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Cómo lograr un maquillaje “smokey eyes” julio 17, 2011

Posted by Malena Ferrini in Consejos de belleza, En Sociedad, Make up, Temas familiares.
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No sé cómo fui a parar al cumpleaños de 80 de la abuelita de Connie. Fui superprpoducidísima.

Comí vithel toné, carne a la criolla, ensalada de verdes, queso reggianito, fideos a la fungi, flan con crema, brownie con helado, vino especiado, 3 cafés espresso. Perdí la cuenta con las copas de vino, pero no el decoro, porque me dormí acodada en la mesa cuando las invitadas empezaron a fumar Virginias como murciélagos mientras hablaban de análisis de orina en botellas de litro.

Volví tan hecha pomada que me olvidé de sacarme el maquillaje.

Menos mal que por primera vez, nadie trató de enchufarme un espejerto ni preguntó por qué sigo soltera.

Esta mañana me levanté y decidí dejarme la cara como la tenía nomás. Hacía meses que no lograba esta facha de estrella de rock. Como smokey eyes, pero mucho más creíbles.

Por si quieren hacerlo de la manera tradicional, les dejo el link.

Sin música la vida sería un error (Friedrich Nietzsche) noviembre 10, 2010

Posted by Malena Ferrini in Entretenimientos, Moda, Ocio y viajes.
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¿Estos quiénes son?

Connie estuvo insoportable toda la semana pasada. Resulta que el marido (que es marketinero, creo) movió unos contactos y se consiguió unos pases VIP para ir a ver a Vitico y su banda en la Trastienda.

La mina rompió las bolas a más no poder para que la acompañe a comprarse algo de ropa acorde a la ocasión, y con una secreta envidia decidí ir. Quién me habrá mandado: De un local a otro la inrescatable fashion victim miraba boludeces con voladitos y ojotas hasta los tobillos.

Sin embargo, el destino fue generoso con ella. En una pila enorme de remeras, una que desentonaba por ser negra le llamó la atención.

-¡¡Mirá, Malen!! -dijo estirando los brazos para mostrármela- Esta parece medio rocanrol ¿no?

-Sí, esa está buena.

¡Divain! ¡Mirá qué linda la estampa, la composición, es genial, la quiero!

-¿Sabés quienes son?

-No, jaja. Unos tipos con cara de rocanrol. ¡Listo la compro!

-¿Cómo te la vas a comprar y no sabés de qué banda es?

-Tenes razón, a ver si son unos muertos. -giró la cabeza y le preguntó a una de las empleadas del local:- Flaqui, ¿sabés quiénes son éstos?

La pobre empleada no tenía idea y yo me agarraba la cabeza, me tapaba la boca con risa y bochorno.

-Pará Connie, calmate, la remera está bien. Son AC/DC.

-No, Malen, falta el de la boina.

-Ese entró después. Cuando se murió el cantante que estaba.

-¿Sí? ¿Y a todo esto, qué canción cantan?

Tuve que tararearle hasta que se acordó.

-¡Ahhh! ¡Eso escuchamos los martes con el corrector de estilos!

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Ayer me llamó Connie desde Buenos Aires para agradecerme por la ayuda. Me contó que en la Trastienda los tipos le hacían gestos cómplices, que el marido volvió a encontrarla atractiva, que la pasó genial.

-¡¡Malen, no sabés que bueno estuvo el show!! Me divertí un montón y hasta fuimos con mi marido a saludarlos al camarín… Al principio pensé que Vitico era el de pelito largo y no, era otro. Menos mal que era simpático el otro y para que no me sienta mal me hizo un comentario sobre la remera… Yo le dije “Son AC/DC antes de la muerte de Chasky Bun“.

No me sorprendería si el marido decide no invitarla a nunca más a un recital. Especialmente si es uno de Viticus.

Saludos a Fugitivo Fry, a Romi y especialmente a Sebas el cumpleañero.

Sobre la soledad y cómo sobrellevarla octubre 26, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Consejos de belleza, Secretos de conquista.
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Este post me salió después de leer el comment de Romina.

