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Miedo escatológico septiembre 25, 2014

Posted by Malena Ferrini in Salud y prevención, Temas familiares.
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Me pasé el fin de semana pasado muy asustada.

El jueves me llama mi mamá para pedirme que acompañe a mi abuela a hacerse un estudio. “El médico piensa que es un tumor”.

Me muero. Si a mi abuela le pasa algo, simplemente me muero.

El viernes nos hacemos tremendo madrugón, vamos al estudio con la abuela. Nadie dice nada. Después nos tomamos flor de desayuno juntas. La pasamos bien. Le doy un beso, un abrazo y me voy al trabajo.

El sábado vegeto en pánico, tristeza y bronca.

El domingo me agarra la loca y tiro a la basura todas las cosas de mi ex. Todo lo que no quiero, no sirve o no me gusta sale despedido en una bolsa negra. Mi vieja y hermanan me ayudan con abnegación.

El lunes, después de varias horas de agonía me llega un mail con el informe radiológico: normal, bien. Todo fantástico. Han detectado el problema.

Meteorismo intestinal.

O sea pedos.

O sea, saquemos algo en limpio.

O sea, acabo de pasar un fin de semana como el orto, al pedo.

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Cómo lograr un maquillaje “smokey eyes” julio 17, 2011

Posted by Malena Ferrini in Consejos de belleza, En Sociedad, Make up, Temas familiares.
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No sé cómo fui a parar al cumpleaños de 80 de la abuelita de Connie. Fui superprpoducidísima.

Comí vithel toné, carne a la criolla, ensalada de verdes, queso reggianito, fideos a la fungi, flan con crema, brownie con helado, vino especiado, 3 cafés espresso. Perdí la cuenta con las copas de vino, pero no el decoro, porque me dormí acodada en la mesa cuando las invitadas empezaron a fumar Virginias como murciélagos mientras hablaban de análisis de orina en botellas de litro.

Volví tan hecha pomada que me olvidé de sacarme el maquillaje.

Menos mal que por primera vez, nadie trató de enchufarme un espejerto ni preguntó por qué sigo soltera.

Esta mañana me levanté y decidí dejarme la cara como la tenía nomás. Hacía meses que no lograba esta facha de estrella de rock. Como smokey eyes, pero mucho más creíbles.

Por si quieren hacerlo de la manera tradicional, les dejo el link.

El síndrome de fin de año* diciembre 1, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Carrera y finanzas, En Sociedad, Ocio y viajes, Salud y prevención, Temas familiares.
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Empieza diciembre y lo siento en la atmósfera. Hé aquí el fin de año con su stress y sus obligaciones.

Los que estudian se angustian persiguiendo a los que dan clases. Consultas, clases de recuperación, entregas, globales, finales y copiosas planillas de regularidades. Los que hicieron la plancha en el año apuran el tranco para cerrar el ciclo más o menos en orden. Los que tienen empresa (y a veces también los que no) entran en una época de balance donde todo trabajo requiere ser completado antes de fin de año. Antes del vacío de enero, el único momento del año que nos dejan para salir de vacaciones a precios exorbitantes de temporada alta.

Mientras tanto sube la temperatura. El calor nos sorprende y genera un malhumor generalizado que amalgama muy bien con el stress de la época. El aire acondicionado taladrando helado en la espalda. La garganta tomada, la tortícolis. Afuera el colectivo lleno y otra vez treinta y dos grados. Desabrigarte. Encontrarte los rollos y pensar que con el cansancio acumulado del año ya es mucho pedir caminar dos cuadras hasta el chino para comprar algo sano de comer. Imposible empezar una dieta entre tantos brindis, cenas de egresados,  agasajos de fin de año y todas esas obligaciones sociales de trasnoche que nos dejan más rotos de lo que ya estamos.

El sólo pensar en la plata que tenemos por gastar nos parte la cabeza. Los comerciantes están bien avispados y ya vienen subiendo los precios hace un rato. Ver aparecer mágicamente en la cuenta del banco el glorioso aguinaldo, verlo también escapar como arena entre los dedos. Que los regalos, que la comida orgiástica y trabajosa, que los cuetes, que el champán. Armaremos un horrendo pino de plástico que junte tierra. Que con quién pasás las fiestas. Todavía no sé, seguramente haciendo fuerza para sonreír y llenándome la boca de porquerías engordantes. Aguantando el sopor para brindar a las doce, justo antes de irme a la cama.

