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Después de nuestra cita escribí un Haiku octubre 4, 2014

Posted by Malena Ferrini in Cómo perder a un hombre, Semiótica Viril.
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Su pelo, muy sucio

¡Cómo habrá tenido

el prepucio!

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Los nuevos contextos de enseñanza-aprendizaje septiembre 17, 2014

Posted by Malena Ferrini in Cómo perder a un hombre, Secretos de conquista, Semiótica Viril.
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Me recomendó un amigo que bajara la edad mínima en Tinder. Demás está decir que aparecieron hordas de jovencitos… y que el experimento sólo duró unas horas.

-Hola hermosa

-Hola

-q haces?

-Acá, trabajando en la oficina

-Uh, estás vestida de secretaria sexy?

-Jajajaja

-M imagino con tu ropa de secretaria, que te acaricio lentamente y te saco la ropita.

-q pasó te asustaste?

-uh si. Mufasa!!! brrrrr

-sabes te puedo dar mucho placer…

-cuando nos veamos primero quiero besarte el cuello y despues seguir con todo tu cuerpo.

-hola divina.

-hola hermosa

-que mala, no me contestas 😦

-me mandas una fotito sexy?

-pense que podíamos encontrarnos y tener algo.

-por qué no me contestas?

-Hola.

-Quizás no me engancho con tu estilo de seducción.

-Es medio grasa pedir fotos.

-Además yo ya intuyo lo que te estás imaginando. ¿Por qué mejor no hacer comentarios inteligentes y divertidos, verse y después dejar que lo demás fluya?

-Cara a cara es más fácil, con miradas, con el lenguaje corporal podés decir mucho. Ir generando un clima que lleve a otras cosas…

Lamentablemente mi interlocutor en este chat me eliminó sin siquiera agradecerme.

A todos aquellos que hacen de la docencia un estilo de vida.
Feliz día del profesor.

Orgullo nerd septiembre 15, 2014

Posted by Malena Ferrini in Semiótica Viril.
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Chateando en Watsapp un domingo a la mañana:

Ella: Hola ¿Qué estás haciendo?

Él: Ejercicios.

Ella: U qué buena onda! pesas? abdominales?

Él: Ejercicios de álgebra.

Él cree que ha quedado como un total perdedor. Yo pienso que es simplemente adorable.

strip tease (escrito sin respirar) julio 6, 2012

Posted by Malena Ferrini in Cómo perder a un hombre, Secretos de conquista, Semiótica Viril.
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Encantador y aventuroso el nuevo amante de Malena se recuesta desnudo en la cama de su loft y le pide que le haga un strip tease. Suena  la alarma del celular en la cartera de ella, recordandole que en media hora tiene que estar en una reunion de trabajo. La apaga rapidamente, ese hombre le gusta demasiadp. Entonces ella elige personal jesus en el telefono y empieza a bailar. Pega algunos saltos porque tiene dificultades para sacarse la bota. se trepa en la cama usandola a modo de escenario y empieza a bailar casi pisando a su amante.  Mientras, trata de sacarse el pulover, pero se enreda todo y se saca todas las capas de ropa de una sola vez, quedando con las lolas al aire. Vuelve a sonar la alarma, han pasado diez minutos.  Pero sigue el show y el amante la mira entusiasmado. Se saca el cinturón mientras mueve la pelvis. Se le traba en una presilla del pantalón. Pega el tirón, trastabilla, se cae de la cama-escenario, y le golpea el campanario con un coletazo  de la hebilla del cinto. El tipo morado se retuerce de dolor en el piso mientras a ella le suena otra vez el snooze de la alarma.

-Tengo que irme es tardísimo.

Se le ha hecho tarde para ir a trabajar. Se pone la ropa apuradamente, le da un beso en la frente al amante y corre a la puerta de la habitación que está trabada con la ropa de él. Al abrirla, no sólo le revuelca en el piso  la remera, sino que se queda con el picaporte en la mano.

-Huy se rompió. Te dejo abierta la puerta así no te quedás atrapado.

Y se aleja por el pasillo mientras la alarma vuelve a sonar y ella le grita.

-Llamame,  dale?

Y el amante queda todo desnudo en el pasillo del edificio… agarrando a patadas el picaporte para arreglarlo.

Parece que a alguien no la van a llamar…

No vas a conocer al amor de tu vida en el boliche enero 24, 2011

Posted by Malena Ferrini in Dialecto Femenino, Ideas sexy para conocer hombres, Secretos de conquista, Semiótica Viril.
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Dos semanas después de conocerlo, le mandé un sms.

“Hola Juan. Soy la chica del vestido magenta.”

Por primera vez en muchos meses, la respuesta masculina llegó instantáneamente.

