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Cómo actuar cuando alguien invade su espacio personal agosto 19, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ideas sexy para conocer hombres, Salud y prevención, Seguridad personal.
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Foto: Corbis

El otro día anduve de trámites, y durante una espera tediosa como la que toma cobrar un cheque de morondanga, un aterrador ser me atacó por la retaguardia mientras leía tranquilamente mi libro. Primero apareció su fétido aliento a café con leche. Está bien, todos acabamos de desayunar, pero… ¿A qué distancia empieza a sentirse el hedor de una boca? Sin más bastó cambiar de pie en el momento y avanzar diez centímetros huyendo.

Pero la bestia no habría de darse por vencida. Pronto clavó su revista en mí, y después apoyó el morral en ambas caderas a la vez (la mía y la suya) mientras asomaba su enorme nariz para chusmear la lectura que ocupaba mi atención. Cerré con fuerza el libro haciendo un sonido sordo con las tapas. Respiré con fuerza y volví a cambiar de pie. Me estaba ofuscando.

La señora que estaba antes que yo, me pidió que le guarde su lugar en el momento justo: pude retirarme un poco más, pero dejando algún espacio para tener margen de maniobra. Instantáneamente, el sopla nucas avanzó y le dijo a la maestra que esperaba atrás de él:

-¡La mujer de adelante ha dejado un bache en la cola!

Miré alrededor arrugando los labios, me pasé la mano por el pelo y me corrí para un costado: quedé con un pie en la base del soporte de la cinta. En menos de dos segundos el morral apareció otra vez a mi lado. Pensé.

A ver… señor defensor de las colas rectas y tupidas. Maldito inepto indecente. A que no sabe qué. Está invadiendo mi espacio personal. Alto inhalador de caspas, transgresor de la distancia zonal socialmente aceptada. ¿Por qué no deja de ser tan imbécil y se corre medio metro para atrás? Ojalá cuando le toque el turno se dé cuenta de que no ha traido el documento, y cuando vuelva a hacer la cola y se apropincue nuevamente, tenga adelante un karateka que le haga siete katas en la cara, y atrás uno igual de pelotudo que usted, pero con con ébola, para que lo contagie y le dé muerte lenta… La cajera me hizo una seña para que avance. Entonces giré la cabeza hacia él, y con la garganta llena de palabras soeces, le dije:

-¡Mi turno! Buenos días.

__

¡¡Hay toda una ciencia sobre las colas y las esperas!! Acá está qué dicen los colólogos especialistas al respecto.

El hombre que no te conviene junio 22, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Consejos para hombres, Secretos de conquista, Seguridad personal, Taxonomías masculinas.
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Diez cosas que no deberíamos tolerar en un hombre.

  1. Está casado, juntado, comprometido o de novio (con otra). Un infiel.
  2. Lo pescas diciendo mentiras. Aunque no te las diga a vos (lo mas probable es que te las esté diciendo y vos no te des cuenta).
  3. Tiene algún vicio o adicción. No importa cual. Siempre acaban mal.
  4. Menosprecia tus logros, tu apariencia, tu trabajo, o tu persona. Eso es una forma de violencia.
  5. Es mujeriego. Falta poco para que llegue la que va a suplantarte.
  6. Te pide plata prestada (que no piensa devolver). Eso es ser delincuente.
  7. Anda en negocios turbios. Eso también es ser delincuente, y puede llegar a salpicar tu propia reputación o incluso tu integridad física.
  8. Trata de separarte de tus afectos. Nadie debería intentar alejarte de tu familia y tus amigos. Ellos son la gente que te ama de verdad y estarán siempre para protegerte incondicionalmente.
  9. Ha llegado a cierta edad y… no trabaja, no estudia, no es autosustentable. Cuando deje de mantenerlo su mamá te va a tocar a vos. La pereza es la madre de todas las calamidades.
  10. Te golpea. No importa cómo pida disculpas. Una vez tiene que ser la última.

Quizás te darán ganas de ser un ángel salvador que lo saque de su oscuridad. Seguramente él tratará de que no lo dejes diciendo que con tu ayuda va a cambiar. Pero mejor salí corriendo lo más rápido que puedas.

Porque no va a cambiar.

Una mujer no puede cambiar a un hombre. Él tiene que cambiarse solo si quiere… o encontrar una mujer que pueda resignarse y tolerar lo intolerable.

