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Para qué va a querer comprar la vaca si tiene la leche gratis diciembre 8, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Cómo perder a un hombre, En Sociedad, Secretos de conquista.
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Esta es una de esas frases que dice la gente intentando ayudar a la joven desprevenida a decidir con lucidez los asuntos de su vida amorosa.

Mi amiga Connie la había escuchado de su abuela y me la dijo hace algunos meses, cuando me aconsejaba que no tuviera sexo si quería que un hombre me tomara en serio. Eventualmente la anoté en el archivo del blog para cuando viniera bien.

Qué ironía repensarla hoy. Traducirla a crudo lenguaje cotidiano.

Para qué querría casarse con vos, si puede tener sexo gratis.

Es horroroso comparar el matrimonio con una compra. La mujer con un animal. El sexo con un producto. Según esta frase, la mujer es un ser vivo que sirve para dar sexo. El matrimonio te da un dueño que se casa con vos porque no tiene otra forma de ponerla.

Pobre Connie. Finalmente resultó una hermosa vaca que se contoneaba en los verdes pastos, prometía deliciosa leche con sus enormes inalcanzables ubres de silicona, hasta que por fin tuvo el dueño que tanto soñó.

Será que se volvió intolerante a la lactosa el hombre, porque al cabo de un tiempo ha decidido que no la quiere más. La sacó del campo y le cerró la tranquera. La dejó desorientada en medio de la nada, perdida, sola e indefensa. Cruzando la ruta en busca de un pastito verde.

Ojalá encuentre un dueño nuevo antes de terminar arrollada, sangrando moribunda en el asfalto.

Todo es cuestión de perspectiva diciembre 3, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Autoayuda, Cómo perder a un hombre.
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Vi a mi ex ayer en la calle. Se ha dejado una barba prolija, ha convertido sus grasas en músculos y sonríe con encanto en la camisa que le regalé hace un par de años.

Ahora es como un adulto. Visto desde lejos, con sus carpetas y sus rollos de planos en las manos, su voz clara y esos ojos chispeantes que supieron mirarme con furia y amor. Ya no está triste, ya no quiere buscarme y se para en sus dos piernas con la frente en alto, sacando pecho orgulloso. Tengo ganas de llorar y me sale la impecable sonrisa guasona. Me escondo en un rincón oscuro, por suerte él no me ha visto y pasa de largo.

Ya va a ser un año entero de lidiar con espejertos diversos y aprender a aliviar mi mal de su desamor con soledades irremediables. Nadie como él para recordarme quién iba a ser cuando llegara un día como hoy. Nadie como él para hacerme sentir que el fracaso se llama Malena y mi dolor no es otra cosa que yo misma haciéndome las mismas lastimaduras una y otra vez, pero con distintos cortopunzantes.

I’m with everyone and yet not

Hoy sólo me salvan Minerva y Gwen, cagándose de risa en la cara misma del desamor.

La primera impresión es la que cuenta noviembre 24, 2010

Posted by Malena Ferrini in Entretenimientos, Ideas sexy para conocer hombres, Ocio y viajes, Secretos de conquista.
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De cómo conocí al galán sin apellido.

Fue un viernes en Gutiérrez. La noche no podía ir peor: durante una eterna y horrenda tanda de reggaetón, mi amiga había enganchado un espejerto y al parecer nada iba rescatarme del hastío; hasta que en una extrañísima transición típica de DJ mediocre, pasamos de dame candela a hey ho, let’s go.

Dejé lo que quedaba de mis hielos en la barra y me fui al medio de la pista a detonar en solitario. Debió haber sido algo raro de ver, porque justo esa noche tenía puesto un vestidito rosado con apliques de flores y me había dejado los anteojos puestos. Pasó wanna rock and roll all night, y con highway to hell llegó él. Estaba impecable con su pelito largo, tenía una camisa Levi’s a cuadritos con dos botones desprendidos. Un lindo cuerpo, una linda cara, una voz profunda y un tono insolente. Eran las cuatro y media de la mañana.

