sexy. ¡Fuera de mi lista, maldito!

Reservorista

No tenemos idea de qué hace en su trabajo. Tampoco está muy en claro quién es o por qué vino a parar a esta lista. Pero sí que es sexy, de eso no hay dudas.

Su cita ideal: Tomar algo en un barcito en recoleta, El Álamo.

Te regala: NS/NC

Cómo preparar unos bifes a la criolla mayo 25, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Arte culinario.
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En el día de la Patria, una típica receta argentina, barata y poco trabajosa para cocineras inexpertas que tienen ganas de lucirse con un plato regional en el bicentenario. ¡No la confronte con alguien que sabe! Garantida, rápida, rica y a prueba de fallas*.

Ponga en la olla ESSEN un chorrito de aceite de oliva, un colchón de cebolla cortada chiquita. Sobre las cebollas extienda un bife por cada comensal. Sobre los bifes, una papa por persona, cortada en rodajas.

(Se puede poner también pimiento, tomate, honguitos, camote, mandioca, arvejas, dependiendo lo que haya disponible y lo que a usted le den ganas.)

Ajo, sal, pimienta, orégano, ají. Si quiere, saborizadores.

Agregue agua hasta que el nivel llegue a la mitad del nivel de los ingredientes. Tape la olla. Póngala a fuego acorde a su apuro y cuando hierva, lo baja al mínimo.

Vaya a hacer sus cosas, pero no se olvide de chequear cada tanto. Agregue agua si se le consume todo el líquido antes de haberse cocinado los ingredientes. Cuando las papas estén blandas y la carne no esté roja, ya está listo.

Si ha comprado bifes muy duros (así sale más barato), agréguele un poco de agua y cocínelo un ratito más, créase o no, se tiernizan.

Si lo puedo hacer yo, a cualquiera le sale. No pongo la foto porque hoy se me desintegraron las papas.

(Si se le desintegran las papas, haga un puré gurmet)

Esta receta me la enseñó mi mamá, la cocinera más heterodoxa, versátil y veloz que conozco.

*La receta presente no ha sido sometida al escrutinio masculino, no garantizamos que sea capaz de conquistar un corazón. Por las dudas hágala igual con mucho amor.

Dos maneras de cortar una cebolla mayo 23, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Arte culinario, Asuntos de pareja, Cómo perder a un hombre.
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Para el genio, para el lobo, y para el hombre bueno que necesita seguir cumpliendo sus promesas.

Acá estamos y nos miramos con las ganas de siempre mientras me discutís la manera de cortar la cebolla. ¿Vos sabés que ya lo había pensado? Tengo un fundamento que agradecés porque te lleva a reflexionar, pero igual la cortás a tu manera y no llorás.

Condimento la salsa y tu abrazo es desmedido. No puedo pensar en nada. No puedo ansiarte si sus brochas de maquillaje están ahí dormidas en el baño. Entonces estamos, como siempre, como nunca, (quizás) quieriéndonos a destiempo mientras ella hace algo que no sé en otro lado, pero está ahí en las paredes de la casa. En las historias que no aprendo a des-contarme cuando veo sus libros en la estantería.

La comida está bien, pero no podríamos terminarla aunque quisiéramos. Estamos llenos de besos que maceraron años mientras yo te decía que no y vos me buscabas (o la buscabas a ella).

La comida está excelente. Pero nos raptan los abrazos, nos arrancan de las sillas, de la ropa. Nos arrancan de la verdad. Nos arrancan de nosotros. Te miro y sos ese que cantaba los redondos hace tantos años. Ahora tu cara tiene otras marcas y tus ojos son más hermosos. Tus dedos en mis labios me imploran que no rompa este silencio todavía.

-Decime. ¿El amor es un rayo que te parte todos los huesos o es eso que se construye todos los días?

-El amor es lo segundo, Malen. Lo otro son mentiras. Lugares de fantasía. Pequeños mundos felices que creamos para escaparnos de las cosas que nos duelen todos los días.

-Entonces no. No puedo, mi amigo.

Yo no quiero ser otra mentira. Apoyo la cabeza en el almohadón mientras te miro hablar solo sin parar. Acaricio tu frente blanca y ajena pensando en ella, en su documento en la mesita del televisor.

Una taza de café me devuelve al micro, al trabajo, a mi verdad. Estoy vacía de volver y encontrarme conmigo mientras pienso en las cosas que me duelen todos los días y los pequeños mundos felices que no sé crear para paliarlas.

