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La primera impresión es la que cuenta noviembre 24, 2010

Posted by Malena Ferrini in Entretenimientos, Ideas sexy para conocer hombres, Ocio y viajes, Secretos de conquista.
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De cómo conocí al galán sin apellido.

Fue un viernes en Gutiérrez. La noche no podía ir peor: durante una eterna y horrenda tanda de reggaetón, mi amiga había enganchado un espejerto y al parecer nada iba rescatarme del hastío; hasta que en una extrañísima transición típica de DJ mediocre, pasamos de dame candela a hey ho, let’s go.

Dejé lo que quedaba de mis hielos en la barra y me fui al medio de la pista a detonar en solitario. Debió haber sido algo raro de ver, porque justo esa noche tenía puesto un vestidito rosado con apliques de flores y me había dejado los anteojos puestos. Pasó wanna rock and roll all night, y con highway to hell llegó él. Estaba impecable con su pelito largo, tenía una camisa Levi’s a cuadritos con dos botones desprendidos. Un lindo cuerpo, una linda cara, una voz profunda y un tono insolente. Eran las cuatro y media de la mañana.

-Sacáte esos lentes.

-…

-Mirame. Quiero ver esos ojos que tenés.

-…

A mí no me importaba ni medio. Bailaba nada más y él hacía lo suyo por ahí cerca mientras mi amiga me llamaba con la mano desde un costado. El espejerto la había abandonado y estaba lista para volver a casa.

-Linda, tomemos un trago ¿Dale?

-No puedo. me estoy yendo.

-Quedate conmigo, te llevo adonde quieras en mi auto -dijo mientras me abrazaba impregnándome de Carolina Herrera.

-No, no puedo- le contesté convertida en un ser amorfo y baboso.

-¿Me das tu teléfono?

-Mejor que no.

-Bueno, agendá el mío… estoy seguro de que me vas a llamar -sonreía con encanto cínico mientras yo tecleaba agregar nuevo contacto sin pensar demasiado- es el 555-9876.

-A todo esto no sé cómo agendarte, no tenés nombre.

-Me llamo Juan, ¿y vos?

-Malena.

Mientras el tipo tarareaba el tango ese (parece que tengo algo con los frikis tarareadores de tango), los parlantes vomitaban fritanga y oh sweet child o’ mine.

-¿Juan cuánto te llamás? Tengo como siete juanes agendados.

-Pero yo soy el mejor de todos -contestó mientras me daba un beso en la comisura de los labios.- Nos vemos en la semana.

Otro Juan. Queloparió. De todos los nombres del mundo, justo Juan tenía que llamarse; y ni siquiera se dignó a darme el apellido… Mala fariña.

Alcanza con abrir la boca: ideas para conversar en un bar agosto 1, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos para hombres, Ideas sexy para conocer hombres, Secretos de conquista, Semiótica Viril.
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Dedicado a los muchachos de Sonoman, Detonator Ferraro y a M. Rodrigo, gente cuyas charlas de bar he disfrutado inmensamente.

Es sorprendente cómo se ha tergiversado el sentido de charlar con un desconocido en un bar.

La cosa es así. Vamos a los lugares estos donde encontramos multitudes de caras (caretas) haciendo honores a un script pre-redactado que obedece a mating rituals que pueden compartirse o no. Diciendo ¿Venís siempre acá? y giladas del mismo estilo.

La pregunta sería entonces. ¿Qué es lo que nos obliga a anquilosarnos en una estructura tan básica con fines tan pero tan limitantes?

Lo he visto con mis propios ojos. Llegan generalmente las mujeres por un lado y los hombres por otro. El primer trago se toma con los amigos. Es raro ese momento. Todos se miran con todos, se hacen conjeturas, se charla de bueyes perdidos. Después empieza en baile, o bien la recorrida a pie por un circuito tipo chotódromo donde el primer contacto se da porque un energúmeno decide agarrarte de prepo de la mano o ¡peor! de la cintura.

Eso es tan violento que francamente les daría una piña. ¿Tan difícil es abrir la boca y decir algo?

Anoche justamente venía del baño y no encontraba a mi amiga, estaba un poco desencajada cuando uno se me acercó y me dijo:

-No busques más, acá estoy -y me arrancó una carcajada.

Después siguió:

-Listo, seguí tu camino con la sonrisa que tenés ahora, me quedo tranquilo viendo que te sentís mejor.

Yo me fui con mi sonrisa y él volvió en paz a la charla que tenía con los amigos.

¿Por qué hacemos conjeturas al mejor estilo Mandrake cuando tenemos a la persona al alcance y podemos preguntar las cosas directamente? ¿Por qué ese afán de acaparar a  alguien para obtener algo? ¿Por qué tenemos charlas levantontas cuando podríamos estar intercambiando ideas interesantes, matándonos de risa, aprendiendo, conociendo gente, haciendo que alguien se sienta mejor?

Y para terminar, mi vieja y consabida pregunta ¿Por qué está sobreentendido que es el hombre es quien empieza la charla?

Les dejo este consejo que encontré, y me pareció simplemente brillante.

Ah, no pude resistir esta publicidad…