-Sacáte esos lentes.

-…

-Mirame. Quiero ver esos ojos que tenés.

-…

A mí no me importaba ni medio. Bailaba nada más y él hacía lo suyo por ahí cerca mientras mi amiga me llamaba con la mano desde un costado. El espejerto la había abandonado y estaba lista para volver a casa.

-Linda, tomemos un trago ¿Dale?

-No puedo. me estoy yendo.

-Quedate conmigo, te llevo adonde quieras en mi auto -dijo mientras me abrazaba impregnándome de Carolina Herrera.

-No, no puedo- le contesté convertida en un ser amorfo y baboso.

-¿Me das tu teléfono?

-Mejor que no.

-Bueno, agendá el mío… estoy seguro de que me vas a llamar -sonreía con encanto cínico mientras yo tecleaba agregar nuevo contacto sin pensar demasiado- es el 555-9876.

-A todo esto no sé cómo agendarte, no tenés nombre.

-Me llamo Juan, ¿y vos?

-Malena.

Mientras el tipo tarareaba el tango ese (parece que tengo algo con los frikis tarareadores de tango), los parlantes vomitaban fritanga y oh sweet child o’ mine.

-¿Juan cuánto te llamás? Tengo como siete juanes agendados.

-Pero yo soy el mejor de todos -contestó mientras me daba un beso en la comisura de los labios.- Nos vemos en la semana.

Otro Juan. Queloparió. De todos los nombres del mundo, justo Juan tenía que llamarse; y ni siquiera se dignó a darme el apellido… Mala fariña.

El perro es el mejor amigo del hombre octubre 30, 2010

Posted by Malena Ferrini in Animales de compañía.
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Tengo una vecina solterona que tiene un perro que siempre nos hace caca en la vereda, la he visto con la porquería peluda esa. Viene dando vuelta a la manzana trayendo un palito (la vecina) y cuando el cachivache ladrador (el perro) se acomoda en posición canguro para dejarnos un popó, la mina mira para otro lado.

Bianca se llama. La perra, la mujer no sé.

Toda esta historia viene al caso porque ahora quieren que adopte un bicho así no estoy tan sola. Yo, la que no puede mantener viva ni una planta, voy a encargarme de un pobre animal. Excepto que fuera un gato, esos son bastante self service. Pero ni siquiera así. No, no, no, no. La comida o el agua en realidad serían lo de menos, con los pelos, el pichí y las cacas, no quiero ni pensarlo. Bañarlo, las pipetas, salir a pasear antes que la pobre bestia sufra más de lo tolerable… y tantas otras cosas. No me imagino cómo ni para qué.

No entiendo a los animales, mucho menos a los dueños. Todos chupados con babas de bicho.  Llenos de estampas de patas, uñas o pelos. No puedo tolerar las veredas de mi barrio llenas de perros sueltos ávidos de mis temerosas carnes y sus odiosos dueños con su discurso pelotudo.

-Los animales sienten el miedo, si te atacan es porque les tenés miedo.

A ver, dueño, yo siento tu idiotez mental, si te ataco es porque sos un flor de imbécil. Ahora guardate tu bestia, sus pelos, las meadas y las cacas.

No me jodan con macanas, no tengo alma de dueña.

Me tildarán de malvada y temerán que me tire al abandono de la soledad, si no puedo hacerme cargo de un bicho cualquiera tampoco podría cuidar siquiera de mí misma…. ¡¡mucho menos de un marido o unos hijos!!

_______

Oh Dios, acabo de entender… Está en mi destino. Algún día voy a adoptar una perrita que se llame Bianca, voy a dar la vuelta a la manzana trayendo un palito, y una minita insoportable va a mirarme con cara de orto por  la ventana cuando mi perro le deje un popó.

Supongo que a esas alturas cualquier animal será mejor compañía que la nada.

Mas vale pájaro en mano que cien volando septiembre 20, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja, Autoayuda.
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Venía volando bajito, siguiendo un poco el tumulto de la bandada como para no perderme a medio camino. Debo ser el único pájaro que no se orienta.