No le tengas miedo al mundo junio 20, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ocio y viajes, Seguridad personal, Temas familiares.
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Europa, 2007. Las palabras de este post son las me regaló mi papá mientras caminábamos tres cuadras hasta la estación el día que se volvía para Argentina y yo me quedaba sola un mes más por allá.

Lo escribí como para que lo lean todo junto… hacedlo no seais perezosos. Si les resulta tediosamente largo, léanlo como dos posteos separados. Lo azul es un poco de lo que me pasó en el viaje. Lo negro es lo que dijo mi papá. La última frase es para los dos posteos.

La pucha que sabe, le pegó en todas.

Mi papa me dijo que no iba a ser facil estar sola

A veces tenía hambre, y cuando compraba en otro idioma las vendedoras se ponian idiotas y no me entendían. Por eso compraba salame, que se dice igual en todos los idiomas. El pan lo señalaba con el dedito. No podía hablar con casi nadie.

Que pensara estuviera calmada y centrada que no me desespere, que no me distraiga.

Hice un viaje de una noche sentada en un taburete porque no entendí qué decía el vendedor de boletos. Otra noche viajé en un camarote a todo trapo en primera y casi me fundo porque la trolita alemana no entendía cuando le decía: Cheaper train?, less expensive?… o señalaba con el dedito para abajo y le decía Bitte….. oiro?

Me dijo, vos pensá, sos inteligente, mirá bien, si no hay solución siempre alguien te va a ayudar. Vas a ver que lo que parece tremendo en realidad la mayoría de las veces es sencillo. Vas a ver que la gente es más buena de lo que uno espera.

¡¡Encima me lo vendió mal y caducó una estación antes!! – pero no paso nada porque hice el ultimo tramo de 15 minutos en un trencito chiquito que me salio 50 centavos.

Siempre limpia y bien vestida Malenita, que no se te vea el pelo sucio, ni la ropa mugrienta. Vas a ver que así podés entrar en cualquier negocio y pedirles lo que necesites.

Cuando me quise lavar un poco en la estación, la empleada me decía, AJT OIRO BITTE! No te entiendo querida. Y me señalo el cartel, ocho euros estas del tomate!! prefiero el olor a chivo!! Pero me acorde de mi papá. Y me limpié el sobaco con unas toallitas húmedas que me donó mi sobrinita.

Siempre sonriendo como sos vos, y si no te entienden usá gestos. Nunca digas que estas sola, siempre deciles que en la estación te esperan familiares. Usá tu inglés en casi todos lados te lo van a entender.

Me metí en un stand porque la grafica era bonita, y se creyeron que iba a donar sangre. Justamente yo la anémica, caminaba como 12 horas al día, dormía sentada y comía niente. Ideal. Me faltaron patas para irme.

Llamanos todos los días aunque sea 10 segundos así sabemos que estás bien. Vas a ver que va a estar todo bien, y si pasa cualquier cosa desde acá te vamos a ayudar. No tengas miedo de contarnos si te pasa algo feo. Contá con mi ayuda, en lo que sea.

Los guachos de Iberia me cancelaron el regreso a Argentina porque cancelé un tramo. Gasté 20 euros comprando tarjetas de 5 cada vez en un kiosco en la otra punta del aeropuerto con todo el equipaje a cuestas llamando a mi familia en colapso nervioso total y despues a los de la agencia de viajes porque la boludasa de la empleada me ponía en espera, hasta que le dije, Loca no te das cuenta te estoy llamando de Milán la puta madre que lo arregle porque si no estoy en graves problemas.

Y me dijo después: No le tengas miedo al mundo, se prudente pero animate a recorrer a salir y ver todas las cosas que soñaste.

El miedo está bien para estar atenta pero sabelo, una vez que abriste las alas, una vez que ya viajaste y pudiste estar bien y resolver todos los problemas, vas a ver que sos otra.

Nunca vas a dejar esa libertad…

Tu mamá me va a matar porque hemos andado poco juntos acá en París, pero has sabido moverte bien, veo que estás preparada. Sé que podés hacerlo mejor de lo que crees.

Y si las cosas se ponen peludas de verdad, hacé todo lo que puedas y ponete en manos de Dios. En todos mis viajes por todo el mundo me mandé muchas macanas pero siempre se sale adelante, vas a ver.