Yo no soy nadie porque no me has visto. Existo en un choto corte de pelo, en una cinturilla, en veintinueve años de recuerdos. A veces me da pena el filtro de gustar, el cuidado de no decir ciertas cosas, de no ser torpe o cargosa para que un NN no salga corriendo y me haga el favor de conocerme. De mirarme más allá del bendito corte de pelo, más allá de mi cuerpo o qué se yo qué.

Lloro mientras me pinto con waterproof y me río bien fuerte en el ruido de la noche. Me tomo un trago y me voy a mi casa de cama vacía. A mi mañana de café apurado, de corrida de micro, apretujada no existo y me da pena atrás de los lentes de sol. Y trabajo y vuelvo y vomito negras letras aporreado en el teclado porque no estoy. Porque pienso pero no digo, hablo y escribo y no soy. No sé qué ser.

Soy nadie, ninguna.

Escucháme, es horrible. No sé qué ser para gustarte. No sé en quién convertirme para que me ames. No un bicho raro arrugado y triste. Así no me querrías, así no, sólo perfecta pelilarga flaca y exitosa.

Pero nada de eso. Apenas libre soy. Tengo una mochila ávida de mundo, unos ojos tristes, unas caderas voladoras.

Sueño despierta, me emociono al sol pensando que en un mundo insensato el aturdimiento puede abandonarme un día. El día que no soy lo que puedo darte ni lo que vos querés, sino lo que sale de mí.

El día que entiendo que así nomás vas a amarme. O por lo menos así voy a amarme yo. Con vos o sin vos.

Las consecuencias de tomar sol sin protección octubre 7, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos de belleza, Salud y prevención.
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Esta es una historia real. Los nombres de sus protagonistas han sido cambiados para preservar sus identidades.

A estas alturas del año estamos casi todas de color blanquísimo tipo tubo fluorescente, será por eso que cuando la vimos en la clase presencial de este mes, su bronceado caribeño no pasó desapercibido.

Le preguntamos a Connie cuál es su secreto y nos contó que con los primeros soles de agosto ya se echa toda la siesta en el jardín cuan lagarto, untada con aceite de bebé. Para tomar color lo antes posible, jamás usa nada que tenga FPS, y va alargando los tiempos de exposición a medida que se va curtiendo (OK, ella no dijo curtiendo, supongo que con lo cheta que es ni siquiera usa esa palabra, pero usted lector entiende…).

-Siempre hice eso, la palidez es lo menos. Te ves como un muerto cuando estás así toda blanca.

Torcí el labio mientras masticaba una frase sin decir nada. Gracias por lo que me queda a mí, cheta compañera, que soy tan pero tan blanca que ni siquiera logro un bronceado después de 15 días de crucero en Brasil. ¿Por qué no dijo esa frase en primera persona?

La miré sin entender. Me sentí un individuo de otra especie, observando con esmero su fruncido ceño de arruga indeleble, comprendí que su cara agreta no venía de su vinagrera interior, sino del sol quemándole la frente muchas de sus veinticinco primaveras.

-¿Y nunca se te dio por usar pantalla solar?

-Ah, sabés que me lo dicen todos. Las mujeres grandes sobre todo. Me dicen que voy a terminar arrugada como una pasa de uva si sigo así. Pero la verdad que no me importa para nada. Nunca usé ni voy a usar protector solar ¿Para qué quiero tener la piel linda a los cuarenta? No necesito eso. Eso se los dejo a las viejas gagá que andan de levante con esa edad. Yo ya me casé. Ya no me importa arrugarme.

Me quedé muda. En realidad mi pregunta tenía que ver con otras consecuencias de tomar sol sin protección.

Como por ejemplo el cáncer.

