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La recompensa de una buena acción es haberla hecho. Séneca. octubre 11, 2014

Posted by Malena Ferrini in Éxito profesional.
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Ahora que han cambiado las autoridades me pongo las pilas para quedar bien.

Me tocó hacer el pedido del almuerzo, recaudar la plata, esperar el delivery… cosas tediosas que todavía no sé si garpan.

Además, tuve la iniciativa de llenar con agua la botella de mi coordinadora y otra compañera.

Qué buena onda que soy,  me dije mientras sorbía el yerbeado (yo no tomo agua con el almuerzo).

Pero medio litro después se comenta: -El dispenser no tiene agua.

Todos muertos de bronca.

Y yo contesto: -Sí, desde hace un buen rato está vacío. Hoy tuve que llenar la botella de las chicas con agua de la canilla.

Y ahí me entero, después de 10 años de trabajar acá, que el agua de la canilla no es potable porque los tanques están llenos de mierda de palomas.

Ojalá no se intoxiquen.

 

Principio de realidad junio 11, 2012

Posted by Malena Ferrini in Éxito profesional, Carrera y finanzas.
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Tal vez hoy envejecí un poco. Agregué a mis principios unos fines. A mis ideas unos planes. A mis convicciones unas acciones.

Dicen que crecer es doloroso, y yo me imaginé que esas eran huevadas de adolescentes. Resulta que no… Me acuerdo de haber escuchado a mi papá hablando de los ideales de juventud, y de cómo uno cree a cierta edad que ha venido a este mundo para cambiarlo.

Yo he pensado que con ganas de trabajar se puede. Pero ¿se puede?

Es algo loco y abstracto hacer un duelo por eso, llorar por la pérdida de las utopías, querer volver a la ilusión omnipotente de que el mundo es un lugar donde mis principios significan algo y mis acciones se relacionan con mis fines.

Quizás subsistir implique dar un rodeo, pero no quisiera olvidar que allá, en ese lugar que quizás no visite en esta vida, estarán los fines de los principios a los que hoy decido aferrarme.

Sabelo, mundo. Algo te voy a cambiar. Aunque sea lo único que haga.

El síndrome de fin de año* diciembre 1, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Carrera y finanzas, En Sociedad, Ocio y viajes, Salud y prevención, Temas familiares.
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Empieza diciembre y lo siento en la atmósfera. Hé aquí el fin de año con su stress y sus obligaciones.

Los que estudian se angustian persiguiendo a los que dan clases. Consultas, clases de recuperación, entregas, globales, finales y copiosas planillas de regularidades. Los que hicieron la plancha en el año apuran el tranco para cerrar el ciclo más o menos en orden. Los que tienen empresa (y a veces también los que no) entran en una época de balance donde todo trabajo requiere ser completado antes de fin de año. Antes del vacío de enero, el único momento del año que nos dejan para salir de vacaciones a precios exorbitantes de temporada alta.

Mientras tanto sube la temperatura. El calor nos sorprende y genera un malhumor generalizado que amalgama muy bien con el stress de la época. El aire acondicionado taladrando helado en la espalda. La garganta tomada, la tortícolis. Afuera el colectivo lleno y otra vez treinta y dos grados. Desabrigarte. Encontrarte los rollos y pensar que con el cansancio acumulado del año ya es mucho pedir caminar dos cuadras hasta el chino para comprar algo sano de comer. Imposible empezar una dieta entre tantos brindis, cenas de egresados,  agasajos de fin de año y todas esas obligaciones sociales de trasnoche que nos dejan más rotos de lo que ya estamos.

El sólo pensar en la plata que tenemos por gastar nos parte la cabeza. Los comerciantes están bien avispados y ya vienen subiendo los precios hace un rato. Ver aparecer mágicamente en la cuenta del banco el glorioso aguinaldo, verlo también escapar como arena entre los dedos. Que los regalos, que la comida orgiástica y trabajosa, que los cuetes, que el champán. Armaremos un horrendo pino de plástico que junte tierra. Que con quién pasás las fiestas. Todavía no sé, seguramente haciendo fuerza para sonreír y llenándome la boca de porquerías engordantes. Aguantando el sopor para brindar a las doce, justo antes de irme a la cama.

