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El perro es el mejor amigo del hombre octubre 30, 2010

Posted by Malena Ferrini in Animales de compañía.
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Tengo una vecina solterona que tiene un perro que siempre nos hace caca en la vereda, la he visto con la porquería peluda esa. Viene dando vuelta a la manzana trayendo un palito (la vecina) y cuando el cachivache ladrador (el perro) se acomoda en posición canguro para dejarnos un popó, la mina mira para otro lado.

Bianca se llama. La perra, la mujer no sé.

Toda esta historia viene al caso porque ahora quieren que adopte un bicho así no estoy tan sola. Yo, la que no puede mantener viva ni una planta, voy a encargarme de un pobre animal. Excepto que fuera un gato, esos son bastante self service. Pero ni siquiera así. No, no, no, no. La comida o el agua en realidad serían lo de menos, con los pelos, el pichí y las cacas, no quiero ni pensarlo. Bañarlo, las pipetas, salir a pasear antes que la pobre bestia sufra más de lo tolerable… y tantas otras cosas. No me imagino cómo ni para qué.

No entiendo a los animales, mucho menos a los dueños. Todos chupados con babas de bicho.  Llenos de estampas de patas, uñas o pelos. No puedo tolerar las veredas de mi barrio llenas de perros sueltos ávidos de mis temerosas carnes y sus odiosos dueños con su discurso pelotudo.

-Los animales sienten el miedo, si te atacan es porque les tenés miedo.

A ver, dueño, yo siento tu idiotez mental, si te ataco es porque sos un flor de imbécil. Ahora guardate tu bestia, sus pelos, las meadas y las cacas.

No me jodan con macanas, no tengo alma de dueña.

Me tildarán de malvada y temerán que me tire al abandono de la soledad, si no puedo hacerme cargo de un bicho cualquiera tampoco podría cuidar siquiera de mí misma…. ¡¡mucho menos de un marido o unos hijos!!

_______

Oh Dios, acabo de entender… Está en mi destino. Algún día voy a adoptar una perrita que se llame Bianca, voy a dar la vuelta a la manzana trayendo un palito, y una minita insoportable va a mirarme con cara de orto por  la ventana cuando mi perro le deje un popó.

Supongo que a esas alturas cualquier animal será mejor compañía que la nada.

Lucidez para debatir una noticia octubre 27, 2010

Posted by Malena Ferrini in Formación profesional y capacitación, Noticias y actualidad, Secretos de conquista.
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Amiga: -Che, viste que murió Kirchner

Malena: -Huy ¿Ya lo habían censado?

Sobre la soledad y cómo sobrellevarla octubre 26, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Consejos de belleza, Secretos de conquista.
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Este post me salió después de leer el comment de Romina.

Yo no soy nadie porque no me has visto. Existo en un choto corte de pelo, en una cinturilla, en veintinueve años de recuerdos. A veces me da pena el filtro de gustar, el cuidado de no decir ciertas cosas, de no ser torpe o cargosa para que un NN no salga corriendo y me haga el favor de conocerme. De mirarme más allá del bendito corte de pelo, más allá de mi cuerpo o qué se yo qué.

Lloro mientras me pinto con waterproof y me río bien fuerte en el ruido de la noche. Me tomo un trago y me voy a mi casa de cama vacía. A mi mañana de café apurado, de corrida de micro, apretujada no existo y me da pena atrás de los lentes de sol. Y trabajo y vuelvo y vomito negras letras aporreado en el teclado porque no estoy. Porque pienso pero no digo, hablo y escribo y no soy. No sé qué ser.

Soy nadie, ninguna.

Escucháme, es horrible. No sé qué ser para gustarte. No sé en quién convertirme para que me ames. No un bicho raro arrugado y triste. Así no me querrías, así no, sólo perfecta pelilarga flaca y exitosa.

Pero nada de eso. Apenas libre soy. Tengo una mochila ávida de mundo, unos ojos tristes, unas caderas voladoras.

Sueño despierta, me emociono al sol pensando que en un mundo insensato el aturdimiento puede abandonarme un día. El día que no soy lo que puedo darte ni lo que vos querés, sino lo que sale de mí.

El día que entiendo que así nomás vas a amarme. O por lo menos así voy a amarme yo. Con vos o sin vos.

No te pongas emocional en una discusión de pareja octubre 24, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Autoayuda, Consejos para hombres, Dialecto Femenino.
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Pocas veces es bueno ponerse demasiado emocional en medio de una discusión con tu hombre. Corrés el riesgo de que te pregunte.

-¿Qué te pasa, te vino?

