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Verba volant scripta manent junio 1, 2015

Posted by Malena Ferrini in Uncategorized.
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Antes era abrazar apretando la birome en un block. Ahora es tipear besos con nudos en la garganta, con lágrimas en la mirada, con el corazón alborotado y los pulmones ventilando como pc de gamer.

Ya no hay gesto de trazado, no hay papel, no hay chance de perfumar la carta… pero tampoco es tan fácil dejarla ir, incendiarla, perderla, olvidarla. Es sabido que a diferencia de un archivo digital, la destrucción material de los papeles es un símbolo poderosísimo que no tiene vuelta atrás.

Tengo un cementerio de cartas de amor sin enviar. Quizás por prolífica, tal vez por autocensurada.

Me da culpa. Como si fuera un pecado la glotonería de dedicar tanto tiempo y energía a compartir con otra persona en la distancia. A registrar los matices que van vinculándonos.

Irónicamente, es menos tabú sacarse la ropa que desnudar el alma por escrito.

Me releo más genuina en los borradores. Dialogo con la que fui. Me hallo en el entusiasmo desesperado de acariciar sin el cuerpo; me revuelvo en el brillo de los ojos, la emoción, la calidez, la inquietud de delatarme con palabras en primera persona.

Me desentierro y me resucito en ese texto donde morí un poco de pereza, de censura, de miedo al rechazo, o de vergüenza. Quizás después de todo, el sentido último de la carta de amor cuaja cuando ya no existe el destinatario ni el remitente.

Cuando la correspondencia sólo existe para escrutar la propia esencia en los despojos de un amor que ya no es.

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