Una vez más reflexionamos. Pero esta vez la cortamos a mi manera.

Aunque me toque llorar un poco, esto ya no va a ser.

Pero cerca, aquí cerca el lobo aúlla
despertando al mal hombre,
al mago bueno
con un corazón que no puede
cumplir más promesas ya.

(…)

Me pude apartar de tu corazón
en otro crimen más
y me alejé de tu seducción
y tu dulce voz.

Mi genio amor – Carlos Solari

Los hombres más bellos del planeta mayo 20, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ocio y viajes, Taxonomías masculinas.
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Dicen que los hombres italianos son los mas lindos del mundo.

Dicen que tienen un perfume especial a colonia y hombre que los hace únicos. Que miran con ojos pícaros, hablan con entonación y besan besos inimitables con labios apasionados.

Que tienen manos masculinas pero suaves. Que fuman con los ojos entrecerrados y en las vacaciones seducen a mujeres desprevenidas. Quizás Biondissimas, tal vez brunissimas.

Dicen que ellos hablan al oído como nadie más, que dan un circolo para contar un scherzo. Que guiñan un ojo y la luna se ruboriza.

Dicen que cuando los italianos caminan por la playa de noche, el cielo y el mar son uno. Tanto, que las mismas estrellas lamen esa arena que pisan a piedi nudi. En especial los Lombardos, si es que viven cerca del lago Como, abrigarán con abrazos inigualables y efímeros esos besos de brisa mentolada.

Qué historias raras dicen.

Se supone que después ellos volverán a Italia y ellas terminarán suspirando en sus casas, mientras repiten las lecciones de Larmoniosa lingua. Buscando los guiños entre las páginas del libro. Tratando para siempre de recobrar en alguna inflexión gramatical esas manos inquietísimas que anticipaban los abrazos en el viento, las palabras dulcísimas y los besos esos italianos imposibles de igualar.

Mejor esperar el alta médica antes de abandonar el tratamiento mayo 18, 2010

Posted by Malena Ferrini in Oníricos, Salud y prevención, Sana y salva.
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Debería haber ido a la última consulta con el doctor A. pero no fui. Ahora que cambió el clima me duele otra vez y empiezo a pensar que tendría que haber sido un poco más responsable con mi salud.

E Dr. A. fue el traumatólogo que me atendió cuando me quebré. Un hombre encantador, fragante, amable y otra vez encantador. Ir a su consultorio era todo un evento en medio de aquellas tumultuosas vacaciones. La curvilínea secretaria con sus tacos aguja y su excelente cabellera negra me decía El doctor está operando. Yo esperaba paciente, al rato él sostenía mi codo con cuidado para no hacerme doler. Después miraba las radiografías con amor hipocrático.

Cuando terminé la fisioterapia, saqué la orden para ir a la última visita, pero nunca pedí el turno porque esa misma noche tuve un sueño terrible:

Iba a verlo. Como siempre estaba la secretaria con su pelo planchado. El doctor me decía gravemente que no estaba bien, que me tenían que operar. Entonces me daban una bata horrenda y me llevaban por los pasillos de la clínica en camilla hasta una sala de operaciones en la que me dormía mirándolo tan elegante con su barbijo y su sombrerito blanco.

Cuando me despertaba, me encontraba vendada como una momia. El doctor ya estaba de impoluto guardapolvo al lado mío y la desenrollaba con suavidad descubriendo mi piel, mirándome con ese interés que ponía siempre en las radiografías. Hasta que llegaba desenrollando a la altura de mi pecho y aparecían dos tetotas enormes bajo las gasas. Yo me las tocaba sin entender, escuchando el skweaky que hacen los globos cuando rozan unos contra otros. Entonces con los ojos inyectados de llanto le decía:

-¡¡Pero doctor, si yo estaba mal del codo!!

Y el doctor sonreía de costado contestando:

-Ahora ya estas perfecta… ya puedo invitarte a salir.

Hay que saber distinguir entre lo valioso y lo caro mayo 16, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos para hombres, Secretos de conquista.
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No me muestres tu Palm, ni las llaves de tu Alfa Romeo. No dejes el fajo de billetes en la mesa ni me cuentes que tenés tres empresas de nosequé. No alardees con tu laptop ni te hagas el croto-fashion combinando unas bermuditas Rusty con una camisa Christian Dior. No me pases a buscar todas las veces en un auto distinto.