Odio la feliz navidad vacía y consumista. Detesto el próspero año nuevo ineludible y artificial.

¿Cómo se hace para cambiar eso?

*Acá encontré unos consejos medio chotos para superarlo.

El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer (Oscar Wilde) noviembre 16, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Éxito profesional, Carrera y finanzas, Formación profesional y capacitación.
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Trabajar topadoramente, estudiar salir a mil lugares distintos y meterme en cien cosas a la vez me ayuda a ser feliz.

Pero hay algunos días en los que me doy cuenta de una o dos cosas.

Esos días me doy cuenta de que estoy cenando el guiso en una taza mientras sigo en la computadora haciendo nosequé y el libro que leía justo se acaba o me aburre, momentos en los que no tengo el cuaderno para tomar notas de las cosas que pienso (que siempre son demasiadas), días en los que camino a toda velocidad para llegar antes de lo necesario y encontrarme con horrorosos minutos vacíos. Me hago las manos, llamo por teléfono, escucho música, chateo, me maquillo, voy en el micro, leo una revista, escribo en el blog y preparo mis exámenes. A veces todo a la vez. Miro la cortina ondulándose en el viento y ya pensé en la tela, el barral, los vidrios, los paraísos, la vez que mi enamorado me despertó tirándome pelotitas de los árboles en la ventana , la soledad, los abrazos vacíos, el clima, los árboles, el frío, los pájaros, el verano y las vacaciones que van a estar geniales.

Algunas veces también  logro detenerme por completo. Casi siempre mientras me baño.

Ahí sola, desnuda y vacía lloro sin parar.

Como si me hubiera perdido y no tuviera manera de volver a encontrarme.

Lucidez para debatir una noticia octubre 27, 2010

Posted by Malena Ferrini in Formación profesional y capacitación, Noticias y actualidad, Secretos de conquista.
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Amiga: -Che, viste que murió Kirchner

Malena: -Huy ¿Ya lo habían censado?

El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen (William Shakespeare) octubre 21, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Éxito profesional, Carrera y finanzas, Ocio y viajes.
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Esto ya lo publicó Pau. Yo no me animé antes porque se dice que el tal Adri y la nunca bien ponderada Yael andan mandando cartas documento y haciendo juicios acá y allá a todo aquél que postee el video clip que hicieron para su casamiento. Justamente eso es lo que hace que se multiplique por todas partes en la red, una inmejorable estrategia de marketing.

Con un hit como el de ellos deberían hacerse un site que se llame ChotoLove.com, sería suficiente para ganarse unos buenos morlacos con un show en Mar del Plata y un programa de tele en horario estelar. Temblaría Alfredo Casero, se admiraría Capusotto ante la creatividad de este humor bizarro que no llegará jamás al ápice de su desarrollo sólamente porque estos dos enamorados no saben reírse de sí mismos y capitalizar su ridículo en algo que les reditúe.

Quién sabe. Por ahí sea cierto que Adri sueña con un plasma y no distingue una naranja de una manzana.

Acá tienen un back up del link por si censuran el video de You-Tube. También les dejo un artículo que explica por qué el amor nos hace tan idiotas.

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo (Benjamin Franklin) septiembre 11, 2010

Posted by Malena Ferrini in Formación profesional y capacitación.
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Primer año de la Universidad. Todavía no me acostumbraba al ritmo febril de la facultad, y encima, tenía grandes dificultades en Dibujo. Se acercaba la fecha de entrega y mis dibujos no mejoraban. El número de láminas resonaba monstruoso como un eco… 12… 12… 12… y yo tenía dos. A medias. Y feas. Feísimas.

Me había sentado a trabajar frente a una hoja blanca como… no sé como qué. Porque todo era vacío para mí en esa materia. Veía a mis compañeros llegar con fantásticas creaciones o elaborarlas en el aula de una manera tan natural, con tantos detallitos, tanta perfección. Estaba desesperada y mi mano era torpe y voraz. Mis trazos eran salvajes. Mis sombreados rústicos. Mis formas abocetadas.

Una profesora me dijo un día:

-Esta no te va a servir para la entrega, esta tampoco, esa menos… ¿eso es todo lo que tenés?

