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Cómo lograr hacer lo que a uno se le da la gana (Parece fácil, pero no lo es) septiembre 25, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda.
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Con ustedes, Romina.

1. Respire hondo y trate de calmarse, porque si hacer lo que tiene ganas no le sale de una, muy tranquilo no debe estar.

2. Diferencie claramente entre lo que piensa y lo que siente. Si tiene cosquillas en la panza, hágales caso, eso es un ansia genuina. Si le parece que no da, es caro, no es correcto, qué dirán los demás, tire todo por la ventana que eso no tiene nada que ver con el deseo.

3. Analice el miedo que lo frena: ¿es una reserva razonable o es un prejuicio travesti? A veces hay que tirar una pared grande que se interpone entre usted y su ansia. No se amilane ante esta perspectiva. Esté dispuesto a derrumbar lo que sea necesario si su deseo lo amerita.

4. Para asegurarse de no responder a un antojo baladí, dele tiempo a su deseo a macerar. No digo que espere años para hacer lo que se le cante, pero si se trata de un deseo genuino, seguro sobrevivirá hasta pasado mañana a la tarde.

5. A veces hacer lo que uno quiere hoy implica tirar a la basura lo que quiso ayer. Hágalo. Directamente. No pierda el tiempo peleándose con usted mismo. No espere a odiar lo que defendía. En cuanto el deseo viejo le genere duda y se le resquebraje, deshágase de él. No importa si cambió de opinión o si antes estaba equivocado. Acá no hablamos de tener razón, sino de ser feliz, y las dos cosas no son necesariamente compatibles.

6. Si pide segundas opiniones, fíjese a quién se las pide. No le pregunte a su cura confesor si está bien que se tire una canita al aire, ni a su primo vicioso si está bien probar heroína. Ya sabe la respuesta, ahórrese la pregunta. Íntimamente, usted sabe a quién preguntar para recibir una respuesta razonable y no la que usted quiere oír (ahora, si sólo quiere apoyo, eso es otro cantar, vaya con el cura y con el primo). Si le parece mejor, incluso haga una consulta popular. Si las opiniones son encontradas, su percepción personal es tan válida como cualquiera de las de los demás, y entonces siéntase habilitado para hacer lo que le dicen sus propias tripas. Si todos, TODOS, le dicen “No, pará, loco”, entonces hágales caso. Es altamente probable que usted se haya ido un poco a la mierda.

7. Tenga en cuenta también que, sin importar lo que le aconsejen (tanto si pidió consejo como si no, no se preocupe que lo va a recibir), sus actos y sus consecuencias se los fuma exclusivamente usted (bueno, cada tanto pueden afectar a terceros, en tal caso póngale un poco más de pila a la decisión). Tiene el derecho de pasarse el consejo por donde usted ya sabe. Sepa también que la gente pretende que, cuando usted le pide consejo, usted les haga caso sin dudarlo (y bueno, los humanos son así). No se sorprenda con los enojitos y los reproches por no hacer lo que ellos dijeron. C’est la vie (o como se escriba).

8. Sea egoísta, por lo menos mientras intenta descubrir qué cuernos quiere. Mientras estamos en la etapa de dilucidar las ganas, no se caliente por lo que pensarán sus amigos o su familia, o en cuánto molestará a tal o cual su decisión. Eso se resuelve más adelante (a veces uno se queda con las ganas irresolutas, es cierto), pero primero tenemos que saber qué queremos nosotros. Lo que le conviene, perjudica o prefiere el otro es harina de otro costal. Quizá finalmente prioricemos a ese otro (es lógico: gastarse todo el sueldo en un Mercedes como deseo puede ser genial, pero no darle de comer a los hijos por ello no parece muy recomendable), pero sabiendo exactamente por qué (y con la secreta esperanza de buscarle la vuelta de tuerca a la situación para lograr el Mercedes y la cena de los niños).

9. No se enrosque con deseos medias tintas. Las cosas tienen su precio, asúmalo. Si quiere ser bailarín clásico, sabe que tendrá un entrenamiento estrictísimo. Si no quiere entrenarse, bueno, evalúe usted qué le tira más. Pero una vez que optó, tire al diablo el deseo más chico. Usted ya eligió. Deje de debatirse. Córtela.

10. Prepárese para una posible frustración. Que usted sepa qué quiere no significa que lo consiga. Preo créame que si va por la vida sin saber lo que realmente desea la pasa todavía peor. Nadie quiere descubrir lo que quiere diez años después de haber hecho lo contrario o cuando ya se le pasó el tren. Persiga activamente lo que quiere. Propóngase ser feliz. No le digo que le va a salir, pero si no se lo propone no le va a pasar nunca.

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Comentarios»

1. c* - septiembre 26, 2010

jajaaaaa!!! me encantó!
Ilustro un poco con esto: http://www.youtube.com/watch?v=3ufPHH1nCyI

Malena Ferrini - septiembre 26, 2010

Hola C*, me encanto el video, no la conocía. besos y gracias

2. Pupa - septiembre 26, 2010

¡GENIAAL!

Malena Ferrini - septiembre 26, 2010

Pupa, es Romina, qué queres… 🙂

3. Cat - septiembre 28, 2010

Un destilado de saber. Merece estar en OBLOGO.
¿No sabe si ya lo propusieron?

Malena Ferrini - septiembre 28, 2010

Hola Cat, ni idea. ¿yo me entero cuando alguien propone algo? no se nada de eso …. pero me encantaría que salga el OBLOGO!!! besos

4. Un orden nauseabundo « Mi pluma y mis caderas - noviembre 22, 2010

[…] conquista, Temas familiares. Tags: Mis lectores, Una canción trackback Para mi amiga Romina, que ya trató de enseñarme a hacer lo que se me da la gana. El post que sigue salió escuchando esta […]


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