Pero tuve suerte y en cada lugar encontraba soluciones. Tomé agua de una fuente, pasé una noche en el Aeropuerto de Barajas, comí salame de anteayer no refrigerado, comí polenta prestopronta media cruda, hice pichí en un hotel lujosisimo de Saint Honoré donde el papel para secarse las manos era de tela y las perillas del agua de oro… compré frutas en un lugar como la feria, pero de Milan, unas españolas hermosas me regalaron la entrada a la Bienal de Venecia. ¡¡Para ellas 10 euros era una ganga!! ese día me comí una pizzita y un gelatto italiano. Una colombiana que extrañaba hablar en español me llevó a pasear por toda Roma, a tirar monedas en la fuente, y a charlar con los guardias italianitos bellos de Piazza Emanuelle.

Carmen y Maby: dos preciosas españolas que pasearon conmigo.

Carmen y Maby: dos preciosas españolas que recorrieron conmigo la Bienal de Venecia.

Se le llenaron los ojos de lágrimas, y me abrazó. Habíamos llegado a los molinetes del subte.

Es el momento de separarnos, de ahora en más a bancarla solita. Pero no llores, me dijo, este es un momento feliz. Vos lo vas a hacer bien. Te quiero hija.

Así se dio vuelta y se fue. Me quedé ahi parada, desfigurada como el grito de Munch. Empecé a caminar despacito hacia el Boulevard Magenta. El corazón agitado. Tan libre, viviendo el sueño de mi vida gracias a mi generoso papá, que me dijo todo lo que se calló en la vida en tres cuadras y dos frases.

Yo que toda la vida me imaginaba que mi papa pensaba de mi que soy una inepta, distraida, catrasca. Él que siempre fue tan duro (o eso decidí pensar en vez de escucharlo de verdad).

Gracias a mi padre por enseñarme a volar y darme el valor de hacerlo. Gracias por este viaje que me cambió y nos cambió a nosotros.

Te quiero mucho mi padre. Feliz día.

______________
Comentario al margen: No puedo dejar de contarles que finalmente me volví de Europa en Iberia, pero como una bacana en primera clase a causa de un “error administrativo”.

No hables con extraños junio 3, 2010

Posted by Malena Ferrini in Historias con micros, Ideas sexy para conocer hombres, Secretos de conquista, Seguridad personal.
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Para Caro, que odia viajar en colectivo y también para Pily, que ya conoce la historia.

Fines de mayo de 2008 – 13.15 hs . Plena Ciudad . Hora Pico. Viajando en un micro de la línea 8

Cuando volvía del trabajo vi una cara familiar en el micro. El dueño de la cara familiar me saludó con una sonrisa y yo se la devolví por cortesía.

Mucho rato después, casualmente, se desocupó el asiento al lado de este ejemplar, así que me senté mientras le decía.

-Hola ¿Te conozco?

A lo que respondió notablemente emocionado:

-¡Me conocés porque me has visto en el micro, al fin te puedo hablar!

Su respuesta me resulto divertida, se me escapó otra sonrisa.

-Hace como un año que quiero hablarte, te he visto subir al micro pero hacía mucho que no aparecías

Su respuesta me dio mucha aprensión. Busqué en la cartera mi aerosol de pimienta.

-Lo que pasa es que siempre te veo sonreir y pensé que eras turista, viste que los turistas siempre sonríen ¿No?

-…

-Pero después te vi otras veces y supe que eras del barrio.

En ese momento le saqué la traba al aerosol de pimienta, que ahora sostenía desesperadamente en mi bolsillo. ¡¿Un psicópata que sabía donde vivo… que estuvo espiándome por un año!!? Un torrente desenfrenado de ideas me inundó la mente.

Me dijo que yo había sido una inspiración para él…

Como me hizo gracia el comentario, se me escapó otra sonrisa. (Además por miedo a que me quiera secuestrar quebrarme las piernas y torturarme si no festejaba sus confesiones)

Que me habia escrito una canción con ese nombre: Inspiración

-¿Una canción? ¡¡¡jajajaja!!!

Había escuchado a verseros pero nunca algo así de delirante. Pensándolo bien, era un muchachito de unos 19 años, más bajito que yo, tal vez era un loquito bueno.

-Sí, yo toco el piano y escribo canciones… Entre otras cosas, porque estudio para profesor de educación física, y también estoy en la carrera de conservación de la naturaleza.

Parecía una charla pintada por Dalí: Esa canción era de hecho un tango.

Empecé a mirarlo con otros ojos, soy más alta que él y tengo un aerosol de pimienta. Este se hace el loco y yo lo emboco por pelotudo.

