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Alguna vez en la vida volveré por esa senda, haciendo el mismo camino entre tu rancho y la acequia. (Atahualpa Yupanqui) octubre 8, 2011

Posted by Malena Ferrini in Animales de compañía, Cómo perder a un hombre, Ocio y viajes.
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Me llevó a la finca que él y los parientes tienen en Vistalba. Los más estirados la administran, los menos chetos la laburan. Ya vas a conocer al Coquito, me dijo bajándose de la camioneta para abrir la tranquera.

Nos vinieron a recibir los dos tíos, rojos y transpirados. Uno gordito con barba de una semana, y sombrero. El otro flaco y alto, con la camisa atada a la cintura. Andá bajando que están los tíos. Bueeeeeenas, mucho gusto, soy Malena.

Qué tal buen día, nena.

Mientras el galancete venía de cerrar la tranquera, los tíos me dieron besos babosos y salados mientras hablaban de algo que no escuchaba atrás de los vahos que el sol exaltaba. ¿Ahora está de onda hacerse el agricultor, pibe? ¿Desde cuándo traés las chichis acá? Un aire puro de campo que se cortaba con guadaña. Él les contestó algo que yo ya no escuchaba por irme atrás de una mariposa. O querer convertirme en una.

Voy a mojarme los pies en la hijuela*. Pero no me escucharon, estaban ocupados peleando. Caminé lento hasta el fondo imaginándome un tomero* sexy al final de la huella.

Sin embargo, encontré un perro enorme gruñendo y mostrando todos los dientes.

Aterrada corrí para el lado de la tranquera, y el animal atrás, enganchados los dientes en mi camperita.

No le tengás miedo, nena, te corre porque huele que estas asustada.

La reconchadelalora.

¡Coquito! ¡No! Decía el pelele chongo mientras me veía gritar y correr sin hacer nada al respecto. Mientras tanto, yo me estrolaba contra los alambres de púa de la finca y gritaba ensangrentada como chancho que lo están carneando.

Andá, ayudá a la pobre chica. Dijo el gordito secándose la transpiración.

Me subieron a la camioneta. Volvimos en silencio a la ciudad. Terminé en la guardia el resto del domingo.

Cinco puntos me dieron.

Y al perro una biaba inolvidable.

 

*Hijuela: Canal pequeño que conduce el agua desde una acequia a la zona de regadío. Fuente.

*Tomero: Se le llama tomero a la persona que abre la toma de agua que reciben los viñedos, que sin riego nunca existirían en una tierra de tremenda aridez. Él se encarga de regular el agua para que cada usuario reciba su cuota. En general, el oficio de tomero se hereda de generación en generación. Fuente.

Cómo lograr un maquillaje “smokey eyes” julio 17, 2011

Posted by Malena Ferrini in Consejos de belleza, En Sociedad, Make up, Temas familiares.
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No sé cómo fui a parar al cumpleaños de 80 de la abuelita de Connie. Fui superprpoducidísima.

Comí vithel toné, carne a la criolla, ensalada de verdes, queso reggianito, fideos a la fungi, flan con crema, brownie con helado, vino especiado, 3 cafés espresso. Perdí la cuenta con las copas de vino, pero no el decoro, porque me dormí acodada en la mesa cuando las invitadas empezaron a fumar Virginias como murciélagos mientras hablaban de análisis de orina en botellas de litro.

Volví tan hecha pomada que me olvidé de sacarme el maquillaje.

Menos mal que por primera vez, nadie trató de enchufarme un espejerto ni preguntó por qué sigo soltera.

Esta mañana me levanté y decidí dejarme la cara como la tenía nomás. Hacía meses que no lograba esta facha de estrella de rock. Como smokey eyes, pero mucho más creíbles.

Por si quieren hacerlo de la manera tradicional, les dejo el link.

Para qué va a querer comprar la vaca si tiene la leche gratis diciembre 8, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Cómo perder a un hombre, En Sociedad, Secretos de conquista.
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Esta es una de esas frases que dice la gente intentando ayudar a la joven desprevenida a decidir con lucidez los asuntos de su vida amorosa.

Mi amiga Connie la había escuchado de su abuela y me la dijo hace algunos meses, cuando me aconsejaba que no tuviera sexo si quería que un hombre me tomara en serio. Eventualmente la anoté en el archivo del blog para cuando viniera bien.