“hola melena q lindo q apareciste”

Desconsiderado, no usó mayúsculas, escribió mal mi nombre, usó abreviaturas y se comió todos los signos de puntuación. Eso es apuro o desconsideración. No hay otra.

Al menos tuvo el buen tino de no pifiar la ortografía.

Pero tampoco dijo nada.

Bah, nada de nada, no. Le ha gustado que aparezca finalmente. Se ha acordado mi nombre. Sabe cuál es el color magenta.

¿¡Sabe cuál es el color magenta?!

Si no es diseñador, es gay.

Los hombres bien machos son como los monitores viejos: tienen una paleta cromática muy acotada.

Ja, vengo de fijarme en fu**ing wikipedia: los monitores CGA de los años 80 ya tenían 15 colores*. Entre ellos dos magentas diferentes.

O sea, quizás no sea gay después de todo.

Sin embargo no me invitó a salir…

Añoro aquellas doradas épocas en las que los hombres simplemente llamaban. No quisiera resignarme al text-flirting.

*Sí. Soy una nerd irremediable.

“Nosotros” no significa “vos y yo” diciembre 24, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Semiótica Viril.
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Este era un post de mi blog viejo. Dejé el título que tenía en ese momento, pero hoy (después de dos años), me produce otras cosas releerlo. Lo rescato, lo resignifico, y comparto mis nuevos aprendizajes…*

Habíamos pasado dos meses sin vernos. El 24, vino a casa el muchacho para compartir la tarde de Nochebuena.

-Vamos a la fiesta Tutto Matto esta noche.
-¡Genial! Seguro que va a estar súper divertido. ¿A qué hora me pasás a buscar?
-Es que en realidad había pensado una salida entre nosotros nada más.
¿Nosotros?
-Y… el gordo, David, Nahuel, Diego, Guille y yo.
-¿Acabás de volver de dos meses sin verme y no vas a pasar Noche Buena conmigo?
-Bueeeno es que el gordo me banca la entrada… además va a estar genial, cómo le voy a decir que no.
-Igual, ¿no vas a pasar Navidad conmigo?
-Pero no es eso… podemos ir mañana a la misa.
-Dale. Es a las 11 de la mañana.

Así fue. Terminé yendo sola. El muchacho apareció 8 horas tarde con la barba más desagradable, un impactante olor a chivo, y el peor aliento a alcohol que olí en toda mi existencia.

Me encontró llorando, pero me trajo un paquete de Rocklets, me hizo reír un poco y lo perdoné.

________________________

*Otras cosas más que aprendí de esta traumática experiencia:

  • Levantarse a las 11 am para ir a misa después de semejante fiesta es un plan poco tentador para el novio promedio (a no ser que haya ido a la misa de Gallo, sea abstemio y quiera volver a la iglesia en la mañana nuevamente, en cuyo caso se corre el riesgo de que se le meta a cura al corto plazo).
  • Que la navidad sea tiempo de reconciliación no significa que haya que perdonarlo todo. Ni siquiera habiendo Rocklets de por medio.
  • Si después de dos meses sin verla, a él le atrae más un plan con los vagos, que una Buena Noche con usted, sospeche.
  • Una no tiene que jugar a ser Penélope, eso es una farsa pelotuda. Esperar es una pelotudez. No se dedique a esperar, dedíquese a vivir.

Les dejo fuertes abrazos. Feliz Navidad para todos.

 

 

20 razones para querer levantarse un guía de montaña (o algún deporte aventura similar) octubre 4, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ideas sexy para conocer hombres, Ocio y viajes, Secretos de conquista, Taxonomías masculinas.
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Con ustedes, Romina.

1. Están en buen estado físico.
Esta es la razón obvia: son deportistas, es evidente que el 95% va a tener buen lomo (y el otro 5% son los que manejan la combi). Por lo menos, van a ser fibrositos.

2. Saben arreglárselas con poco.
No vamos a decir que no te van a apreciar una buena cena de alta cocina a la luz de las velas, pero vamos, el flaco está acostumbrado a dormir a la intemperie y comer lo que se pudo chamuscar en un fogoncito (y por gusto). Como mínimo tiene que se adpatable. En la mala va a poder compartirte hasta un paty hecho con un encendedor.

3. Tienen tonada.
Cuando te encontrás con un guía, estás de turista. Si estás de turista, es porque sos de otro lado. Y a mí el cantito me puede.

4. Son más bien chetos, pero bien.
Convengamos que el pibe un poco de torta tiene que tener, o por lo menos un buen sponsor. Entre ropa, calzado, bolsa de dormir, carpa, mochila y cualquier equipo extra que requiera su deporte, alguien tuvo que invertir un dinero. Pero es un tipo de cheto que no es coquetito tipo metrosexual, ni ostentoso (difícil ostentarle a cualquiera un mosquetón), ni le tiene miedo a ensuciarse o pisar bosta. No se gasta todo en un BlackBerry para llamar a su mamá ni en una 4×4 para andar por la ciudad; gasta en lo que precisa.