Pregunta de mierda, si las hay. Todos los racionalísimos argumentos que hilvanaste, las lógicas explicaciones que diste, y todos los esfuerzos que pusiste  para resolver la situación lo antes posible han de ser echados por tierra al contestarle con llorosos ojos.

-¡Sí, pero eso no tiene nada que ver con esto!

Nada más decepcionante.  Tu hombre habrá logrado infiltrar entre tus lágrimas, tu angustia o tus reproches una pregunta soez como esa. Una llave maestra que acaba el problema tapando el vórtice hormonal con abrazos… o acrecentándolo a niveles insospechados.

-Vení, no estés triste. Yo te voy a abrazar.

Un consuelo para tontos, una curita que no resuelve nada.

-Qué me vas a abrazar, pedazo de misógino sexista insensible. Cuando me viene también puedo pensar ¿sabés?*

*Nota: Esa última frase matadora rara vez será pronunciada. Probablemente llegue en un pensamiento dos o tres días después de la pelea. Cuando los días hayan terminado y ninguno de los dos recuerde sobre qué diablos era la discusión.

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Por las dudas, tomá nota del problema y de los argumentos. Y aprendete de memoria la frase matadora, a ver si logramos que escarmienten y dejen de preguntar pavadas de una buena vez.

El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen (William Shakespeare) octubre 21, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Éxito profesional, Carrera y finanzas, Ocio y viajes.
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Esto ya lo publicó Pau. Yo no me animé antes porque se dice que el tal Adri y la nunca bien ponderada Yael andan mandando cartas documento y haciendo juicios acá y allá a todo aquél que postee el video clip que hicieron para su casamiento. Justamente eso es lo que hace que se multiplique por todas partes en la red, una inmejorable estrategia de marketing.

Con un hit como el de ellos deberían hacerse un site que se llame ChotoLove.com, sería suficiente para ganarse unos buenos morlacos con un show en Mar del Plata y un programa de tele en horario estelar. Temblaría Alfredo Casero, se admiraría Capusotto ante la creatividad de este humor bizarro que no llegará jamás al ápice de su desarrollo sólamente porque estos dos enamorados no saben reírse de sí mismos y capitalizar su ridículo en algo que les reditúe.

Quién sabe. Por ahí sea cierto que Adri sueña con un plasma y no distingue una naranja de una manzana.

Acá tienen un back up del link por si censuran el video de You-Tube. También les dejo un artículo que explica por qué el amor nos hace tan idiotas.

Cómo sobrellevar dignamente el vigésimonoveno cumpleaños octubre 19, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Ideas sexy para conocer hombres, Temas familiares.
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Qué depresión llegar a la edad en que las viejas pelotudas del barrio empiezan a preguntarte para cuándo los confites. La vida es jodida y cuando llegás al futuro te das cuenta de que todo lo que te imaginabas es una bendita farsa sociológica.

Me levanté como todas las mañanas, tarde y a las apuradas. Dejé sin tomar el café recién hecho y trepé como pude a un colectivo lleno de gente. En la oficina me esperaba una pila de trabajo. Ahora sí, café como ácido muriático, facturas de pastelera y mil calorías cada una. Almuerzo solitario en la plaza con cacas de perros y una tarde larga y gris frente a la compu con dos mensajes de texto: Movistar duplicate y mi colega preguntándome si la cafetera quedó apagada.

A la salida de la oficina me fui para el bar donde siempre nos juntamos para los cumpleaños de todos. Me llamó la atención llegar y no encontrar a nadie, pero igual me pedí un trago. Cualquier cosa con tal de no volver a mi monoambiente de silencio total, cama deshecha y pared blanca.

El primer trago me pareció dulzón. Sentada sola en la barra sentía algo como el glamour cosmopolita de una chica Bond. Sobre todo cuando se acercó un turistito irlandés blanquísimo y pelado como un huevo duro y me pidió fuego. Lástima que no fumo, pensé mientras él me compraba un Martini o dos.

Poco tiempo después estaba muerta de risa. Pero de una risa negra y pegajosa de petróleo o alquitrán. Al turista no le entendía un soto, pero me apoyaba la mano en la cintura, sonreía y hablaba, hablaba sin parar en español imposible, pésimo inglés y dialecto desconocido. Llegué a la aceituna del fondo con el último sorbo y antes de poder escupir el carozo el beso irlandés me impregnó el paladar.

-¿Vamos?