Odio la feliz navidad vacía y consumista. Detesto el próspero año nuevo ineludible y artificial.

¿Cómo se hace para cambiar eso?

*Acá encontré unos consejos medio chotos para superarlo.

La soltera encantadora y los eventos sociales: La elección del acompañante noviembre 29, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ideas sexy para conocer hombres, Secretos de conquista, Temas familiares.
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Mi prima tiene cinco años menos que yo y se casa el mes que viene. Va a hacer una flor de fiesta. Ha  invitado a toda la parentela imaginable y a la crema y nata de la alta sociedad.

El otro día, cuando vino a traerme la tarjeta, me preguntó si iba sola. No supe qué contestarle, ese no es un tema fácil.

En esta sociedad de morondanga, los solos somos parias. Las invitaciones para dos, las ofertas de 2 x 1, los precios de vacaciones en base doble, el estigma de que te lo señalen a cada rato y las horrendas dudas que tienen las viejas, que no saben si pensar que sos trola, harpía o enferma mental por no tener pareja.

La gente trata de encontrarme un novio. Aparecen primos, amigos solteros hasta abajo de las piedras y mi número de teléfono cae en manos de espejertos diversos. La hermana de la madre del marido de mi hermana trata de engancharme con el hijo del proveedor del socio del marido, la colega me chumba un programmer y una alumna levanta la mano en clase para decirme que es un desperdicio que siendo tan hermosa no tenga un novio… que me va a presentar al hijo en cuanto tenga oportunidad.

Francamente puede ser una  tortura humillante.

Si voy sola, terminaré del brazo de un espejerto elegido por mi tía abuela o en la mesa de los niños.

Nada mejor que eso para una soltera de casi treinta: Ellos todavía no han aprendido los dictados de la normalidad. Basta jugar a la mancha, patear globos, comer caramelos, cantar, bailar todos juntos en una ronda, todos solos pero acompañados y felices. Hasta que los padres los vengan a buscar, y saluden amablemente (aunque suene como si dieran un pésame), diciendo ya te va a tocar casarte y tener hijitos mientras los gurrumines me llenan de besos untados de chocolate.

Pensándolo bien, no ando con ganas de escuchar ningún pésame. Voy a llamar a Juan para salir un par de veces más con él así tengo con quién ir al casamiento.

Así parezco normal mientras brindo con champán en lugar de comer caramelos y limpiar mocos de críos ajenos.

Un orden nauseabundo noviembre 22, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Autoayuda, Secretos de conquista, Temas familiares.
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Para mi amiga Romina, que ya trató de enseñarme a hacer lo que se me da la gana. El post que sigue salió escuchando esta canción.

Esta mañana me desperté angustiada. No sé si fue algo que soñé o algo que pensé antes de dormir: sentí que no estoy a la altura de lo que debería ser.

No sé qué responder a casi ninguna de las demandas que plantea esta sociedad, esta cultura en la que me tocó nacer y crecer. Parece que no, pero hay una exigencia tan enorme que subyace al amor, el cuidado, el quedirán. Por Dios qué va a decir la gente. Una preocupación que esclaviza, acorrala y cercena sin que siquiera intentemos pelearla un poco. Sin negociar, sin pensar, sin sentir, simplemente acatando un paradigma que nos es dado de antemano, un lugar cómodo que creemos nuestro, de tan hondo que ha penetrado.

Tenés que ser una buena mujer. Tenés que mantener una compostura. No sea que de tanto detonar te quedes sin la posibilidad de encontrar un hombre que te quiera y te respete. Porque una vez que perdiste eso que te hace lo suficientemente decente, ya no sos digna. No sos normal. Ya sos cualquiera y nadie te va a tomar en serio. No tenés eso que busca un hombre en la mujer que quiere para enamorarse, la futura madre de tus hijos.

Es cruel sentir que el amor alguien va a venir de algo que hiciste o dejaste de hacer. Es triste arreglarse una cáscara para gustarles a ellos y negar lo que hay más allá. Gustarles a quiénes. Porque son un fantasma que no es nadie y son todos, está en vos cuando me comparás y me juzgás, o en mí, cada vez que me da pudor ser yo misma y hacer lo que se me antoja. Cada vez que digo sí, pero siento no. Cada vez que me da miedo equivocarme, pero no por las consecuencias de mi error, sino por el desamor y la condena.

