jump to navigation

Limpieza de emergencia para recibir gente octubre 1, 2014

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Secretos de conquista.
Tags: ,
add a comment

El otro día me contaba Connie que había invitado a alguien a su casa y justo ese día le faltó la empleada. Este post está inspirado en su experiencia. 

Una nunca sabe, y entonces… además de estar depilada, hay que dejar la casa más o menos digna para que el invitado en cuestión no tema agarrarse cólera o encuentre algo comprometido. Este es un método exprés para acomodar las cosas es bajo la norma “por donde mira la suegra” o en este caso, “el chongo”.

Conviene no gastar más de 30 minutos en el proceso (para conservar el buen talante) y seguir el orden de los pasos, ya que si la persona en cuestión llega antes de tiempo, habremos resuelto los puntos más críticos.

  • Abrir todas las ventanas para que se ventile la casa.
  • Verificar que el sanitario humano y el de las mascotas estén mínimamente limpios (llámese a esto sacar los restos de caca y asegurarse de que no despida olor).
  • Esconder cualquier parafernalia que invoque la presencia de otro hombre.
  • Sacar la basura. Las bolsas rebalsadas no son sexies. En caso de que no sea horario basureril, esconderlas en el patio o balcón.
  • Ordenar los platos sucios, todos adentro de la pileta. Parecerán menos. Aprovechar a operación para enjuagar cualquier cosa que haya empezado a largar olor.
  • Agrupar la ropa sucia en un canasto y ponerla fuera de vista.
  • Apilar los objetos de manera que se vea la mayor cantidad posible de superficie horizontal (llámese mesa, suelo, estantes, escritorio, etc.), esto da sensación de orden.

Si no alcanzó a hacer todo lo anterior, apenas llegue el invitado póngase urgente en tetas. Nada como desviar la atención para remar estas situaciones. (Este último consejo lo agregó un amigo mío, que dice que si el tipo es BIEN MACHO, no debiera estarse fijando tanto en el orden. Ampliaremos).

Alguna vez en la vida volveré por esa senda, haciendo el mismo camino entre tu rancho y la acequia. (Atahualpa Yupanqui) octubre 8, 2011

Posted by Malena Ferrini in Animales de compañía, Cómo perder a un hombre, Ocio y viajes.
Tags: ,
add a comment

Me llevó a la finca que él y los parientes tienen en Vistalba. Los más estirados la administran, los menos chetos la laburan. Ya vas a conocer al Coquito, me dijo bajándose de la camioneta para abrir la tranquera.

Nos vinieron a recibir los dos tíos, rojos y transpirados. Uno gordito con barba de una semana, y sombrero. El otro flaco y alto, con la camisa atada a la cintura. Andá bajando que están los tíos. Bueeeeeenas, mucho gusto, soy Malena.

Qué tal buen día, nena.

Mientras el galancete venía de cerrar la tranquera, los tíos me dieron besos babosos y salados mientras hablaban de algo que no escuchaba atrás de los vahos que el sol exaltaba. ¿Ahora está de onda hacerse el agricultor, pibe? ¿Desde cuándo traés las chichis acá? Un aire puro de campo que se cortaba con guadaña. Él les contestó algo que yo ya no escuchaba por irme atrás de una mariposa. O querer convertirme en una.

Voy a mojarme los pies en la hijuela*. Pero no me escucharon, estaban ocupados peleando. Caminé lento hasta el fondo imaginándome un tomero* sexy al final de la huella.

Sin embargo, encontré un perro enorme gruñendo y mostrando todos los dientes.

Aterrada corrí para el lado de la tranquera, y el animal atrás, enganchados los dientes en mi camperita.

No le tengás miedo, nena, te corre porque huele que estas asustada.

La reconchadelalora.

¡Coquito! ¡No! Decía el pelele chongo mientras me veía gritar y correr sin hacer nada al respecto. Mientras tanto, yo me estrolaba contra los alambres de púa de la finca y gritaba ensangrentada como chancho que lo están carneando.

Andá, ayudá a la pobre chica. Dijo el gordito secándose la transpiración.

Me subieron a la camioneta. Volvimos en silencio a la ciudad. Terminé en la guardia el resto del domingo.

Cinco puntos me dieron.