No sé si entendió, pero pagó la cuenta, agarró la campera y me siguió hasta la esquina donde me abrazó apretándome contra su cuerpo grueso y fibroso. En el taxi me acarició el pelo y me metió el dedo abajo de los lentes para atajar una lágrima. Ahora miraba sin decir nada y sacaba veinte pesos para pagar mientras yo me bajaba con los zapatos en la mano y trataba de embocar la llave en la puerta del edificio.

Llamé un ascensor que demoraba más de lo tolerable. Fuimos por las escaleras en la oscuridad y nos besamos en todos los escalones. Para cuando llegamos al primer piso, las manos iban de acá para allá, mi vestido estorbaba arremangado hasta la cintura y a él se le caían penosamente unos pantalones que dejaban en evidencia toda su urgente virilidad. La hebilla del cinturón desprendido tintineaba en el oscuro pasillo que nos recibía agitados y calientes. Mi mano escarbaba la cartera hasta alcanzar otra vez el llavero y las suyas hacían idem en mi escote.

Mientras me abrazaba impaciente desde atrás, yo giraba la llave en la cerradura y eso era todo lo que se escuchaba además de mi respiración entrecortada de llanto o excitación. Un beso después, la puerta rechinó y cuando entramos se golpeó a nuestras espaldas. Ahí nos quedamos abrazados medio desvestidos, algo borrachos. A esas alturas mi cara era una llorosa mancha de rimmel y lápiz labial.

De repente nos quedamos ciegos y las luces y los gritos nos detonaron en la cara.

En el mismo instante en que se encendió la lámpara, aparecieron todos los ausentes posibles. Mi mamá, mi papá, mis hermanos, mis amigas de toda la vida, el jefe, los compañeros de trabajo, unos amigos de la familia, la cuñada de mi hermana, unas tías, y mis dos abuelitas; gritando todos a viva voz ¡¡Sorpresa!! mientras se caía al piso un horroroso cartel de “Feliz Cumpleaños, Malenita” pegado a las apuradas en la pared blanca mi monoambiente, junto a la cama deshecha y el silencio roto.

Hay que poner el santo patas arriba y después prenderle una vela octubre 14, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Ocio y viajes.
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Mi bisabuela siempre perdía todo. Sí todo absolutamente. Los lentes, la revista, las ligas, el frasco con plata, un rosario, el tejido o cualquier otro tesoro personal. Siempre que le pasaba algo así, sospechaba que había sido víctima de un robo, pero ante la duda ponía patas arriba la imagen de San Antonio con el rosario enroscado en el hombro como una tira de municiones. Hasta que lo perdido no aparecía, el santo se quedaba de cabeza, pero cuando lo encontraba le encendía una vela en agradecimiento.

Anoche fui de copas con unas amigas y nos quedamos paveando hasta tardísimo. Hablábamos de hombres, creo. Pero no estoy segura, porque promediando el segundo mojito eso era más reirse de cualquier cosa que “charlar” propiamente dicho.

La cuestión es que esta mañana, cuando me levanté para ir a la oficina, noté turbadísima que mi campera no estaba en mi casa. Llamé entonces a mi amiga la que me trajo en su auto, y me dijo que tampoco la tenía en su poder. Espantada, inventarié el contenido de los bolsillos. Tanía la billetera con los documentos, las tarjetas de crédito y débito de dos bancos diferentes, el DNI, la cédula, y la credencial VIP de mi peluquería. Un flor de celular, y las llaves de la oficina.

Lo más loco del asunto fue que una vez, mi bisabuela perdió el santo propiamente dicho. Con lo cual no hubo manera de darlo vuelta para encontrarlo.

Al cabo de dos agónicos días de búsqueda incesante apareció el santito con sus municiones rosarias al cuello.

Y esta tarde me devolvieron la campera en el bar, con todo su contenido intacto.

Cuando lo encontró, mi bisabuela lo agarró y le dio un beso en la frente. Pero lo dejó sin vela por perderse él. Por insurrecto.

A Antonio, el santo. Aunque no te prenda vela, yo te banco.

Gracias totales.

Las consecuencias de tomar sol sin protección octubre 7, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos de belleza, Salud y prevención.
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Esta es una historia real. Los nombres de sus protagonistas han sido cambiados para preservar sus identidades.

A estas alturas del año estamos casi todas de color blanquísimo tipo tubo fluorescente, será por eso que cuando la vimos en la clase presencial de este mes, su bronceado caribeño no pasó desapercibido.

Le preguntamos a Connie cuál es su secreto y nos contó que con los primeros soles de agosto ya se echa toda la siesta en el jardín cuan lagarto, untada con aceite de bebé. Para tomar color lo antes posible, jamás usa nada que tenga FPS, y va alargando los tiempos de exposición a medida que se va curtiendo (OK, ella no dijo curtiendo, supongo que con lo cheta que es ni siquiera usa esa palabra, pero usted lector entiende…).