No hace falta que me compres así. No quiero ser otro bártulo más. De hecho no me importan tus bártulos.

Mostrame que sos un buen tipo, que laburás, que sos decente y considerado, que sos alguien con valores, que tenés sentido del humor, que te gusto y que podemos pasar un lindo rato juntos.

Con eso ya es suficiente.

Además, para acumular bártulos, ya tengo los míos.

Más data sobre la plata y el amor aquí.

No podemos arrastrar un pasado toda la vida, hay que salir adelante mayo 13, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda.
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La última despedida

Bueno. Te voy a olvidar. Hemos terminado y ya no estoy más en tu vida. Te portaste mal conmigo, ni más ni menos que eso. Al fin y al cabo, eras una pobre persona tratando de vivir y ser lo más feliz posible, pero eso no justifica tantas promesas rotas, tanto sufrir, tanto tolerar. Porque soporté suficiente y demasiado. Te toleré hecho un Chómpiras, así, tan fresco y risueño como barbudo, oloroso y despeinado. Eso, y todos los aniversarios y 14 de febrero que pasamos separados.

Era una locura. Me llamabas 36 veces mientras estaba en el gimnasio o salía a cenar con mis amigas. Esto era tóxico. Lástima que me demoré tantos años en darme cuenta, pero qué bueno que fue a tiempo. No reniego de los años que compartimos, son experiencias y recuerdos que me han hecho aprender mucho.

Por eso creo que es tiempo de invertir en mí, convertirme en la mejor que puedo ser: Dios está conmigo, y lo que Él no me dio, me lo darán el gimnasio, los maquillajes , el peluquero y los corpiños con push up.

Voy a alimentar mi intelecto. Tengo acá recién comprados los tres tomos de los cuentos de Cortázar; y voy a escribir un libro, o en el peor de los casos me abriré un blog.

Unas vacaciones con las chicas serán el escape perfecto. Las amigas quedan para toda la vida, y los hombres casi siempre van y vienen (o vienen y se llevan a la amiga). También unas tardes de shopping, y muchas de juegos con las sobrinas, una escapada de turismo aventura, alguna salida a bailar, y quizás algún oportuno pernocte.

No me llames. No voy a estar. Y si estoy no te voy a atender. Y si te atiendo porfi cortá urgente: ¡No debería ser tan gila como para permitirme algo así!

Acá me voy a quedar, rumiando sin parar el mal que nos hemos hecho. Llorando con esos recuerdos tontos o la bronca o tu inmadurez. Hasta que llegue el día en que finalmente duerma una noche de corrido, coma toda mi comida y sonría todas mis sonrisas. Vas a ver que sí puedo. Te voy a sacar de acá y de acá. No me vas a doler más. Vas a ver, el día que me sienta una mina nueva voy a releer esto y me va a dar ternura y risa y alivio.

Voy a decirme que grossa que sos y después voy a postear esto en mi blog satisfecha de haber terminado de olvidarte.

Lo leí en todamujeresbella.com.

Y sépanlo: las soluciones fáciles son ficticias.

¿Qué es lo conveniente: honestidad, discreción o ahorro de palabras? mayo 11, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja.
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Estuve visitando el blog de Elen, donde escribió un interesante artículo sobre los silencios masculinos y las blabletas femeninas. Ella me inspiró a hacer un análisis más profundo.

Hay una línea muy delgada entre una no-noticia y un ocultamiento dañino para una relación de pareja, y muchas veces no queda claro si lo que se ocultó para no generar problemas, termina causando lo contrario. De esa línea hablaré en este post.

Para calcular el grado de peligrosidad potencial de la noticia, será bueno medir los costos y beneficios posibles que puede tener como consecuencia el ocultamiento. Cuando está mal sopesada la situación, el efecto boomerang a corto o largo plazo es inexorable.

En mi teoría tenemos tres tipos de novedades que requieren distintos comportamientos, veamos algunos ejemplos:

1. Algo trivial, sin importancia. Por ejemplo “El verdulero me guiñó el ojo”. Reacción recomendada: Ahorro de palabras.

2. Una situación que puede generar malestares pero sólo sucedió una o dos veces. O algo que sucede seguido, pero no es grave. Los ejemplos podrían ser: “Ayer un conocido me ha tirado los galgos” o “Tengo un blog hace algún tiempo”. Reacción recomendada: Discreción.