Qué ironía repensarla hoy. Traducirla a crudo lenguaje cotidiano.

Para qué querría casarse con vos, si puede tener sexo gratis.

Es horroroso comparar el matrimonio con una compra. La mujer con un animal. El sexo con un producto. Según esta frase, la mujer es un ser vivo que sirve para dar sexo. El matrimonio te da un dueño que se casa con vos porque no tiene otra forma de ponerla.

Pobre Connie. Finalmente resultó una hermosa vaca que se contoneaba en los verdes pastos, prometía deliciosa leche con sus enormes inalcanzables ubres de silicona, hasta que por fin tuvo el dueño que tanto soñó.

Será que se volvió intolerante a la lactosa el hombre, porque al cabo de un tiempo ha decidido que no la quiere más. La sacó del campo y le cerró la tranquera. La dejó desorientada en medio de la nada, perdida, sola e indefensa. Cruzando la ruta en busca de un pastito verde.

Ojalá encuentre un dueño nuevo antes de terminar arrollada, sangrando moribunda en el asfalto.

La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce (Jorge Luis Borges) diciembre 6, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Cómo perder a un hombre, En Sociedad, Ocio y viajes.
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Anoche, después de la cena de fin de curso Connie me trajo a casa. Cuando llegamos apagó el motor, y con las dos manos en el volante miró el horizonte, arrugó un poco la boca y sin dejar de mirar adelante me dijo llorando.

-Ay, Malen, esto me explota. Perdoname que me ponga así de repente. Anoche Alito me ha pedido el divorcio.

Cosas que se dicen en un segundo, cosas que necesitan años para ser asimiladas.

Le apoyé la mano en el hombro y giró para mirarme con ojos de alquitrán.

-Llegó de la oficina como siempre y se puso a ver History Channel… no me esperaba te juro, se levantó para servirse un vaso de agua, se apoyó en la puerta de la heladera y me lo dijo, Malen, como si me hablara de ir a comprar bananas…

-…

-Me lo dijo como si nada, me dijo “Connie, no doy más. Quiero que nos divorciemos.” … y yo que me imaginaba que los divorcios venían en medio de una pelea a gritos, que se mataban como los Roses, pero no así tan frío.

Connie vomitaba miseria mientras yo trataba de entender por qué me contaba a mí todo eso. No somos amigas. Nada más somos compañeras de curso. Me ve una vez cada dos semanas y siempre anda con un comentario choto sobre su vida en sociedad, o los triunfos del lindo marido que enganchó.

-Vos sos la única que sabe, no vayas a decir nada porque no sé quién… no sé como se sigue… después de esto.

Nunca la había visto tan deshecha, tan vacía y tan nadie como anoche. Quizás hasta le envidiaba la imagen feliz de llegar a la casa y tener unos brazos donde dejar el cansancio. Siempre tan entera, tan perfecta. Siempre acorde a la ocasión. Y ahora tan rota secándose lágrimas y mocos en mis pañuelitos descartables. Haciendo hipos y espasmos a los gritos. Contándome a mí su secreto mas doloroso.

-Nada, Connie, llorás unos meses. Aprendes a estar sola. Estas cosas son parte de la vida.

Mientras le corría el pelo de la cara porque se le estaba llenando de mocos, me agarró y me pegó un flor de abrazo. La pobre gemía como perro atropellado mientras yo trataba de calmarla. Fue tan sentido, tan triste. Hasta que me incliné para sobarle un poco la espalda y se alejó sobresaltada. Arrancaba otra vez el auto diciendo.

-Bueno, listo Malena. Ya fuimos bastante patéticas por hoy ¿no?

-Chau, Connie, gracias por traerme.

-Ay nena, ya que estás -me dijo dándome los pañuelos sucios- ¿Me tirás todo esto a la basura? no quiero que queden acá, a ver si los encuentra la empleada y se da cuenta.

Me bajé del auto. Quedé parada como un grito, llorando sin control en la vereda. Apretaba con bronca y pena el manojo de negro de carilinas con mocos. No entiendo qué fue lo que me dejó tan desahuciada.

Quizás volví a aprender que la felicidad nos es dada sin garantías.

El síndrome de fin de año* diciembre 1, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Carrera y finanzas, En Sociedad, Ocio y viajes, Salud y prevención, Temas familiares.
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Empieza diciembre y lo siento en la atmósfera. Hé aquí el fin de año con su stress y sus obligaciones.