Siempre hay alguien mirando septiembre 3, 2010

Posted by Malena Ferrini in Dialecto Femenino, Ideas sexy para conocer hombres, Moda, Secretos de conquista.
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Después de salir algunas veces, él me confesó:

-¿Sabés qué fue lo que me gustó de vos cuando te vi llegar al bar? Que entraste con tu amiga y antes de hacer nada te apoyaste en un costado de la barra, te sacaste el zapato… un borceguí, creo… te acomodaste la media y te lo volviste a poner otra vez, así como si nada. Me encantó tu desfachatez.

Me quedé horrorizada pensando que era verdad. Venía de caminar diez cuadras y la bota me había comido la media. Los pies me estaban matando.

-Ay soy un asco. No puedo creer que alguien se fijara en eso.

-¿Viste? Hay que tener cuidado. Siempre hay alguien mirando.

No hay con qué darle. Sobre gustos no hay nada escrito.

Los hombres también sufren durante sus rituales de belleza agosto 17, 2010

Posted by Malena Ferrini in Belleza capilar, Consejos de belleza, Semiótica Viril.
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En el día de nuestro prócer máximo, comparto con ustedes la heróica hazaña de un amigo mío. Lean aquí su conmovedor testimonio.

Sabés, con los años se te caen los pelos de la cabeza y te empiezan a salir en los lugares más inesperados. Yo todavía viejo no soy, pero el otro día me encontré un pelo enorme saliéndome de la nariz. Es un asco tener eso colgando, así que me lo quise arrancar con la pincita. Me costó un montón engancharlo porque tenía que hacer la acción espejada en el botiquín, muy de cerca, con los ojos bizcos para enfocar y no errarle. Cuando lo tuve bien agarrado pegué el tirón y aydiosmelibre… Primero vi todo como estrellitas, puntitos blancos. Después se me puso todo azul y me agarró un mareo que ni te cuento porque tenía ganas de llorar, estornudar y gritar al mismo tiempo.

Puse ojos de piedad y sonreí compasivamente mientras me regocijaba un cachito por dentro. Algún tipo de justicia divina viene a resarcir a todas las mujeres por los tirones de todos los otros pelos que ya desde la pubertad tenemos el deber de arrancarnos.

Cómo detonar en un lugar para relajarse: experiencia spa julio 29, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos de belleza, Ocio y viajes.
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La que como yo nunca fue al spa no sabe muy bien qué esperar de todo eso, y tampoco acaba de entender la dimensión real de la experiencia. He aquí el day-spa que tuvimos con mi amiga en las termas.

 

Primero nos dieron batas y toallas y nos mandaron a los vestuarios a cambiarnos. Cuando ya estábamos con las tetas al aire entró un señor y lo echamos a gritos. Entonces se arrimó la encargada a decirnos que los vestuarios eran mixtos, que nos metamos en el sucucho. Cuando estuvimos listas nos mandaron al patio, y en la piletita nos cruzamos otra vez con el mismo señor. Estaba con la novia, una flaquita de pelo corto y cara de orto.

De ahí fuimos a parar a la nebulización, donde transpiramos la gota gorda y leímos unas Cosmopolitan del año del jopo. El lugar era como una gruta, y cuando me quedé sola ahí sentada, me imaginé qué podía pasarme si entraban otros pasajeros y se confundían creyendo que yo era la virgen. Gracias a dios no pasó. Pronto entró más gente.

Y después salieron. Primero salió la cara de orto porque se sentía mal y el novio se quedó ahí lo más pancho, pero no alcanzó a cerrarse la puerta que la escuchamos gritar.

-¡Qué! ¿Te vas a quedar ahí sentado?

El tipo saltó del asiento, se calzó la bata y corrió al lado de su amor con cara de susto. Mientras tanto, nos guiaban a un horno eléctrico donde casi me agarra el ataque de pánico. Pobrecitos los pollos rostizados. Salí viendo estrellitas blancas y me senté en un silloncito. Ahí me quedé dormida, creo. Porque me desperté toda blandengue cuando nos indicaron que fuéramos al hidromasaje termal y supe exactamente qué siente un huevo poché cuando lo están cocinando.