5. Son ecologistas.
No es que a mí me preocupe la caza indiscriminada de ballenas, los pingüinos empetrolados, la selva de yungas en peligro o el bicho bolita que se está por extinguir. Pero seguro que la charla sobre la protección de la tierra y el medio ambiente va a ser más interesante que el “¿A qué te dedicás?” del bar promedio. Además, me encanta cuando un hombre me cuenta de algo interesante que yo desconozco, y yo de ecología no sé una chota.

6. Son amables.
Si trabajan en turismo, están acostumbrados a darte la mano para ayudarte, explicarte sin tratarte como idiota y fijarse que no te pierdas ni te caigas. Un caballero montañés.

7. No se amedrentan fácil con el aseo personal deficiente.
Si le gustaste en una excursión, es tuyo: te vio con ropa poco sentadora, despeinada, sudada, sin producción, un poco roñosa y probablemente en tu estado más torpe. No creo que se amedrente mucho si un día te ve sin depilar.

8. Aprecian un buen paisaje.
Disfrutan de un lugar sólo porque es lindo, sin necesidad de otra parafernalia. Ideal para que te lleve a tomar mate al culo del mundo a un lugar bellísimo que nadie conoce: cita mágica y gasolera, win-win. Para mí, especialmente ideal porque me gusta sacar miles de fotos (eso he notado que los desconcierta, pero no se oponen).

9. Son alternativos y tienen onda.
Esto no lo puedo explicar, pero tres cuartas partes de los guías que me he cruzado se lookean un poco: aritos, tatuajes, pelo largo o rastas, lentes de sol copados, ropa copada. Pero sin exagerarla. A qué se debe, quién sabe.

10. Son campechanos.
Sin hacerse los bananas, se conocen y saludan con la gente del campo y con todo el mundo en general. Además, se orientan en lugares que, para una porteña como yo, son sólo una bola de verde y marrón. Yo sólo me oriento en capital… igual que cualquier pelotudo con un mapa.

11. Son responsables.
Saben que las consecuencias de no hacer las cosas como corresponde pueden ser literalmente fatales. Eso no impide que se arriesguen más de la cuenta, y tampoco implica que vaya a extrapolar este conocimiento a otras áreas de su vida… pero el concepto está.

12. Siempre están bronceados.
No me digan que el bronceado no es un plus…

13. Están llenos de recursos.
Saben cómo sacar un auto empantanado, mover objetos de mucho peso, hacer nudos indestructibles, treparse a cualquier mierda y usar todos los pendorchitos de la Victorinox. Practiquísimo. A mí me cachondea.

14. Están siempre relajados.
Siempre parecen estar en comunidad con la naturaleza (es cierto que no trabajar en una oficina ayuda), lo que les da un aura de buen humor y paz interior que es super agradable.

15. Saben montones de cosas.
Recorriendo su terruño terminan aprendiendo de geografía, geología, botánica, zoología… Para alguien que sus conocimientos citadinos de fauna y flora se resumen en perro-gato-árbol-potus, es sexy.

16. Son resistentes.
Si pueden pasarse el día remando, caminando, corriendo cabalgando, nadando… imaginate toldo lo demás que podrán hacer durante horas.

17. Te cuidan.
Es altamente probable que se deba al miedo de que un turista los demande si se rompe una gamba, pero la cuestión es que siempre se fijan dónde pisás, qué estás haciendo y por donde estás yendo para que no te pase nada. Algo infrecuente en estos tiempos que corren.

18. Son machotes.
Tienden a grandes demostraciones de fortaleza del tipo cargarse cualquier cosa al hombro o empujar autos con un dedo. Es una ostentación típicamente masculina, pero mucho más hot que tener el record en el Need for Speed.

19. Suelen ser simpáticos y pacientes.
Como todos los que trabajan en atención al público, ¿no?

20. …
Qué sé yo, ¡están buenos! Son como los bomberos, su bomberidad ya les hace ganar media batalla (y ya tendré que escribir sobre las razones para levantarte un bombero…).

Así que ya saben, si tienen un guía de montaña por ahí, soltero y abandonado, mándenmelo que prometo mimárselos.

Los hombres también sufren durante sus rituales de belleza agosto 17, 2010

Posted by Malena Ferrini in Belleza capilar, Consejos de belleza, Semiótica Viril.
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En el día de nuestro prócer máximo, comparto con ustedes la heróica hazaña de un amigo mío. Lean aquí su conmovedor testimonio.