Los que estudian se angustian persiguiendo a los que dan clases. Consultas, clases de recuperación, entregas, globales, finales y copiosas planillas de regularidades. Los que hicieron la plancha en el año apuran el tranco para cerrar el ciclo más o menos en orden. Los que tienen empresa (y a veces también los que no) entran en una época de balance donde todo trabajo requiere ser completado antes de fin de año. Antes del vacío de enero, el único momento del año que nos dejan para salir de vacaciones a precios exorbitantes de temporada alta.

Mientras tanto sube la temperatura. El calor nos sorprende y genera un malhumor generalizado que amalgama muy bien con el stress de la época. El aire acondicionado taladrando helado en la espalda. La garganta tomada, la tortícolis. Afuera el colectivo lleno y otra vez treinta y dos grados. Desabrigarte. Encontrarte los rollos y pensar que con el cansancio acumulado del año ya es mucho pedir caminar dos cuadras hasta el chino para comprar algo sano de comer. Imposible empezar una dieta entre tantos brindis, cenas de egresados,  agasajos de fin de año y todas esas obligaciones sociales de trasnoche que nos dejan más rotos de lo que ya estamos.

El sólo pensar en la plata que tenemos por gastar nos parte la cabeza. Los comerciantes están bien avispados y ya vienen subiendo los precios hace un rato. Ver aparecer mágicamente en la cuenta del banco el glorioso aguinaldo, verlo también escapar como arena entre los dedos. Que los regalos, que la comida orgiástica y trabajosa, que los cuetes, que el champán. Armaremos un horrendo pino de plástico que junte tierra. Que con quién pasás las fiestas. Todavía no sé, seguramente haciendo fuerza para sonreír y llenándome la boca de porquerías engordantes. Aguantando el sopor para brindar a las doce, justo antes de irme a la cama.

Odio la feliz navidad vacía y consumista. Detesto el próspero año nuevo ineludible y artificial.

¿Cómo se hace para cambiar eso?

*Acá encontré unos consejos medio chotos para superarlo.

La primera impresión es la que cuenta noviembre 24, 2010

Posted by Malena Ferrini in Entretenimientos, Ideas sexy para conocer hombres, Ocio y viajes, Secretos de conquista.
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De cómo conocí al galán sin apellido.

Fue un viernes en Gutiérrez. La noche no podía ir peor: durante una eterna y horrenda tanda de reggaetón, mi amiga había enganchado un espejerto y al parecer nada iba rescatarme del hastío; hasta que en una extrañísima transición típica de DJ mediocre, pasamos de dame candela a hey ho, let’s go.

Dejé lo que quedaba de mis hielos en la barra y me fui al medio de la pista a detonar en solitario. Debió haber sido algo raro de ver, porque justo esa noche tenía puesto un vestidito rosado con apliques de flores y me había dejado los anteojos puestos. Pasó wanna rock and roll all night, y con highway to hell llegó él. Estaba impecable con su pelito largo, tenía una camisa Levi’s a cuadritos con dos botones desprendidos. Un lindo cuerpo, una linda cara, una voz profunda y un tono insolente. Eran las cuatro y media de la mañana.

-Sacáte esos lentes.

-…

-Mirame. Quiero ver esos ojos que tenés.

-…

A mí no me importaba ni medio. Bailaba nada más y él hacía lo suyo por ahí cerca mientras mi amiga me llamaba con la mano desde un costado. El espejerto la había abandonado y estaba lista para volver a casa.

-Linda, tomemos un trago ¿Dale?

-No puedo. me estoy yendo.

-Quedate conmigo, te llevo adonde quieras en mi auto -dijo mientras me abrazaba impregnándome de Carolina Herrera.

-No, no puedo- le contesté convertida en un ser amorfo y baboso.

-¿Me das tu teléfono?

-Mejor que no.

-Bueno, agendá el mío… estoy seguro de que me vas a llamar -sonreía con encanto cínico mientras yo tecleaba agregar nuevo contacto sin pensar demasiado- es el 555-9876.

-A todo esto no sé cómo agendarte, no tenés nombre.

-Me llamo Juan, ¿y vos?

-Malena.

Mientras el tipo tarareaba el tango ese (parece que tengo algo con los frikis tarareadores de tango), los parlantes vomitaban fritanga y oh sweet child o’ mine.