Hay que hacer bien las cosas o si no acabás mal. Bien es lo que yo digo, lo que dicen todos y nadie.

Pero acabar mal, a cualquiera puede pasarle, hasta al más atenido de todos. Porque nadie se salva de la incertidumbre, nadie tiene la felicidad comprada, no existen garantías en esta vida.

Quizás la única salida de todo esto sea ser fiel a mí misma. Aprender haciendo: equivocándome o acertando. Tener la tranquilidad de que soy libre y responsable de las consecuencias de mis actos.

Rebuscármelas para ser feliz por mis propios medios. Ser mi propia dueña, que no es poca cosa.

A vos, que sos todos y nadie… Sé qué estás pensando. Superalo. No soy tu propiedad.

Cómo sobrellevar dignamente el vigésimonoveno cumpleaños octubre 19, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Ideas sexy para conocer hombres, Temas familiares.
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Qué depresión llegar a la edad en que las viejas pelotudas del barrio empiezan a preguntarte para cuándo los confites. La vida es jodida y cuando llegás al futuro te das cuenta de que todo lo que te imaginabas es una bendita farsa sociológica.

Me levanté como todas las mañanas, tarde y a las apuradas. Dejé sin tomar el café recién hecho y trepé como pude a un colectivo lleno de gente. En la oficina me esperaba una pila de trabajo. Ahora sí, café como ácido muriático, facturas de pastelera y mil calorías cada una. Almuerzo solitario en la plaza con cacas de perros y una tarde larga y gris frente a la compu con dos mensajes de texto: Movistar duplicate y mi colega preguntándome si la cafetera quedó apagada.

A la salida de la oficina me fui para el bar donde siempre nos juntamos para los cumpleaños de todos. Me llamó la atención llegar y no encontrar a nadie, pero igual me pedí un trago. Cualquier cosa con tal de no volver a mi monoambiente de silencio total, cama deshecha y pared blanca.

El primer trago me pareció dulzón. Sentada sola en la barra sentía algo como el glamour cosmopolita de una chica Bond. Sobre todo cuando se acercó un turistito irlandés blanquísimo y pelado como un huevo duro y me pidió fuego. Lástima que no fumo, pensé mientras él me compraba un Martini o dos.

Poco tiempo después estaba muerta de risa. Pero de una risa negra y pegajosa de petróleo o alquitrán. Al turista no le entendía un soto, pero me apoyaba la mano en la cintura, sonreía y hablaba, hablaba sin parar en español imposible, pésimo inglés y dialecto desconocido. Llegué a la aceituna del fondo con el último sorbo y antes de poder escupir el carozo el beso irlandés me impregnó el paladar.

-¿Vamos?

No sé si entendió, pero pagó la cuenta, agarró la campera y me siguió hasta la esquina donde me abrazó apretándome contra su cuerpo grueso y fibroso. En el taxi me acarició el pelo y me metió el dedo abajo de los lentes para atajar una lágrima. Ahora miraba sin decir nada y sacaba veinte pesos para pagar mientras yo me bajaba con los zapatos en la mano y trataba de embocar la llave en la puerta del edificio.

Llamé un ascensor que demoraba más de lo tolerable. Fuimos por las escaleras en la oscuridad y nos besamos en todos los escalones. Para cuando llegamos al primer piso, las manos iban de acá para allá, mi vestido estorbaba arremangado hasta la cintura y a él se le caían penosamente unos pantalones que dejaban en evidencia toda su urgente virilidad. La hebilla del cinturón desprendido tintineaba en el oscuro pasillo que nos recibía agitados y calientes. Mi mano escarbaba la cartera hasta alcanzar otra vez el llavero y las suyas hacían idem en mi escote.

Mientras me abrazaba impaciente desde atrás, yo giraba la llave en la cerradura y eso era todo lo que se escuchaba además de mi respiración entrecortada de llanto o excitación. Un beso después, la puerta rechinó y cuando entramos se golpeó a nuestras espaldas. Ahí nos quedamos abrazados medio desvestidos, algo borrachos. A esas alturas mi cara era una llorosa mancha de rimmel y lápiz labial.