-Siempre hice eso, la palidez es lo menos. Te ves como un muerto cuando estás así toda blanca.

Torcí el labio mientras masticaba una frase sin decir nada. Gracias por lo que me queda a mí, cheta compañera, que soy tan pero tan blanca que ni siquiera logro un bronceado después de 15 días de crucero en Brasil. ¿Por qué no dijo esa frase en primera persona?

La miré sin entender. Me sentí un individuo de otra especie, observando con esmero su fruncido ceño de arruga indeleble, comprendí que su cara agreta no venía de su vinagrera interior, sino del sol quemándole la frente muchas de sus veinticinco primaveras.

-¿Y nunca se te dio por usar pantalla solar?

-Ah, sabés que me lo dicen todos. Las mujeres grandes sobre todo. Me dicen que voy a terminar arrugada como una pasa de uva si sigo así. Pero la verdad que no me importa para nada. Nunca usé ni voy a usar protector solar ¿Para qué quiero tener la piel linda a los cuarenta? No necesito eso. Eso se los dejo a las viejas gagá que andan de levante con esa edad. Yo ya me casé. Ya no me importa arrugarme.

Me quedé muda. En realidad mi pregunta tenía que ver con otras consecuencias de tomar sol sin protección.

Como por ejemplo el cáncer.

Cómo tener un hombre a tus pies octubre 5, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Cómo perder a un hombre, Secretos de conquista.
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  1. Arrastralo al cine a ver una comedia romántica o peor aún algo como Sex and the city 2.
  2. Pedile que te sostenga la cartera mientras vas al baño y dejalo cuarenta minutos esperando (para más maldad, que sea a la salida del cine cuando vean Sex an the city 2).  Otra variante es hacerlo quedarse anquilosado en el silloncito de la boutique mientras te probás cosas que no necesitás comprar.
  3. Armale un buen berrinche cada vez que quiera salir a correr.
  4. Decile a sus amigos que se puso a llorar cuando vio “Siempre a su lado” la película de Hachiko el perro fiel.
  5. Cuando se entusiasme con algo en el shopping, preguntale bien fuerte ¿Para qué querés esa huevada? y prohibile que lo compre.
  6. Tratá de reventarle los granos de la cara, o peor insistile para que se haga una limpieza de cutis. Podés potenciar el efecto diciéndole que el pelo le queda horrible o atosigándolo para que baje de peso.
  7. En medio de una reunión, contá que es tan inútil que no sabe la diferencia entre una pinza y una tenaza.
  8. Preguntale si se cambió el calzoncillo.
  9. Comentá que la música que le gusta es una trolada.
  10. Ante cualquier pelea, sin importar de qué se trate el problema, negale el sexo hasta que te pida perdón y te diga que tenés razón.

No me explico cómo las minas que hacen todas estas cosas tienen en sus manos unos tipos divinos que se desviven por complacerlas. Y yo que no hago ninguna estoy más sola que la mierda.

No sean giles, muchachos, no se banquen tanta porquería. Búsquense una chica que sea piola.

Somos muchas, pero nadie nos ve.

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Este post es para El Implacable, y también para Viento que Corre. Ojalá nunca tenga que verlos a los pies de nadie.

20 razones para querer levantarse un guía de montaña (o algún deporte aventura similar) octubre 4, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ideas sexy para conocer hombres, Ocio y viajes, Secretos de conquista, Taxonomías masculinas.
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Con ustedes, Romina.

1. Están en buen estado físico.
Esta es la razón obvia: son deportistas, es evidente que el 95% va a tener buen lomo (y el otro 5% son los que manejan la combi). Por lo menos, van a ser fibrositos.

2. Saben arreglárselas con poco.
No vamos a decir que no te van a apreciar una buena cena de alta cocina a la luz de las velas, pero vamos, el flaco está acostumbrado a dormir a la intemperie y comer lo que se pudo chamuscar en un fogoncito (y por gusto). Como mínimo tiene que se adpatable. En la mala va a poder compartirte hasta un paty hecho con un encendedor.

3. Tienen tonada.
Cuando te encontrás con un guía, estás de turista. Si estás de turista, es porque sos de otro lado. Y a mí el cantito me puede.

