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Dos maneras de cortar una cebolla mayo 23, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Arte culinario, Asuntos de pareja, Cómo perder a un hombre.
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Para el genio, para el lobo, y para el hombre bueno que necesita seguir cumpliendo sus promesas.

Acá estamos y nos miramos con las ganas de siempre mientras me discutís la manera de cortar la cebolla. ¿Vos sabés que ya lo había pensado? Tengo un fundamento que agradecés porque te lleva a reflexionar, pero igual la cortás a tu manera y no llorás.

Condimento la salsa y tu abrazo es desmedido. No puedo pensar en nada. No puedo ansiarte si sus brochas de maquillaje están ahí dormidas en el baño. Entonces estamos, como siempre, como nunca, (quizás) quieriéndonos a destiempo mientras ella hace algo que no sé en otro lado, pero está ahí en las paredes de la casa. En las historias que no aprendo a des-contarme cuando veo sus libros en la estantería.

La comida está bien, pero no podríamos terminarla aunque quisiéramos. Estamos llenos de besos que maceraron años mientras yo te decía que no y vos me buscabas (o la buscabas a ella).

La comida está excelente. Pero nos raptan los abrazos, nos arrancan de las sillas, de la ropa. Nos arrancan de la verdad. Nos arrancan de nosotros. Te miro y sos ese que cantaba los redondos hace tantos años. Ahora tu cara tiene otras marcas y tus ojos son más hermosos. Tus dedos en mis labios me imploran que no rompa este silencio todavía.

-Decime. ¿El amor es un rayo que te parte todos los huesos o es eso que se construye todos los días?

-El amor es lo segundo, Malen. Lo otro son mentiras. Lugares de fantasía. Pequeños mundos felices que creamos para escaparnos de las cosas que nos duelen todos los días.

-Entonces no. No puedo, mi amigo.

Yo no quiero ser otra mentira. Apoyo la cabeza en el almohadón mientras te miro hablar solo sin parar. Acaricio tu frente blanca y ajena pensando en ella, en su documento en la mesita del televisor.

Una taza de café me devuelve al micro, al trabajo, a mi verdad. Estoy vacía de volver y encontrarme conmigo mientras pienso en las cosas que me duelen todos los días y los pequeños mundos felices que no sé crear para paliarlas.

Una vez más reflexionamos. Pero esta vez la cortamos a mi manera.

Aunque me toque llorar un poco, esto ya no va a ser.

Pero cerca, aquí cerca el lobo aúlla
despertando al mal hombre,
al mago bueno
con un corazón que no puede
cumplir más promesas ya.

(…)

Me pude apartar de tu corazón
en otro crimen más
y me alejé de tu seducción
y tu dulce voz.

Mi genio amor – Carlos Solari

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