De repente nos quedamos ciegos y las luces y los gritos nos detonaron en la cara.

En el mismo instante en que se encendió la lámpara, aparecieron todos los ausentes posibles. Mi mamá, mi papá, mis hermanos, mis amigas de toda la vida, el jefe, los compañeros de trabajo, unos amigos de la familia, la cuñada de mi hermana, unas tías, y mis dos abuelitas; gritando todos a viva voz ¡¡Sorpresa!! mientras se caía al piso un horroroso cartel de “Feliz Cumpleaños, Malenita” pegado a las apuradas en la pared blanca mi monoambiente, junto a la cama deshecha y el silencio roto.

Acepta a tu hijo tal y como es agosto 8, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Temas familiares.
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La veo en una foto y tiene el pelo rubio como las papas fritas, está vestida con un guardapolvo a cuadrillé rosado y un corbatín rojo y azul. Tiene más o menos cuatro años y la vincha en el pelo tirante le hace más grandes los ojos azules.  La piel es blanca, tersísima y unas adorables pequitas se le apoyan apenas en los cachetes. No sonríe y la adivino aterrada, soñolienta, expectante. Es el primer día de clases y su papá decide agarrar la cámara de fotos e inmortalizarla así de hermosa y perfecta.

Para cuando vuelva del jardín ya tendrá los pelos enmadejados de tanto jugar, el corbatín torcido y los cachetes sucios.

Hoy la veo casi igual (hasta las pecas) y me pregunto si se parece más a la que quedó inmortalizada en esa foto o a la que volvió toda desaliñada del jardín y se perdió para siempre en el olvido.

Feliz día del niño.  A las dos.

Este consejo lo lei acá.

Qué llevar a un almuerzo con la familia de tu chico junio 29, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Arte culinario, Asuntos de pareja, Temas familiares.
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Suponete que te invita a comer tu suegra y no tenes idea de qué diablos llevar para quedar un poco bien. Es fácil meter la pata, ponele que les elegís un vino y son abstemios, o peor aún conocedores. Antes de que te dé un ataque de pánico, prendé el horno.

En un bol grande poné 3/4 taza de manteca a punto pomada, 1 1/4 taza de azúcar, dos cucharadas de leche y un chorrito de vainillín. Batilo hasta que esté cremoso (mejor con batidora, porque si no sacás unos brazos…)

Agregá un huevo y después, con ayuda de una cuchara de madera, integrá 1 3/4 taza de harina común, una cucharadita de sal y una cucharada de polvo de hornear.

Dependiendo de lo mucho o poco que la quieras a la suegra, podés agregar algunos de los siguientes ingredientes optativos: almendras en rodajas, nueces trituradas, chispas de chocolate, pasas de uva, muesli, mini rocklets…

No te asustes, claro que veo que te ha quedado un menjunje de consistencia dudosa, esa es la idea justamente, no estás preparando una masa, así que dejala como está.

Seguro es algo parecido a esto.

Con una cuchara, poné montañitas de la mezcla en una lata para horno, calculá que queden a por lo menos 5 cm de distancia, porque al cocinarlas se apachurran un poco.

Meté la lata unos 10 o 12 minutos al horno, cuando la saques, vas a encontrarte con unas galletas redondas y blandengues. Dejalas enfriar tres minutos en la misma lata y comete una. Ídola, manjar de dioses. Ahora basta de comer, que este manjar no es para nada diet.

De aquí en más, tenés dos opciones:

  1. Las llevás en un tupper de tu vieja que reclamás antes de volverte a tu casa.
  2. Las ponés en un canastillo de mimbre envueltas en una servilleta bordada con tus propias manos, que les dejás de regalo.

No importa la opción que elijas ni cuanto te odie la suegra, todos amarán las galletas.

Reviews:

“Me llevo otra más para el camino” -Yo misma

“Que ricas, parecen milanesas” -Ex-Suegro

“¡Estas son las galletitas de Dios!” -Mi amigo Pichón

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Receta adaptada y traducida de Goodhouskeeper’s (la revista yanqui de las amas de casa).

No le tengas miedo al mundo junio 20, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ocio y viajes, Seguridad personal, Temas familiares.
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Europa, 2007. Las palabras de este post son las me regaló mi papá mientras caminábamos tres cuadras hasta la estación el día que se volvía para Argentina y yo me quedaba sola un mes más por allá.