-Lo escribí la primera vez que te vi, es así:

La fatalidad fue inexorable: Se puso a cantarme el bendito tango ahí mismo, en el micro.

Yo estaba de todos los colores del arcoiris, una mezcla extraña de terror, ternura, indiferencia, vergüenza, incredulidad, ganas de llorar y una risa incontenible. Los otros pasajeros miraban de reojo con cara de desconcierto o gracia.

¡¡Como se va a poner a cantarme un tango en el micro!! Decía algo así.

Dientes de marfil, sonreias y te movías de 104 maneras diferentes.

En eso, hizo una pausa, y a mí me sonó el celular. ¡¡Cómo no contarle a mi amiga Kanky que en ese instante me estaban cantando un tango en el micro!!! Pero no pude, porque ella estaba muy apurada.

El extraño compadrito me hizo una seña apenas corté.

-Esperate que falta otra parte.

Reanudó su cantar porque era muy largo el tango.

Creo que nunca tuve tanta vergüenza, terror, y risa a la vez. Pero tuve que contenerme por si era psicópata. Menos mal que tenía linda voz y era afinado.

Cuando al fin se detuvo, dijo algo que me asustó mucho pero mucho más.

-Antes andaba con la letra de tu canción por todas partes para dártela el dia que te encontrara. Pero ahora no la tengo, te doy mi número de teléfono así me llamas y nos juntamos para que te de tu canción.

-…

-Bueno chau, ha sido un gran gusto. Andá que te bajas en la que viene.

Basta, che, sigo con risa, vergüenza y miedo… pero que genial historia para bloggearla ¿no?

Créditos: Imagen tomada de http://www.zonalibre.org/…/archives/074622.html

Cómo actuar y qué hacer antes, durante y después de un sismo marzo 14, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Sana y salva, Seguridad personal.
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Una lectora nos cuenta una anécdota con cataclismo y todo, ideal para los fanáticos de las historias llenas de acción y mujeres ligeras de ropas.

Antes

Llegamos a Santiago el martes antes del temblor. Ese sábado nos mudábamos de edificio a un departamento un poco más grande.

Imaginate el cuadro, tres de la matina, le doy la teta a mi bebé de 45 días. Se sentía un calor terrible en el departamento porque no se podían abrir las ventanas por el ruido de autos que hay afuera. Así que me saco la remera, acuesto a la bebé, y me quedo en corpiño de lactancia y trusa (una bombacha de noventona, subida hasta el limite entre el pecho y la panza) o sea sexy total. No tenía ni energías para buscarme un camisón en la valija, que dicho sea de paso, todavía no había desarmado por el asunto de la mudanza.

Durante

Asi fue que en la noche de despedida del cheto edificio arquitectónicamente fashion, hubo hecatombe y se zarandeó todo. A eso de las 3.40 empezó mi esposo con tono nervioso:

-¡Bichi esta temblando! ¡Bichi esta temblando!

Yo acababa de pegar un ojo. Como zombies nos levantamos, y sin organización alguna el agarró a la gorda más grande (que tiene casi 3 y pesa casi 16 kg) y yo a la pequeña, y una remera que había quedado arriba de la cama. Fuimos a la caja de escalera con el plan de quedarnos ahi.

Cuando abrimos la puerta de la caja de escalera, chirriaba todo. Era como si estuvieran martillando las paredes, pikkkjjjjj pikkkjjj o hablando mal y pronto moliendo a palos el edificio. Así que, qué tanta prevención sísmica y empezamos a bajar, tranquilos sin correr. Nadie gritaba ni histerias ni nada, solamente me acuerdo el comentario de una chilena. Me parece que esto no se hace. Qué mierda calentaria si se hace o no, si se estaba moliendo el edificio.

Todos los hombres en calzoncillos, y todas las chicas en….¡PIJAMAS! La única en ropa de post parto era yo, así que no largué a la bebé ni un momento, mis rollos y mi atuendo estaban justificados. La envolví en la remera que había agarrado. Ella ni se enteró y su hermanita tampoco hasta después de un rato.

Íbamos saliendo del edificio cuando sentimos una catarata de agua cayendo del techo. Yo pensé… encima que tiembla llueve (no sé como ha sido que me han dado el título de ingeniera). Hasta que até cabos y dije se hizo mierda la pileta de la terraza. Después supimos que en realidad se estaba volcando como un vaso llevado por un borracho.