Sabés, con los años se te caen los pelos de la cabeza y te empiezan a salir en los lugares más inesperados. Yo todavía viejo no soy, pero el otro día me encontré un pelo enorme saliéndome de la nariz. Es un asco tener eso colgando, así que me lo quise arrancar con la pincita. Me costó un montón engancharlo porque tenía que hacer la acción espejada en el botiquín, muy de cerca, con los ojos bizcos para enfocar y no errarle. Cuando lo tuve bien agarrado pegué el tirón y aydiosmelibre… Primero vi todo como estrellitas, puntitos blancos. Después se me puso todo azul y me agarró un mareo que ni te cuento porque tenía ganas de llorar, estornudar y gritar al mismo tiempo.

Puse ojos de piedad y sonreí compasivamente mientras me regocijaba un cachito por dentro. Algún tipo de justicia divina viene a resarcir a todas las mujeres por los tirones de todos los otros pelos que ya desde la pubertad tenemos el deber de arrancarnos.

Alcanza con abrir la boca: ideas para conversar en un bar agosto 1, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos para hombres, Ideas sexy para conocer hombres, Secretos de conquista, Semiótica Viril.
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Dedicado a los muchachos de Sonoman, Detonator Ferraro y a M. Rodrigo, gente cuyas charlas de bar he disfrutado inmensamente.

Es sorprendente cómo se ha tergiversado el sentido de charlar con un desconocido en un bar.

La cosa es así. Vamos a los lugares estos donde encontramos multitudes de caras (caretas) haciendo honores a un script pre-redactado que obedece a mating rituals que pueden compartirse o no. Diciendo ¿Venís siempre acá? y giladas del mismo estilo.

La pregunta sería entonces. ¿Qué es lo que nos obliga a anquilosarnos en una estructura tan básica con fines tan pero tan limitantes?

Lo he visto con mis propios ojos. Llegan generalmente las mujeres por un lado y los hombres por otro. El primer trago se toma con los amigos. Es raro ese momento. Todos se miran con todos, se hacen conjeturas, se charla de bueyes perdidos. Después empieza en baile, o bien la recorrida a pie por un circuito tipo chotódromo donde el primer contacto se da porque un energúmeno decide agarrarte de prepo de la mano o ¡peor! de la cintura.

Eso es tan violento que francamente les daría una piña. ¿Tan difícil es abrir la boca y decir algo?

Anoche justamente venía del baño y no encontraba a mi amiga, estaba un poco desencajada cuando uno se me acercó y me dijo:

-No busques más, acá estoy -y me arrancó una carcajada.

Después siguió:

-Listo, seguí tu camino con la sonrisa que tenés ahora, me quedo tranquilo viendo que te sentís mejor.

Yo me fui con mi sonrisa y él volvió en paz a la charla que tenía con los amigos.

¿Por qué hacemos conjeturas al mejor estilo Mandrake cuando tenemos a la persona al alcance y podemos preguntar las cosas directamente? ¿Por qué ese afán de acaparar a  alguien para obtener algo? ¿Por qué tenemos charlas levantontas cuando podríamos estar intercambiando ideas interesantes, matándonos de risa, aprendiendo, conociendo gente, haciendo que alguien se sienta mejor?

Y para terminar, mi vieja y consabida pregunta ¿Por qué está sobreentendido que es el hombre es quien empieza la charla?

Les dejo este consejo que encontré, y me pareció simplemente brillante.

Ah, no pude resistir esta publicidad…

Una persona que dice un piropo es alguien capaz de desafiar al destino y a las probabilidades matemáticas julio 22, 2010

Posted by Malena Ferrini in Cómo perder a un hombre, Consejos para hombres, Semiótica Viril, Uncategorized.
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Eso dijo el fantasma y me arrancó un ataque de risa:

He aquí algunas de las más bizarras morondangas piropeadoras que oí en distintos bares, provenientes de labios etílicos.

  • Vos estás loquísima.
  • Toda grandota sos.
  • Parecés europea.
  • Tu espalda es espectacular, casi de travesti.
  • Tenés los cachetes más rojos y enormes que haya visto.
  • Flor de cadera ¿eh?
  • Son lindos tus ojos pero no sé a dónde estás mirando.
  • Yo creo que vos te afeás.
  • En proporción con tu cuerpo tenés las piernas muy largas.
  • Parecés una mesita.
  • Qué linda remera, seguro te la cosiste vos.
  • Sacáte los lentes así te parecés un poco a Cameron Díaz.
  • Qué panza bárbara.
  • Sos una mina rara.
  • Esos ojos taladran.
  • Ahora que tenés ese pelito así, estás media lindita.

Y ustedes ¿Qué piropos contraproducentes han escuchado?