-…

Esa noche llegué a mi casa llorando, respondiéndome a mí misma. Sí, eso es todo lo que tengo. Se me habían ido las ganas de dibujar, de estudiar en la universidad y de vivir. No tenía cara para mostrarle todas esas barbaridades que había dibujado al titular de la cátedra, un artista muy reconocido, un hombre talentosísimo.

A la semana siguiente, esperé que todos se fueran del aula y me arrimé al maestro.

-Profesor, ¿Puedo mostrarle mis dibujos?

Asintió y yo desplegué los bocetos en el tablón.

Silencio.

Más silencio…

Crecieron mis nervios mientras el profesor se rascaba la barba.

-Usted no consultó conmigo antes ¿verdad?

Atragantada le respondí con la cabeza. No podía articular lenguaje alguno. Entonces el hombre sonrió y me dijo en tono apacible.

-Acá veo algo muy interesante, Ferrini. Este trazo me dice algo, en todos los dibujos veo eso que busca aparecer pero no alcanzo a verlo por completo.

-¿Qué cosa?

-Veo el trazo, y veo una visión más abstracta del objeto. Veo los gestos en el sombreado. Las formas sugeridas, veo síntesis.

-Sí es que no lo sé pintar más parejo, como los compañeros que…

-Bueno, entonces busque justamente eso, busque ese trazo que usted tiene, porque esa es su propia forma de dibujar, es su lenguaje, déjelo fluir.

-¿Fluir?

-Sí, haga esos trazos rápidos, haga lo que le sale naturalmente, dibuje con eso.

Ya entrada la noche, bajé las escaleras de la desértica universidad a los saltitos. Viajé en el micro pensando qué era lo próximo que iba a dibujar en mi lámina. Llegué a mi casa y me incliné sobre la hoja vacía.

Dibujé hasta tarde. Y después en la mañana, y todo el fin de semana. Anochecí frente al tablero, amanecí en el mismo lugar con el cuello anudado.

Aprobé la entrega. Pero lo importante no fue eso. Fue que ese docente pudo ver más allá de lo que estaba arriba del tablón esa noche. Mi docente pudo decirme hacia dónde tenía que ir, sin detenerse en defenestrar el camino ya andado. Él vio la mano que hacía el dibujo, la mente que lo pensaba y los ojos que observaban. Me vio detrás de esas hojas con dibujos feos.

Todavía me emociono cuando pienso en esa noche. Todavía sigo agradecida.

Feliz día del maestro.

Cómo presupuestar un trabajo free-lance agosto 26, 2010

Posted by Malena Ferrini in Éxito profesional, Carrera y finanzas.
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Sale un laburo de 15 proyectos iguales para negocios de distintos rubros. Me mandan uno de muestra, justo es la funeraria, pero eso no viene al caso, lo que viene al caso es que le comento en el chat a mi  gran a mi amiga personal y colega. Este es un extracto de mi charla con ella.

Malena dice:
bederi contratarme un manager

Colega dice:
¿?

Malena dice:
jajaja acabo de releer spy un verdadero desastre tipeando
deberia contratarme un manager para ahorrarme la peor parter

Colega dice:
Si bue… menos mal que sos generosa con vos misma…

Malena dice:
como?

Colega dice:
¿Cuál es la peor parte?*

Malena dice:
no se presupuestar cobrar los cheque s hacer cola en el banco hablar con los clientes
menos mal que estros no les veresu caaraa

Colega dice:
Pero podés hacer el ejercicio Malenita…**
Podés traducir el trabajo a horas culo… presupuestás tu hora culo (culo/silla, ningún otro culo/…) lo multiplicás por las horas que te llevaría -incluyendo la previa de bocetado de propuestas- le agregás un margen razonable y ya tenés el costo por unidad… si son 15 lo multiplicás por 15 y voilá!

___

*Fíjense con qué sensibilidad pone los acentos, mayúsculas y no se come ni un signo de puntuacíon… y con qué destreza mezcla culos con voilá.

**Este  fragmento se lo voy a pasar a la profesora de práctica profesional, qué mejor manera que ésta para explicar algo tan intrincado a los alumnos.

El consumo de lo falso agosto 24, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Oníricos, Tips de ahorro.
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Reconocí una mujer que se compró unas tetas. Un pibe que compró unos amigos. Un hombre que se compró un amor. Una rubia que comía pico dulce y se compró un sponsor. Un poeta que se compró un trago y desapareció como un ninja.