Lo escribí como para que lo lean todo junto… hacedlo no seais perezosos. Si les resulta tediosamente largo, léanlo como dos posteos separados. Lo azul es un poco de lo que me pasó en el viaje. Lo negro es lo que dijo mi papá. La última frase es para los dos posteos.

La pucha que sabe, le pegó en todas.

Mi papa me dijo que no iba a ser facil estar sola

A veces tenía hambre, y cuando compraba en otro idioma las vendedoras se ponian idiotas y no me entendían. Por eso compraba salame, que se dice igual en todos los idiomas. El pan lo señalaba con el dedito. No podía hablar con casi nadie.

Que pensara estuviera calmada y centrada que no me desespere, que no me distraiga.

Hice un viaje de una noche sentada en un taburete porque no entendí qué decía el vendedor de boletos. Otra noche viajé en un camarote a todo trapo en primera y casi me fundo porque la trolita alemana no entendía cuando le decía: Cheaper train?, less expensive?… o señalaba con el dedito para abajo y le decía Bitte….. oiro?

Me dijo, vos pensá, sos inteligente, mirá bien, si no hay solución siempre alguien te va a ayudar. Vas a ver que lo que parece tremendo en realidad la mayoría de las veces es sencillo. Vas a ver que la gente es más buena de lo que uno espera.

¡¡Encima me lo vendió mal y caducó una estación antes!! – pero no paso nada porque hice el ultimo tramo de 15 minutos en un trencito chiquito que me salio 50 centavos.

Siempre limpia y bien vestida Malenita, que no se te vea el pelo sucio, ni la ropa mugrienta. Vas a ver que así podés entrar en cualquier negocio y pedirles lo que necesites.

Cuando me quise lavar un poco en la estación, la empleada me decía, AJT OIRO BITTE! No te entiendo querida. Y me señalo el cartel, ocho euros estas del tomate!! prefiero el olor a chivo!! Pero me acorde de mi papá. Y me limpié el sobaco con unas toallitas húmedas que me donó mi sobrinita.

Siempre sonriendo como sos vos, y si no te entienden usá gestos. Nunca digas que estas sola, siempre deciles que en la estación te esperan familiares. Usá tu inglés en casi todos lados te lo van a entender.

Me metí en un stand porque la grafica era bonita, y se creyeron que iba a donar sangre. Justamente yo la anémica, caminaba como 12 horas al día, dormía sentada y comía niente. Ideal. Me faltaron patas para irme.

Llamanos todos los días aunque sea 10 segundos así sabemos que estás bien. Vas a ver que va a estar todo bien, y si pasa cualquier cosa desde acá te vamos a ayudar. No tengas miedo de contarnos si te pasa algo feo. Contá con mi ayuda, en lo que sea.

Los guachos de Iberia me cancelaron el regreso a Argentina porque cancelé un tramo. Gasté 20 euros comprando tarjetas de 5 cada vez en un kiosco en la otra punta del aeropuerto con todo el equipaje a cuestas llamando a mi familia en colapso nervioso total y despues a los de la agencia de viajes porque la boludasa de la empleada me ponía en espera, hasta que le dije, Loca no te das cuenta te estoy llamando de Milán la puta madre que lo arregle porque si no estoy en graves problemas.

Y me dijo después: No le tengas miedo al mundo, se prudente pero animate a recorrer a salir y ver todas las cosas que soñaste.

El miedo está bien para estar atenta pero sabelo, una vez que abriste las alas, una vez que ya viajaste y pudiste estar bien y resolver todos los problemas, vas a ver que sos otra.

Nunca vas a dejar esa libertad…

Tu mamá me va a matar porque hemos andado poco juntos acá en París, pero has sabido moverte bien, veo que estás preparada. Sé que podés hacerlo mejor de lo que crees.

Y si las cosas se ponen peludas de verdad, hacé todo lo que puedas y ponete en manos de Dios. En todos mis viajes por todo el mundo me mandé muchas macanas pero siempre se sale adelante, vas a ver.