-¿Juan cuánto te llamás? Tengo como siete juanes agendados.

-Pero yo soy el mejor de todos -contestó mientras me daba un beso en la comisura de los labios.- Nos vemos en la semana.

Otro Juan. Queloparió. De todos los nombres del mundo, justo Juan tenía que llamarse; y ni siquiera se dignó a darme el apellido… Mala fariña.

Sin música la vida sería un error (Friedrich Nietzsche) noviembre 10, 2010

Posted by Malena Ferrini in Entretenimientos, Moda, Ocio y viajes.
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¿Estos quiénes son?

Connie estuvo insoportable toda la semana pasada. Resulta que el marido (que es marketinero, creo) movió unos contactos y se consiguió unos pases VIP para ir a ver a Vitico y su banda en la Trastienda.

La mina rompió las bolas a más no poder para que la acompañe a comprarse algo de ropa acorde a la ocasión, y con una secreta envidia decidí ir. Quién me habrá mandado: De un local a otro la inrescatable fashion victim miraba boludeces con voladitos y ojotas hasta los tobillos.

Sin embargo, el destino fue generoso con ella. En una pila enorme de remeras, una que desentonaba por ser negra le llamó la atención.

-¡¡Mirá, Malen!! -dijo estirando los brazos para mostrármela- Esta parece medio rocanrol ¿no?

-Sí, esa está buena.

¡Divain! ¡Mirá qué linda la estampa, la composición, es genial, la quiero!

-¿Sabés quienes son?

-No, jaja. Unos tipos con cara de rocanrol. ¡Listo la compro!

-¿Cómo te la vas a comprar y no sabés de qué banda es?

-Tenes razón, a ver si son unos muertos. -giró la cabeza y le preguntó a una de las empleadas del local:- Flaqui, ¿sabés quiénes son éstos?

La pobre empleada no tenía idea y yo me agarraba la cabeza, me tapaba la boca con risa y bochorno.

-Pará Connie, calmate, la remera está bien. Son AC/DC.

-No, Malen, falta el de la boina.

-Ese entró después. Cuando se murió el cantante que estaba.

-¿Sí? ¿Y a todo esto, qué canción cantan?

Tuve que tararearle hasta que se acordó.

-¡Ahhh! ¡Eso escuchamos los martes con el corrector de estilos!

___________________

Ayer me llamó Connie desde Buenos Aires para agradecerme por la ayuda. Me contó que en la Trastienda los tipos le hacían gestos cómplices, que el marido volvió a encontrarla atractiva, que la pasó genial.

-¡¡Malen, no sabés que bueno estuvo el show!! Me divertí un montón y hasta fuimos con mi marido a saludarlos al camarín… Al principio pensé que Vitico era el de pelito largo y no, era otro. Menos mal que era simpático el otro y para que no me sienta mal me hizo un comentario sobre la remera… Yo le dije “Son AC/DC antes de la muerte de Chasky Bun“.

No me sorprendería si el marido decide no invitarla a nunca más a un recital. Especialmente si es uno de Viticus.

Saludos a Fugitivo Fry, a Romi y especialmente a Sebas el cumpleañero.

Enajenación Ungestalt, ejercicio de evasión noviembre 2, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ocio y viajes, Oníricos.
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No Yo en un No Lugar

Me había olvidado: A veces cuando estoy acostada en la oscuridad y me siento sola o triste,  o simplemente no puedo dormir, me dedico a “ver” con los ojos cerrados.

Aprieto la cara contra la almohada, y aparecen laberintos fluorescentes, primero están constituidos de líneas sinuosas y brillantes, después se tornan geométricos.

Luego hay puntos de colores que crecen hasta convertirse en círculos infinitos. Las líneas ondulantes de los laberintos cobran una velocidad inesperada, y un vértigo atroz se apodera de mi cuerpo entre las sábanas. Estoy suspendida en el espacio. Estoy despierta, pero lejos de mi cuerpo. Veo, como una masa inerte, pero no siento, no soy, sólo estoy entre las manchas de colores. Volando, cayendo.

La respiración es suave y acompasada. Los ruidos externos, lejanos en este mundo paralelo, deforman las visiones, las pulverizan, las hacen estallar o las revientan como pompas de jabón que giran formando espirales hasta que se disuelven en una masa informe de colores que vuelven a unirse en círculos concéntricos fluorescentes y temblorosos iguales a los primeros laberintos.