4. Son más bien chetos, pero bien.
Convengamos que el pibe un poco de torta tiene que tener, o por lo menos un buen sponsor. Entre ropa, calzado, bolsa de dormir, carpa, mochila y cualquier equipo extra que requiera su deporte, alguien tuvo que invertir un dinero. Pero es un tipo de cheto que no es coquetito tipo metrosexual, ni ostentoso (difícil ostentarle a cualquiera un mosquetón), ni le tiene miedo a ensuciarse o pisar bosta. No se gasta todo en un BlackBerry para llamar a su mamá ni en una 4×4 para andar por la ciudad; gasta en lo que precisa.

5. Son ecologistas.
No es que a mí me preocupe la caza indiscriminada de ballenas, los pingüinos empetrolados, la selva de yungas en peligro o el bicho bolita que se está por extinguir. Pero seguro que la charla sobre la protección de la tierra y el medio ambiente va a ser más interesante que el “¿A qué te dedicás?” del bar promedio. Además, me encanta cuando un hombre me cuenta de algo interesante que yo desconozco, y yo de ecología no sé una chota.

6. Son amables.
Si trabajan en turismo, están acostumbrados a darte la mano para ayudarte, explicarte sin tratarte como idiota y fijarse que no te pierdas ni te caigas. Un caballero montañés.

7. No se amedrentan fácil con el aseo personal deficiente.
Si le gustaste en una excursión, es tuyo: te vio con ropa poco sentadora, despeinada, sudada, sin producción, un poco roñosa y probablemente en tu estado más torpe. No creo que se amedrente mucho si un día te ve sin depilar.

8. Aprecian un buen paisaje.
Disfrutan de un lugar sólo porque es lindo, sin necesidad de otra parafernalia. Ideal para que te lleve a tomar mate al culo del mundo a un lugar bellísimo que nadie conoce: cita mágica y gasolera, win-win. Para mí, especialmente ideal porque me gusta sacar miles de fotos (eso he notado que los desconcierta, pero no se oponen).

9. Son alternativos y tienen onda.
Esto no lo puedo explicar, pero tres cuartas partes de los guías que me he cruzado se lookean un poco: aritos, tatuajes, pelo largo o rastas, lentes de sol copados, ropa copada. Pero sin exagerarla. A qué se debe, quién sabe.

10. Son campechanos.
Sin hacerse los bananas, se conocen y saludan con la gente del campo y con todo el mundo en general. Además, se orientan en lugares que, para una porteña como yo, son sólo una bola de verde y marrón. Yo sólo me oriento en capital… igual que cualquier pelotudo con un mapa.

11. Son responsables.
Saben que las consecuencias de no hacer las cosas como corresponde pueden ser literalmente fatales. Eso no impide que se arriesguen más de la cuenta, y tampoco implica que vaya a extrapolar este conocimiento a otras áreas de su vida… pero el concepto está.

12. Siempre están bronceados.
No me digan que el bronceado no es un plus…

13. Están llenos de recursos.
Saben cómo sacar un auto empantanado, mover objetos de mucho peso, hacer nudos indestructibles, treparse a cualquier mierda y usar todos los pendorchitos de la Victorinox. Practiquísimo. A mí me cachondea.

14. Están siempre relajados.
Siempre parecen estar en comunidad con la naturaleza (es cierto que no trabajar en una oficina ayuda), lo que les da un aura de buen humor y paz interior que es super agradable.

15. Saben montones de cosas.
Recorriendo su terruño terminan aprendiendo de geografía, geología, botánica, zoología… Para alguien que sus conocimientos citadinos de fauna y flora se resumen en perro-gato-árbol-potus, es sexy.

16. Son resistentes.
Si pueden pasarse el día remando, caminando, corriendo cabalgando, nadando… imaginate toldo lo demás que podrán hacer durante horas.

17. Te cuidan.
Es altamente probable que se deba al miedo de que un turista los demande si se rompe una gamba, pero la cuestión es que siempre se fijan dónde pisás, qué estás haciendo y por donde estás yendo para que no te pase nada. Algo infrecuente en estos tiempos que corren.

18. Son machotes.
Tienden a grandes demostraciones de fortaleza del tipo cargarse cualquier cosa al hombro o empujar autos con un dedo. Es una ostentación típicamente masculina, pero mucho más hot que tener el record en el Need for Speed.

19. Suelen ser simpáticos y pacientes.
Como todos los que trabajan en atención al público, ¿no?

20. …
Qué sé yo, ¡están buenos! Son como los bomberos, su bomberidad ya les hace ganar media batalla (y ya tendré que escribir sobre las razones para levantarte un bombero…).

Así que ya saben, si tienen un guía de montaña por ahí, soltero y abandonado, mándenmelo que prometo mimárselos.