Pero tuve suerte y en cada lugar encontraba soluciones. Tomé agua de una fuente, pasé una noche en el Aeropuerto de Barajas, comí salame de anteayer no refrigerado, comí polenta prestopronta media cruda, hice pichí en un hotel lujosisimo de Saint Honoré donde el papel para secarse las manos era de tela y las perillas del agua de oro… compré frutas en un lugar como la feria, pero de Milan, unas españolas hermosas me regalaron la entrada a la Bienal de Venecia. ¡¡Para ellas 10 euros era una ganga!! ese día me comí una pizzita y un gelatto italiano. Una colombiana que extrañaba hablar en español me llevó a pasear por toda Roma, a tirar monedas en la fuente, y a charlar con los guardias italianitos bellos de Piazza Emanuelle.

Carmen y Maby: dos preciosas españolas que pasearon conmigo.

Carmen y Maby: dos preciosas españolas que recorrieron conmigo la Bienal de Venecia.

Se le llenaron los ojos de lágrimas, y me abrazó. Habíamos llegado a los molinetes del subte.

Es el momento de separarnos, de ahora en más a bancarla solita. Pero no llores, me dijo, este es un momento feliz. Vos lo vas a hacer bien. Te quiero hija.

Así se dio vuelta y se fue. Me quedé ahi parada, desfigurada como el grito de Munch. Empecé a caminar despacito hacia el Boulevard Magenta. El corazón agitado. Tan libre, viviendo el sueño de mi vida gracias a mi generoso papá, que me dijo todo lo que se calló en la vida en tres cuadras y dos frases.

Yo que toda la vida me imaginaba que mi papa pensaba de mi que soy una inepta, distraida, catrasca. Él que siempre fue tan duro (o eso decidí pensar en vez de escucharlo de verdad).

Gracias a mi padre por enseñarme a volar y darme el valor de hacerlo. Gracias por este viaje que me cambió y nos cambió a nosotros.

Te quiero mucho mi padre. Feliz día.

______________
Comentario al margen: No puedo dejar de contarles que finalmente me volví de Europa en Iberia, pero como una bacana en primera clase a causa de un “error administrativo”.

Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada (Antoine De Saint Exupery) marzo 27, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Temas familiares.
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Mayo de 2008

Las mujeres con bebés duermen poco, pero estos días mi pobre hermana se ha pasado de desvelos por mi propia culpa.

Suelo ir a su casa para ayudarla con la nena mientras ella trabaja o hace trámites. También me gusta quedarme a dormir con ellas cuando mi cuñado viaja. Esas noches son una exquisitez que nada más se compararía con las tardes que nos pasamos jugando a las Barbies cuando éramos chicas. Aunque a veces le reprocho que mi Barbie siempre tenía el papel de mucama… ¡incluso mis papás me regalaron la “Barbie mucama” que venía con guardapolvito y todo! Pero eso ya no importa.

Con ella comparto todo y a la vez poco. Siempre fue brillante. Estudió la carrera que a mi papá le hubiera gustado, y se casó con varios años menos de los que tengo ahora.

Las maestras me decían en la primaria:

-Usted es la sombra de su hermana.

Yo puchereaba un poco y me portaba peor.

Tuvo que llegar su hermosa panza rosada para que empecemos a hablar y nos demos cuenta de quién es la otra. Tuvo que venir mi sobrinita para que dejemos de mirarnos con recelo para mirarla a ella con amor.

Es así como entre papillas y juguetes nos vamos descubriendo, volviendo a ser amigas, más que eso, hermanas. Ella sigue siendo la más grande y se preocupa igual que cuando me buscaba a la salida de la escuela y yo no aparecía. Se preocupa porque me ha visto triste la última vez que me quedé a dormir en su casa y me pescó llorando por mi amor.

Pensar que cuando era chica me burlaba de sus orejas chiquititas… Escuchó la historia completa y estuvo conmigo hasta que me calmé. Me dio consejos y también té.

A la mañana siguiente me despertó mi sobrinita con sus abracitos y sus sonrisas. Dijo mi nombre, y la mañana se llenó de colores.

______

Hoy, casi dos años después, los bracitos se multiplicaron y corro a reclamarlos enternecida y feliz. Volvió la papilla.Volvieron las Barbies.

Una nena rubia aprende a cuidar a su hermanita.

Una mujer entiende lo que significa para ella su hermana mayor.

Lobito, no sabés cuánto te quiero.