Más tarde giro sobre mi cuerpo. Siento ya el pulso de mis huesos, mi carne y mis venas. Siento un latir en mi cuello o en el pecho que mueve indefinidamente mis senos, cuyo ritmo puedo controlar con la respiración.

Abro los ojos. Veo en la oscuridad con mis pupilas dilatadas. Veo la habitación donde estoy. Pero floto entre partículas coloridas y luminosas. Una vez, cuando era chica, las soplé y me dí cuenta de que podían volarse con mi aliento.

Miro entonces los puntos de colores, que a veces son menos y a veces más. Y se hacen una niebla espesa que me ciega por segundos. Se mezclan, Viajan de un lado a otro de la habitación. Puedo mover los ojos para abarcar más de este paisaje secreto que es mi constructo.

Les juro que no sé como ni por qué; sin necesidad de consumir químicos, sin complejos ejercicios. No lo sé y no me importa. Es tan bella la sensación que sólo me dejo caer en ella cada tanto… la reservo para no volverme adicta.

El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que cometen (William Shakespeare) octubre 21, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Éxito profesional, Carrera y finanzas, Ocio y viajes.
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Esto ya lo publicó Pau. Yo no me animé antes porque se dice que el tal Adri y la nunca bien ponderada Yael andan mandando cartas documento y haciendo juicios acá y allá a todo aquél que postee el video clip que hicieron para su casamiento. Justamente eso es lo que hace que se multiplique por todas partes en la red, una inmejorable estrategia de marketing.

Con un hit como el de ellos deberían hacerse un site que se llame ChotoLove.com, sería suficiente para ganarse unos buenos morlacos con un show en Mar del Plata y un programa de tele en horario estelar. Temblaría Alfredo Casero, se admiraría Capusotto ante la creatividad de este humor bizarro que no llegará jamás al ápice de su desarrollo sólamente porque estos dos enamorados no saben reírse de sí mismos y capitalizar su ridículo en algo que les reditúe.

Quién sabe. Por ahí sea cierto que Adri sueña con un plasma y no distingue una naranja de una manzana.

Acá tienen un back up del link por si censuran el video de You-Tube. También les dejo un artículo que explica por qué el amor nos hace tan idiotas.

Hay que poner el santo patas arriba y después prenderle una vela octubre 14, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Ocio y viajes.
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Mi bisabuela siempre perdía todo. Sí todo absolutamente. Los lentes, la revista, las ligas, el frasco con plata, un rosario, el tejido o cualquier otro tesoro personal. Siempre que le pasaba algo así, sospechaba que había sido víctima de un robo, pero ante la duda ponía patas arriba la imagen de San Antonio con el rosario enroscado en el hombro como una tira de municiones. Hasta que lo perdido no aparecía, el santo se quedaba de cabeza, pero cuando lo encontraba le encendía una vela en agradecimiento.

Anoche fui de copas con unas amigas y nos quedamos paveando hasta tardísimo. Hablábamos de hombres, creo. Pero no estoy segura, porque promediando el segundo mojito eso era más reirse de cualquier cosa que “charlar” propiamente dicho.

La cuestión es que esta mañana, cuando me levanté para ir a la oficina, noté turbadísima que mi campera no estaba en mi casa. Llamé entonces a mi amiga la que me trajo en su auto, y me dijo que tampoco la tenía en su poder. Espantada, inventarié el contenido de los bolsillos. Tanía la billetera con los documentos, las tarjetas de crédito y débito de dos bancos diferentes, el DNI, la cédula, y la credencial VIP de mi peluquería. Un flor de celular, y las llaves de la oficina.

Lo más loco del asunto fue que una vez, mi bisabuela perdió el santo propiamente dicho. Con lo cual no hubo manera de darlo vuelta para encontrarlo.

Al cabo de dos agónicos días de búsqueda incesante apareció el santito con sus municiones rosarias al cuello.

Y esta tarde me devolvieron la campera en el bar, con todo su contenido intacto.

Cuando lo encontró, mi bisabuela lo agarró y le dio un beso en la frente. Pero lo dejó sin vela por perderse él. Por insurrecto.

A Antonio, el santo. Aunque no te prenda vela, yo te banco.

Gracias totales.