Lo que siguió fue el fango termal: nos untamos con barro podrido (menos los tatuajes, porque no habían cicatrizado bien). Nos secamos al sol cuan ánforas etruscas y luego nos dirigimos a la ducha escocesa a limpiarnos el elíxir aplicado.

La ducha escocesa es una f***ing mentira. Esa cosa te tira con agua como si fueras un manifestante enardecido y te manguereara la cana. A mí me sacó el barro, pero también parte de mi bikini blanca que nunca volvió a ser la misma. Por lo demás estábamos iguales. Si van, ahórrense el enchastre y salteen ese paso.

Nos quedamos descansando en una cascadita de piletas, jugando al Titanic con los flotadores “Come back, Jack”. Eso estuvo mas o menos lindo hasta que nos avisaron que era la hora del masaje y tuvimos que atravesar todo el hotel mojadas, en bata y ojotas hasta llegar a una puerta donde la empleada, haciendo chuchos de frío señaló un techo verde a a doscientos metros. Ahí es, vayan rápido. Corrimos en ojotas por la nieve, sin más abrigo que la bata y la bikini empapada. El vientito montañés atrapaba nuestras puteadas. Supongo durante el masaje recobramos la temperatura corporal y nos descontracturamos. Pero sólo fue relajante hasta que nos acordamos de las temperaturas bajo cero y los doscientos metros en ojotas que nos separaban del hotel.

A la vuelta, nos tocó sentarnos separadas en la traffic.

A que no adivinan quién estaba al lado mío.

Cuando tengas frío en los pies, ponete un gorro de lana junio 13, 2010

Posted by Malena Ferrini in Moda, Salud y prevención, Teorías refutables.
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Pero en la cabeza ponételo, no en las patas.

Me lo dijo mi santo padre*.

*Parece un sinsentido, pero muchas fuentes coinciden en que la radiación es responsable del 50% de la pérdida total de calor de un cuerpo… y la mayor parte de este calor se pierde por la cabeza.

Lo barato sale caro abril 8, 2010

Posted by Malena Ferrini in Moda, Tips de ahorro.
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Posteo tributo.

Decime Laurita,

¿A vos no te pasa que estás necesitando comprar ropa interior y una amiga te recomienda un negocito chiquitito donde comprás nada menos que doce bombachas exactamente iguales porque así te las cobran a precio por mayor, y cuando llegás a casa creyéndote una ídola de los negocios porque gastaste nada más que $40, te encontrás con que no te pasan por la cadera… y además de sentirte una idiota por tan estúpida compra, terminás pensando que sos una vaca gorda que ni siquiera cabe en una bombacha standard?

Me advirtió mi abuela. ¡Por qué no le hice caso!

No existen mujeres feas, sino mujeres vagas (Cocó Chanel) marzo 8, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos de belleza.
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Coco Chanel in trademark of pearls, 1935. Man Ray. Fuente: http://www.telegraph.co.uk

Porque cuando es una fecha especial vale la pena cambiar (un poquito) la rutina, posteo hoy en vez del martes.

Son las 12 y media de la noche y estoy cansada. Acabo de llegar del trabajo.

Tengo el jopo grasiento, me duele un poco la espalda y un incipiente olor a chivo emerge de mi elegante remera. Me estoy desvistiendo para darme una ducha y los pocitos de la celulitis me hacen leru leru en el espejo. Tengo la panza hinchada y me ha salido un grano gigantesco y horroroso en el medio de la frente.

Qué cansada que estoy.

Para qué tanto trabajar. Hambre, sueño y una tristeza de no sé qué. Una tristeza de todo y de nada. Unas bolsas moradas en los ojos hinchados. Los labios resecos y finos, las uñas escamadas.

Como pato garroteado abro la canilla y me quedo ahí abajo del agua mirando la nada. Tengo la cara tan mojada que no sé si estoy llorando o el agua de la ducha empezó a salir salada.

Pero quiero tomarme un respiro antes de permitirme pensar que soy una cucaracha humana, fea y cansada:

Redefinamos fealdad. Redefinamos vagancia.

Feliz día de la mujer.