Mi ala rota se había curado, pero nunca más iba a ser igual. Algunas veces sentía que no podía seguirles el ritmo y me ofuscaba. Me pegué un par de sustos y encontrándome solo aprendí a convivir con mi realidad. Soy otro eslabón de la cadena trófica: predadores acechan y hundo mi pico en la tierra engullendo gusanos sin ninguna piedad.

De vez en cuando me adelantaba a mi bandada abriendo solo las alas en el viento, volándoseme amargas las lágrimas que caían desde alturas insospechadas. Aleteaba con fuerza reclamando una primavera adelantada, como si agitarme acortara el tiempo y el espacio. Como si preocuparme fuera a ayudarme a distinguir el sitio final o al menos reconocer el camino.

Una noche de lluvia acabé solo en una rama. La bandada me había dejado atrás y soñé con cantar en vez de morirme de frío y cansancio yendo de acá para allá. Soñé con un dueño y una jaula, con noches tibias y comida fácil. Empapado ensayé unos trinos afónicos que rompían como las olas contra el cielo rosado. Busqué la rama más alta y reclamé a la inmensidad con bronca y pena. Con un miedo ambiguo de quedarme solo cantando sin ton ni son en el medio de la nada o reencontrar la bandada y cansarme de seguirlos sin entender, yendo a no sé dónde para no sé qué.

Me tomé todo el rocío y comí una semilla cuando el sol empezó a picarme en las alas. Mis trinos mejoraron con las horas y el descanso me dio una paz que no había visto jamás. Tuve la certeza de que en la bandada no iban a notar mi ausencia y por primera vez no me preocupé. La primera estrella de la noche brilló en el cielo y llené mis pulmones de aire frío para cantar con los grillos.

La soledad me retumbaba en la garganta, el hambre me ardía en el vientre, la libertad me escaldaba en las venas. No me importó más que pudiera escucharme el depredador. Más vale morir libre y cantando, que sobrevivir apurado y sin rumbo.

Supe después que unas ramas más allá, otro pájaro desbandado había estado escuchándome desafinar todo ese tiempo. Se acercó despacito sin pedir permiso, intercalando sus trinos me contó su propio hambre. Compartimos muchas semillas y gusanos que no nos comimos porque se nos fue el apetito. De repente salió volando a toda velocidad y lo miré con alegría hasta que fue un punto mínimo en el horizonte.

Me quedé solo. El sol me entibiaba cuando un emisario vino a avisarme que mi bandada no estaba muy lejos. Decidí seguirlo economizando mis fuerzas, aprendiendo que igual podía sentir el vientito en la cara, emocionarme con el paisaje, volar entre esos cien (o mil) pájaros iguales sin perder el vértigo ni dejar de avanzar, cruzando el cielo a toda velocidad feliz de poder cada tanto mirar de reojo a esa ave cuyas plumas quisiera saber de memoria, admirar sus alas desplegadas en el viento, disfrutar cuando llega en la primavera y entender de a poco sus patrones migratorios.

Quizás sea cierto que la vida se trata de mudar plumaje, buscar comida, migrar, armar nidos, poner huevos… pero nunca, jamás, hay que dejar de cantar y volar.

Inspirado en este post de Mona.

Las mujeres no deben hablar de fútbol junio 17, 2010

Posted by Malena Ferrini in Cómo perder a un hombre, Entretenimientos.
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Cosas vergonzosas que dicen “esas” que no saben nada de fútbol. Porque hay otras que saben más que cualquier hombre. Doy fe.

Escuchando el partido en la radio

-El jugador está tirado en el piso de la cancha. Parece que le duelen los testículos…

-Pobre, qué terrible si lo mandan a la casa por tener las bolas rotas.

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-Qué mal está jugando Riquelme. No lo nombraron en todo el partido.

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Hablando de Macaya Márquez

-Yo pensé que ya estaba jubilado, si debe tener como cien años. Cuando fue el mundial de Italia ’90 ya era viejito ¿Te acordás?