Y al perro una biaba inolvidable.

 

*Hijuela: Canal pequeño que conduce el agua desde una acequia a la zona de regadío. Fuente.

*Tomero: Se le llama tomero a la persona que abre la toma de agua que reciben los viñedos, que sin riego nunca existirían en una tierra de tremenda aridez. Él se encarga de regular el agua para que cada usuario reciba su cuota. En general, el oficio de tomero se hereda de generación en generación. Fuente.

La casa debe ser el estuche de la vida, la máquina de felicidad (Le Corbusier) julio 28, 2011

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Animales de compañía, Teorías refutables.
Tags:
2 comments

Llego desaforada de trabajar y me encuentro en la inmensidad hueca de mi dos ambientes. Pongo música, prendo todas las luces y agarro al gato.

A veces hasta creo que me va a decir algo.

No tengo cama, no tengo sillón, no tengo perchero. Sí tengo placares, tengo sol y tengo lavarropas.

Hay mil cosas desparramadas sin sentido.

Ahí sigue la pila de platos que ensucié de a uno por vez, el tacho rebosante de carilinas con mocos, y la heladera munida de wasabi, dulce de leche y lechuga mustia.

El cepillo de dientes cuelga solo en el baño y yo me desarmo de tristeza mirando el teléfono mudo.

Antes tenía una pared vacía. Ahora tengo todo un departamento vacío.

Yo pensaba que ahora sí iba a estar cómoda. Pero la verdad que no. Miro los cables pelados que cuelgan del techo y pienso.

Tal vez no vivo acá.

Tal vez no vivo.

Le Corbusier era un choto o un cínico.

You may fade julio 25, 2011

Posted by Malena Ferrini in Animales de compañía.
add a comment

Me despierto llorando. Quizás tuve un mal sueño, o sólo es una angustia matutina. Hace mucho frío afuera de la cama y me duele el cuello.

Entro a la ducha menos tibia de lo que debiera. Lloro agua jabonosa y me cepillo los dientes lavándome la cabeza. Me visto sin pensar mientras encuentro tatuajes estirados, estrías nuevas y rollos olvidados.

Tomo café edulcorado y está amargo, galletas pocas sin mermelada, y sola. No tengo corazón para ponerme una radio que me dé compañía artificial mientras me pinto una careta de Pupa que me haga otra en el mundo.

Me pongo el gorro de lana, agarro las llaves y me agacho de repente para atarme el zapato.

El gatito juega con los cordones, se vuelve loco mientras los muevo apuradísima.

Sonrío.

El síndrome de fin de año* diciembre 1, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Carrera y finanzas, En Sociedad, Ocio y viajes, Salud y prevención, Temas familiares.
Tags: ,
18 comments

Empieza diciembre y lo siento en la atmósfera. Hé aquí el fin de año con su stress y sus obligaciones.

Los que estudian se angustian persiguiendo a los que dan clases. Consultas, clases de recuperación, entregas, globales, finales y copiosas planillas de regularidades. Los que hicieron la plancha en el año apuran el tranco para cerrar el ciclo más o menos en orden. Los que tienen empresa (y a veces también los que no) entran en una época de balance donde todo trabajo requiere ser completado antes de fin de año. Antes del vacío de enero, el único momento del año que nos dejan para salir de vacaciones a precios exorbitantes de temporada alta.

Mientras tanto sube la temperatura. El calor nos sorprende y genera un malhumor generalizado que amalgama muy bien con el stress de la época. El aire acondicionado taladrando helado en la espalda. La garganta tomada, la tortícolis. Afuera el colectivo lleno y otra vez treinta y dos grados. Desabrigarte. Encontrarte los rollos y pensar que con el cansancio acumulado del año ya es mucho pedir caminar dos cuadras hasta el chino para comprar algo sano de comer. Imposible empezar una dieta entre tantos brindis, cenas de egresados,  agasajos de fin de año y todas esas obligaciones sociales de trasnoche que nos dejan más rotos de lo que ya estamos.