3. Algo que involucra un asunto agudo o delicado para alguno de los miembros de la pareja y se ha hecho (o se hará) deliberadamente durante un periodo prolongado de tiempo.
Ejemplo: Mantener correspondencia con una ex de manera permanente y asidua.
Reacción recomendada: Honestidad completa. De lo contrario el otro podría tomarlo como una omisión traicionera y maliciosa.

Entonces, ante la duda de tirar o no una bomba. Cuando se trate de de decidir qué se oculta para proteger al otro, aunque sea para evitar peleas sin sentido, mire la tabla siguiente y evalúe la situación a largo plazo.

Preguntas\Situaciones
1
2
3
1. ¿Es muy importante para mí o mi pareja?
No
No
2. ¿Si se entera por alguien más puede llevar a interpretaciones incorrectas?
No
3. ¿Esas interpretaciones equivocadas pueden dañar a la otra persona?
No
Sí/No
4. ¿Sería complicado esclarecer la situación si la pareja se entera por otro lado?
No
Sí/No
5. ¿Esa situación puede producir daños profundos a largo plazo en la confianza de la pareja?
No
Sí/No
6. Entonces ¿Vale la pena dar esta información?>> Para responder vea instrucciones.
No
Sí/No

Instrucciones:

¿Vale la Pena dar esta información?

Responda las preguntas 1, 2, 3, 4, y 5 de la tabla usted mismo según su situación. Sume los sí y los no. El que obtenga mayor cantidad será la respuesta correcta a la pregunta 6. Si respondió con un sí a la primera pregunta, sí o sí hay que contarlo.

Aunque parezca estúpido decir la verdad, no es sensato ocultar elementos que puedan convertirse en algo dañino para relación. Mejor elegir siempre la seguridad de un mal pequeño, antes que el azar de un daño terrible. Eso puede puede costarle a una la relación.

Si no te perdonás vos, no te perdona nadie mayo 9, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Autoayuda.
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Una lectora y aclamada comentarista de este blog nos cuenta qué hacer con una pared blanca. Con ustedes Romina.

En mi casa ahora hay una pared blanca. En mi casa, que siempre estuvo abarrotada. Bueno, y que siempre había sido nuestra casa. Pero ahora es sólo mía.

Esa pared blanca frente a mi cama me mira fijo preguntándome “¿Qué vas a hacer?”. Es cierto, tengo planes para esa pared, ya quiero llenarla de cosas. Pero también es cierto que por ahora es un lienzo en blanco… una ausencia.

Si hubiera podido pedir un deseo, habría pedido volver a amarte. Si no, que no sufrieras. Pero no hay lámparas de Aladino que valgan, sólo paredes. No hay nada, nada, nada peor que ver llorar a alguien que querés y saber que es por tu causa, por más justificada que parezca, por más que tus actos intenten evitar un daño peor. Ahora lloro yo, pero no lloro porque te extraño, sino por que no. No lloro por vos, a quien vi de buen ánimo y con ímpetu, sino por mí. No deja de acosarme la idea de que lo que te hice fue horrible. No puedo pensar en vos sin pensar en ese momento en que te hice llorar. No puedo sacármelo de la cabeza aún ahora, cuando te veo tan campante. Y así me exilié de mis amigos y mi familia, para hacerte todo más fácil, como quien le da un dulce a un chico para que no le duela la vacuna, aunque no tenga nada que ver. Ahora empiezo a pensar que ese ligero sinsentido no tenía que ver con complacerte, sino con castigarme, con creer que me merezco quedarme sola. Siento que, ya que no te puedo dar una vida feliz, tengo que facilitarte lo que sigue, ¿pero cuánto de lo que trato de darte tiene que ver con el afecto y cuánto con la culpa? Parece que para mí siempre vas a ser el de la cicatriz.

Si no me perdono, la pared blanca se va a llenar de cosas tristes, oscuras, inútiles, o peor, no se va a llenar de nada, se va a quedar así, acusatoria en su blancura, como la mancha de Lady Macbeth pero al revés. Si me perdono, se va a llenar de imágenes, música y color. Si me perdono, voy a reencontrarme con mi familia. Si me perdono, puedo recomenzar.

Parece fácil, ¿no? Sólo tengo que lograr perdonarme…