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La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de felicidad (Le Corbusier) julio 28, 2011

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Animales de compañía, Teorías refutables.
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Llego desaforada de trabajar y me encuentro en la inmensidad hueca de mi dos ambientes. Pongo música, prendo todas las luces y agarro al gato.

A veces hasta creo que me va a decir algo.

No tengo cama, no tengo sillón, no tengo perchero. Sí tengo placares, tengo sol y tengo lavarropas.

Hay mil cosas desparramadas sin sentido.

Ahí sigue la pila de platos que ensucié de a uno por vez, el tacho rebosante de carilinas con mocos, y la heladera munida de wasabi, dulce de leche y lechuga mustia.

El cepillo de dientes cuelga solo en el baño y yo me desarmo de tristeza mirando el teléfono mudo.

Antes tenía una pared vacía. Ahora tengo todo un departamento vacío.

Yo pensaba que ahora sí iba a estar cómoda. Pero la verdad que no. Miro los cables pelados que cuelgan del techo y pienso.

Tal vez no vivo acá.

Tal vez no vivo.

Le Corbusier era un choto o un cínico.

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Comentarios»

1. Romina - julio 28, 2011

Ayer estábamos reflexionando con una amiga sobre cómo las casas reflejan a sus habitantes (hablando de ciertos personajes que uno se cruza una noche y les conoce una casa terriblemente vacía, no se si me explico? 🙂 ).

No son las paredes blancas en sí, es querer ponerles color y no poder. Es ver paralizado la gotera, un mes, y otro mes, y otro. Es mirar la pila de platos sucios y que no se te dibuje la sonrisa, porque no fue que los dejaste sin lavar por disfrutar del sol de la ventana. Es contemplar el rejunte de cosas que han quedado, que la olla heredada de la tía Cristina, que las dos sillas medio rotas que le sobraron a tu hermano, que las sábanas que te regalaron para la casa nueva y que nunca elegiste (y ni te molestó elegirte otras). No es el toque femenino, ni el toque masculino, ni el toque de nada. Es la casa impoluta porque para desordenarla habría que usarla (habría que quererla). Es la penumbra triste del que deja que se quemen uno tras otro los foquitos. Son las paredes que de tan no-tuyas te empiezan a arder en la piel.

La casa se la llena uno.
La vida se la llena uno.

2. Malena Ferrini - julio 28, 2011

Que mina jodida Romina… ahora voy a tener que ponerme las pilas. Este finde me compro las lámparas.
¿Existirá en este mundo alguien que me las quiera colgar?
😦


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