El sólo pensar en la plata que tenemos por gastar nos parte la cabeza. Los comerciantes están bien avispados y ya vienen subiendo los precios hace un rato. Ver aparecer mágicamente en la cuenta del banco el glorioso aguinaldo, verlo también escapar como arena entre los dedos. Que los regalos, que la comida orgiástica y trabajosa, que los cuetes, que el champán. Armaremos un horrendo pino de plástico que junte tierra. Que con quién pasás las fiestas. Todavía no sé, seguramente haciendo fuerza para sonreír y llenándome la boca de porquerías engordantes. Aguantando el sopor para brindar a las doce, justo antes de irme a la cama.

Odio la feliz navidad vacía y consumista. Detesto el próspero año nuevo ineludible y artificial.

¿Cómo se hace para cambiar eso?

*Acá encontré unos consejos medio chotos para superarlo.

El perro es el mejor amigo del hombre octubre 30, 2010

Posted by Malena Ferrini in Animales de compañía.
Tags: ,
8 comments

Tengo una vecina solterona que tiene un perro que siempre nos hace caca en la vereda, la he visto con la porquería peluda esa. Viene dando vuelta a la manzana trayendo un palito (la vecina) y cuando el cachivache ladrador (el perro) se acomoda en posición canguro para dejarnos un popó, la mina mira para otro lado.

Bianca se llama. La perra, la mujer no sé.

Toda esta historia viene al caso porque ahora quieren que adopte un bicho así no estoy tan sola. Yo, la que no puede mantener viva ni una planta, voy a encargarme de un pobre animal. Excepto que fuera un gato, esos son bastante self service. Pero ni siquiera así. No, no, no, no. La comida o el agua en realidad serían lo de menos, con los pelos, el pichí y las cacas, no quiero ni pensarlo. Bañarlo, las pipetas, salir a pasear antes que la pobre bestia sufra más de lo tolerable… y tantas otras cosas. No me imagino cómo ni para qué.

No entiendo a los animales, mucho menos a los dueños. Todos chupados con babas de bicho.  Llenos de estampas de patas, uñas o pelos. No puedo tolerar las veredas de mi barrio llenas de perros sueltos ávidos de mis temerosas carnes y sus odiosos dueños con su discurso pelotudo.

-Los animales sienten el miedo, si te atacan es porque les tenés miedo.

A ver, dueño, yo siento tu idiotez mental, si te ataco es porque sos un flor de imbécil. Ahora guardate tu bestia, sus pelos, las meadas y las cacas.

No me jodan con macanas, no tengo alma de dueña.

Me tildarán de malvada y temerán que me tire al abandono de la soledad, si no puedo hacerme cargo de un bicho cualquiera tampoco podría cuidar siquiera de mí misma…. ¡¡mucho menos de un marido o unos hijos!!

_______

Oh Dios, acabo de entender… Está en mi destino. Algún día voy a adoptar una perrita que se llame Bianca, voy a dar la vuelta a la manzana trayendo un palito, y una minita insoportable va a mirarme con cara de orto por  la ventana cuando mi perro le deje un popó.

Supongo que a esas alturas cualquier animal será mejor compañía que la nada.

Si buscas algo el tiempo suficiente, pierde todo su significado (Andy Warhol) septiembre 29, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Salud y prevención.
Tags: ,
13 comments

-No sabés qué embole, perdí las pastillas anticonceptivas. Un envase a nuevo, un bajón.

-Bueno, te comprás otro y listo.

-Sí ya sé, pero yo estaba emperrada con encontrarlo antes de terminar las pastillas placebo.

-¿Y lo encontraste?

-No, algo peor que eso.

-No te entiendo.

-Que al principio pensé que estaban con las cosas de belleza, pero no estaban ahí. Igual mientras buscaba tiré todo lo que estaba rancio, encontré un jabón exfoliante carísimo y volví a ponerme mi perfume de cuando era adolescente.

-¡Bien ahí!

-Después busqué en mi armario. Una cosa llevó a la otra y me deshice de toda la ropa que ya no uso. Desocupé cuatro cajones.

-No será mucho…

-… y tenía tres tejidos distintos a medio hacer. Una incomprensible bolsa de trapos, siete paquetes de mentitas, cartón gris, el cargador de un celular que me robaron hace cinco años y cosas aleatorias como diskettes o los souvenires de mi fiesta de 15. Tengo una bolsa de consorcio llena de cosas que no me sirven. Y mi cuaderno de poemas de cuando iba a la secundaria. Son pésimos.