-No, yo nací en el ’91.

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-¿Este no es el mismo relator que en el partido con Camerún dijo “¿Querés una bananita?”?

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Mirando el sitio web de FIFA

-Mirá vos… yo tenía la idea de que Heinze estaba en el seleccionado de basquet y lo venimos a encontrar acá.

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Chateando

-Qué nombres tienen los africanos ¿viste? Ayegbeni, Shittu, Yobo…

-Ajá es verdad… Ywain…

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Algunas frases sueltas

-Desde Italia ’90 no me entusiasmaba tanto con el mundial. Es que en los otros mundiales nos eliminaron muy pronto. Fueron los ingleses, los de naranja. Que la Zorreguieta festejaba la muy guacha. Después el del dopping y ese otro que los partidos eran a las 5 de la mañana, que me lo dormí completo.

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-Si Méjico juega un partido contra Italia  no podemos saber quién es quién. Excepto que miremos en detalle las banderas: la de Méjico tiene un oso hormiguero en el medio.

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-Nunca me voy a olvidar de esa vez cuando a Caniggia se le encarnó la uña del dedo gordo del pie izquierdo.

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-El loco Gatti fue el verdadero inventor de las bucaneras.

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-Yo tenía un poster del Goyco en mi pieza.

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De repente llenar un fixture tiene otra emoción, casi como volver a coleccionar figuritas… Pasen y anótense por el foro de JUJE, donde están armando un mundial paralelo ya van a entender de qué les estoy hablando. Hasta el domingo.

Hay miradas que matan mayo 6, 2010

Posted by Malena Ferrini in Asuntos de pareja.
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Refresco caliente para el asador... Fuente: http://images.guardianecostore.co.uk

Se juntaban desde siempre los sábados, y cuando me puse de novia con él, empezaron a invitarme. Supongo que en cierta manera eran invitaciones forzosas, yo no era del grupo. No compartía casi nada con esa gente. Pero igual iba y me aburría a veces como un hongo.

Siempre nos encontrábamos con una rubiecita preciosa. Tenía cara de nena, piel de muñeca y unos perfectos ojos negros. Su cuerpito era todo chiquitito, pero proporcionado, hermoso, y aún en invierno dejaba ver retazos de su imposible cintura. Aparecía siempre con el novio y los dos eran un poco cargosos entre ellos.

Esta señorita tenía todo el tiempo una especial atención con mi muchacho.

-¡¡No le pongás tanta azúcar al café!!

-Dame el plato así te sirvo ensalada.

-¡Qué contracturado estás!

Una noche apareció sin el novio. Andaba un poco desconsolada y todos trataban de hacerla sentir mejor. Los hombres hacían el asado y las chicas andaban con las ensaladas. Yo me quedé en terreno neutro porque no encajaba ni con unas ni con otros. Mientras tanto miraba a mi chico desde lejos, sin invadir.

La pobre rubiecita se arrimó al grupo de los hombres con unos vasos de gaseosa. Todos le agradecieron mucho, y cuando al fin tuvo las manos desocupadas, abrazó con fuerza a mi novio desde atrás y él, muy sonriente, le agarró la manito.

Yo estaba a dos metros y muda les clavé los ojos inyectados de sangre. La mirada duró cinco segundos y terminó con la rubia sollozando y las chicas consolándola sin entender.

A la vuelta mi novio me dijo en el auto:

-Sos una desubicada, cómo la vas a hacer llorar así.

-Yo no hice nada, la miré nada más. Además ella te apoyó todas las tetas. ¿Esperabas que la felicite?

-No podés hablar así. Es mi amiga. Siempre es así de efusiva.

-…

No le contesté. No iba a armar una escenita. Pero se lo hubiera merecido: las amigas no deberían apoyarles las tetas a sus amigos si estos estan de novios.

Le pasa a Margot, me pasó a mí. A veces la amiguita se hace la viva y dan ganas de estrolarla (a ella y a su secuaz, por supuesto).