Ahora todo nos entra por los ojos, nos atrae nos aburre, nos hace felices y nos despoja. Es una vida artificial que nos ensucia de a poco, nos deja las plazas llenas de mugre, las calles llenas de besos y preservativos usados tirados por ahí.

Hay un dejo de obscenidad en abrir la billetera para comprar insatisfacciones, envases vacíos que van a parar a la basura, momentos que se acaban o no existieron y tragos que son vómito y resaca. Ropa sin ocasiones, ocasiones sin ropa. Ser, parecer, perecer y pronto.

Tenés que ser linda y te tiene que ir bien. Todas las cosas son efímeras. Todas las historias son falsas, pero la gente es un poco de verdad, las emociones también.

Tango acá el cartón de un Toblerone que no sirvió de consuelo. También un mundito feliz donde sueño que explotan globos de helio con forma de elefante, donde los que me aprecian me quieren y los que me quieren me aman. Donde no lloro tanto y no hay espacio, tiempo ni distancia. Donde somos lo que parecemos. Un lugar donde me importa un comino lo que corresponde, donde se puede sonreir y llorar al mismo tiempo. Donde te puedo decir que te quiero sin bajar la mirada.

Siento besos desde lejos, palabras discípulas que me inflan como un sapo, caricias de madres, abrazos de amigos, sonrisas de niños.

Cuesta escapar a los tirones de la obscenidad de este mundo material. A veces pienso en abrir también yo la billetera roja y comprar pasajes y viajar, para saciar este espíritu, comprar corpiños con relleno, comprar fiestas, comprar compañías, comprar chupetines, comprar lápiz de labios, comprar mojitos… comprar para embelesarme, aburrirme, ser infeliz y vaciarme.

Update: Ya arreglé el link que estaba roto. Vean el video, les juro que vale la pena.

Cómo cultivar una buena imagen en el lugar de trabajo agosto 12, 2010

Posted by Malena Ferrini in Éxito profesional, Carrera y finanzas, Ideas sexy para conocer hombres, Secretos de conquista.
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Narrado en tercera persona por divismo maradónico o puro bochorno.

Justamente hace un rato el colega insistía con que alguien haga el café, y Ferrini oficinesca se ofreció gustosa. Agarró la jarra de la cafetera eléctrica, y haciendo el caminante lunar se fue por el pasillo mientras, usándola de títere, abría y cerraba la tapa y la hacía decir con voz de pito Volveré y seré café.

Caminar sin mirar es peligroso. Ferrini tropezó con el jefe, pero no lo supo hasta después de haberse sobresaltado diciendo Avisá Bolú!, quedando toda colorada ante el resto de las autoridades. Menos mal que les dio un poco de risa y le pidieron que ya que iba a la cocina les traiga por favor agua para unos mates.

Pocos minutos más tarde les fue a dejar el termo, entonces la invitaron a pasar para saludarla. Ella estiró el brazo para darles un apretón de manos pero notó la palma mojada y les hizo un oso sin querer para saludarlos con un beso. Sobre todo a uno que venía de lejos y lo trataban como a un rey Este debe ser importante, pensó.

Volvió a su cubículo con la jarra hasta el tope, y para cuando estuvo el café, se encargó de volcarlo en gran medida en el suelo al grito de Huy se me vuelco encima. Menos mal que el mencionado colega acudió en su auxilio, diciéndole Te falla la conjugación, Ferrini y el derrame fue peor a causa de la risa contenida. Terminó arrodillada en el piso limpiando el desastre con servilletitas de papel mientras se lamentaba y le explotaban las carcajadas y la ironía. Soy tan boluda, que resulto encantadora. A lo que el colega contestó. Claro, como Maru Botana. Si fueras boluda y sin encanto serías Lita de Lazzari.

No supo si tomarlo como un halago o un insulto.

En eso estaban cuando se asomó muy sonriente el que venía de lejos y le dijo: Tranquila, no soy ninguna autoridad, ni nada de eso.  Ahora me voy. Mucho gusto en conocerte. Mientras el forastero desaparecía en el pasillo, ella no dejaba de preguntarse por qué fue la única en recibir un saludo de aquel caballero.