-Jajaja… yo me acuerdo de eso, nos encantaban tus poemas.

-Tengo todo lleno de tierra y cajas, un horror. Parece que estuviera de mudanza.

-¡Poné los poemas en el blog!

-Vos estás del tomate. Además cuando termine de ordenar este desastre tengo que ponerme urgente a dibujar.

-¿Qué, por lo del curso ese que estás haciendo?

-No, porque también encontré mi vieja cartuchera. Tenía dos pinceles de marta, una goma pan, una goma retráctil, dos carbonillas, la barra de grafito, un plumín, cuatro lápices (6B, 5B, 4B y policromo blanco), dos tiralíneas de tamaños diferentes y otra goma Stadler, pero sin estrenar… Si eso no es una señal, no sé que es.

-No sé de qué me estas hablando, pero si vos decís que todo eso sirve…

-Sirve, y es más caro que cinco paquetes de pastillas. Algún día voy a subir un dibujo al blog.

-Subite un poema de los viejos. Te juro que te dejo un comment.

-Todo sea por un comment… ahí lo subo.

_______

Abril, 1999

Miéntanme una historia de sirenas
duérmanme una noche estrellada
drénenme un río de sangre

hiéranme

lacérenme el pecho
húndanse en mi carne de yodo y barro

mutílenme
golpéenme

llénenme de moras y asfalto
vacíenme de fuego y cobalto

estremézcanme
divídanme

muérdanme el cuerpo sin piedad
atraviésenme el alma sin maldad

rasgúñenme, invádanme, ocúpenme.

Lastímenme, mátenme.

Llórenme.

_____

Tenía 17 años. Ya ni sé qué sentido tiene este poema. A decir verdad ni siquiera me acuerdo el sentido de este post.

No agreguemos más presión de la que ya hay agosto 29, 2010

Posted by Malena Ferrini in Arte culinario, Autoayuda, Secretos de conquista.
Tags: ,
8 comments

Ya el asunto de la salida en sí venía medio tirado de los pelos por cosas que no voy a explicar acá, pero me gusta el sushi y él me daba intriga. Dije sí.

Un día antes de lo esperado, me llamó al celular para avisarme que en diez minutos pasaba a buscarme. Me había confundido de día de la semana y estaba hecha un cachivache de joggineta, chateando con la computadora en las piernas (la laptop, no me veo en esa pose con una CPU y un monitor de 17…). Yo no soy las mujeres, pensé mientras le decía la verdad pero le aseguraba que iba a estar lista a tiempo. Colgué el teléfono apagando la PC y mirando la pila de ropa en la silla.

Unas cepilladas en el pelo. El chupín gris, la remera verde, unas botitas grises, desodorante y perfume en la nuca, atrás de las orejas y las muñecas. La cartera gris: billetera, check!… llaves, check!… El celular sonando cinco minutos antes de lo deseado y ya está estacionando tengo que bajar pronto así no toca el portero. Saco de lana y brillo labial. Go, go!!

Después no pude con el genio: me volví a buscar un collar. Pero bajé a tiempo y me di cuenta de que estaba re desabrigada.

Nos trajeron la carta y tiré uno de los palitos al suelo (a quién se le ocurre ir a un lugar con palitos en la primera salida). Al final decidió él porque yo me quedé embelesada con el arreglo tipográfico y la puesta en página del menú, ahí se me trabó el seso un buen rato. Creo que fue hasta que dijo:

-Cuando vengo acá siempre hacemos un juego: el que al final tiene más limpio en mantel, gana.

Dejáte de joder pedazo de villano, como si no fuera ya complicado remar la cita siendo torpe como soy, mal arreglada en cinco minutos, comiendo con palitos y sosteniendo una charla… pensaba yo.

-Mejor que no, ya de por sí se me está complicando hablar y usar palitos a la vez… ¿No te parece mucho?

-Jaja… Bueno, como quieras.

Cuando nos retiraron los platitos, el mantel blanco tenía unos goterones enormes, pero del otro lado, porque mi mitad estaba inmaculada. Estuve tentada de hacerle leru-leru y el festejo del chileno Salas… pero me contuve como una princesita. Sólo gané porque no hubo ninguna competencia.