Cruzamos la calle los cuatro, en patas, cuero. Fuimos a un jardincito enfrente, la puta que hacia frío. La gorda más grande abrazaba al padre y la bebé dormía en mis brazos envuelta en mi remera. Mi marido en boxers (sanos por suerte) y yo… mejor no recordar la imagen… Entonces, mi marido decidió ir a buscar ropa y yo me quedé con las nenas agachada para abrazarlas a ambas y darles calorcito.

Mientras tanto, se había cerrado la puerta de nuestro departamento y las llaves habían quedado adentro, por lo que para poder entrar, mi esposo tuvo que revolear la puerta de una patada haciendo pelota el marco de la puerta. Creo que todo fue en un segundo. Trajo ropa para las nenas, y para nosotros, el plumón los celulares, las llaves, etc…

Después

Nos quedamos abajo, en el pasto envueltos en el acolchado. Un picnic para las nenas. Pasaban por la calle “pacos”, bomberos, ambulancias,  y gente de todo tipo, hasta alguno medio borracho de viernes a la noche. Al rato entramos al lobby del edificio, yo ya en jean y polar, un atuendo un poco más digno. En ese momento empezaban a bajar las chilenas… con tacos altos… encima me miraban descaradamente al marido (¡hasta en situaciones de stress les gustan los argentinos!).

Pero me dio risa porque estábamos juntos y él se portó como el gran padre y marido que es… y pensé que nos han tocado mil pruebas, y que cada prueba me deja con el gustito dulce de saber que tenemos que estar juntos, que sí es mi alma gemela y que hacemos un equipo formidable. Eso no quita que a veces lo quiera rifar, pero es al pedo: hemos nacido para estar juntos.

Nos sacamos una foto esa noche para acordarnos de lo mucho que nos queremos, y que estamos juntos en las buenas y en las malas. Hasta nos causaba risa la imagen del karateka reventando la puerta en calzoncillos y la puérpera en corpiño de lactancia y trusa, bajando la escalera del cheto edificio.

Menos mal que ya nos mudamos… ¡Acá todavía no nos conoce nadie!

Gracias L.C. por compartir una experiencia tan conmoverdora. Más data sobre sismos aquí.

Cuidado con los punguistas febrero 16, 2010

Posted by Malena Ferrini in Sana y salva, Seguridad personal.
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Hoy el micro se demoró en llegar, y para cuando apareció, los que queríamos subir éramos muchos. Obvio que todos muy bestias corrieron a subirse para agarrar un asiento, y se armó un apelotonamiento de gente empujando que me pareció de cuarta.

Iba entre el tumulto de gente, casi arrastrada por la bestialidad de personas. ¿Quizás al viajar todos los días como ganado una se irá volviendo de a poco más y más vaca? He ido a arriar vacas, ellas entran al corral más civilizadamente, creedme.

Una chica humilde, pero bien vestida me empujaba intempestivamente. Mal.

Me dí vuelta y la miré a los ojos. La señorita me apretaba contra la gente. Tenía una manito en mi morral y la otra en mi cintura.

A mí no me empuja NADIE. Le regalé una sobrada, una blanqueada de ojos, y me hice a un lado. Me salí del bardo mientras chequeaba los bolsillos. Mi instinto me decía que ella me había robado. Pero no me faltaba nada.

-¡¡Ehhh dejate de empujarme que te pasa!! – Me gritó la señorita.

-¡Nena, para la moto! si ni te estoy tocando!

Y otra vez me fijé en mi morral. El monedero estaba aún ahí.

Me sentí muy prejuiciosa. Estaba segura de que la señorita me había tratado de robar, estaba completa y absolutamente segura de que estuvo tratando de meterme la mano al bolsillo. Pero las pruebas decían lo contrario… otra vez me rondaba culpa, por lo prejuiciosa que había sido. Me imaginaba qué hubiera creido si esa actitud era de una viejita, o un muchachito de traje. Me preguntaba por qué estaría tan desesperada por subirse pronto. ¿Necesitaba un asiento? ¿Estaría embarazada? Vaya uno a saber.

Subimos todos, y la señorita decidió quedarse porque ese no era el micro que ella esperaba.

Pocos segundos después se armó un griterío. Alguien le había arrebatado el celular a la señora que subió primero, esa que estaba al lado mío en la cola.

Prejuicio o no, el instinto me salvó el monedero.

Y por esta vez, solo por esta vez… fue horrible tener razón.

No me lo dijo nadie: será pura paranoia.