Qué llevar a un almuerzo con la familia de tu chico junio 29, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Arte culinario, Asuntos de pareja, Temas familiares.
Tags:
12 comments

Suponete que te invita a comer tu suegra y no tenes idea de qué diablos llevar para quedar un poco bien. Es fácil meter la pata, ponele que les elegís un vino y son abstemios, o peor aún conocedores. Antes de que te dé un ataque de pánico, prendé el horno.

En un bol grande poné 3/4 taza de manteca a punto pomada, 1 1/4 taza de azúcar, dos cucharadas de leche y un chorrito de vainillín. Batilo hasta que esté cremoso (mejor con batidora, porque si no sacás unos brazos…)

Agregá un huevo y después, con ayuda de una cuchara de madera, integrá 1 3/4 taza de harina común, una cucharadita de sal y una cucharada de polvo de hornear.

Dependiendo de lo mucho o poco que la quieras a la suegra, podés agregar algunos de los siguientes ingredientes optativos: almendras en rodajas, nueces trituradas, chispas de chocolate, pasas de uva, muesli, mini rocklets…

No te asustes, claro que veo que te ha quedado un menjunje de consistencia dudosa, esa es la idea justamente, no estás preparando una masa, así que dejala como está.

Seguro es algo parecido a esto.

Con una cuchara, poné montañitas de la mezcla en una lata para horno, calculá que queden a por lo menos 5 cm de distancia, porque al cocinarlas se apachurran un poco.

Meté la lata unos 10 o 12 minutos al horno, cuando la saques, vas a encontrarte con unas galletas redondas y blandengues. Dejalas enfriar tres minutos en la misma lata y comete una. Ídola, manjar de dioses. Ahora basta de comer, que este manjar no es para nada diet.

De aquí en más, tenés dos opciones:

  1. Las llevás en un tupper de tu vieja que reclamás antes de volverte a tu casa.
  2. Las ponés en un canastillo de mimbre envueltas en una servilleta bordada con tus propias manos, que les dejás de regalo.

No importa la opción que elijas ni cuanto te odie la suegra, todos amarán las galletas.

Reviews:

“Me llevo otra más para el camino” -Yo misma

“Que ricas, parecen milanesas” -Ex-Suegro

“¡Estas son las galletitas de Dios!” -Mi amigo Pichón

_

Receta adaptada y traducida de Goodhouskeeper’s (la revista yanqui de las amas de casa).

Cómo preparar unos bifes a la criolla mayo 25, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Arte culinario.
Tags:
11 comments

En el día de la Patria, una típica receta argentina, barata y poco trabajosa para cocineras inexpertas que tienen ganas de lucirse con un plato regional en el bicentenario. ¡No la confronte con alguien que sabe! Garantida, rápida, rica y a prueba de fallas*.

Ponga en la olla ESSEN un chorrito de aceite de oliva, un colchón de cebolla cortada chiquita. Sobre las cebollas extienda un bife por cada comensal. Sobre los bifes, una papa por persona, cortada en rodajas.

(Se puede poner también pimiento, tomate, honguitos, camote, mandioca, arvejas, dependiendo lo que haya disponible y lo que a usted le den ganas.)

Ajo, sal, pimienta, orégano, ají. Si quiere, saborizadores.

Agregue agua hasta que el nivel llegue a la mitad del nivel de los ingredientes. Tape la olla. Póngala a fuego acorde a su apuro y cuando hierva, lo baja al mínimo.

Vaya a hacer sus cosas, pero no se olvide de chequear cada tanto. Agregue agua si se le consume todo el líquido antes de haberse cocinado los ingredientes. Cuando las papas estén blandas y la carne no esté roja, ya está listo.

Si ha comprado bifes muy duros (así sale más barato), agréguele un poco de agua y cocínelo un ratito más, créase o no, se tiernizan.

Si lo puedo hacer yo, a cualquiera le sale. No pongo la foto porque hoy se me desintegraron las papas.

(Si se le desintegran las papas, haga un puré gurmet)

Esta receta me la enseñó mi mamá, la cocinera más heterodoxa, versátil y veloz que conozco.

*La receta presente no ha sido sometida al escrutinio masculino, no garantizamos que sea capaz de conquistar un corazón. Por las dudas hágala igual con mucho amor.