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Miedo escatológico septiembre 25, 2014

Posted by Malena Ferrini in Salud y prevención, Temas familiares.
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Me pasé el fin de semana pasado muy asustada.

El jueves me llama mi mamá para pedirme que acompañe a mi abuela a hacerse un estudio. “El médico piensa que es un tumor”.

Me muero. Si a mi abuela le pasa algo, simplemente me muero.

El viernes nos hacemos tremendo madrugón, vamos al estudio con la abuela. Nadie dice nada. Después nos tomamos flor de desayuno juntas. La pasamos bien. Le doy un beso, un abrazo y me voy al trabajo.

El sábado vegeto en pánico, tristeza y bronca.

El domingo me agarra la loca y tiro a la basura todas las cosas de mi ex. Todo lo que no quiero, no sirve o no me gusta sale despedido en una bolsa negra. Mi vieja y hermanan me ayudan con abnegación.

El lunes, después de varias horas de agonía me llega un mail con el informe radiológico: normal, bien. Todo fantástico. Han detectado el problema.

Meteorismo intestinal.

O sea pedos.

O sea, saquemos algo en limpio.

O sea, acabo de pasar un fin de semana como el orto, al pedo.

Las consecuencias de tomar sol sin protección octubre 7, 2010

Posted by Malena Ferrini in Consejos de belleza, Salud y prevención.
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Esta es una historia real. Los nombres de sus protagonistas han sido cambiados para preservar sus identidades.

A estas alturas del año estamos casi todas de color blanquísimo tipo tubo fluorescente, será por eso que cuando la vimos en la clase presencial de este mes, su bronceado caribeño no pasó desapercibido.

Le preguntamos a Connie cuál es su secreto y nos contó que con los primeros soles de agosto ya se echa toda la siesta en el jardín cuan lagarto, untada con aceite de bebé. Para tomar color lo antes posible, jamás usa nada que tenga FPS, y va alargando los tiempos de exposición a medida que se va curtiendo (OK, ella no dijo curtiendo, supongo que con lo cheta que es ni siquiera usa esa palabra, pero usted lector entiende…).

-Siempre hice eso, la palidez es lo menos. Te ves como un muerto cuando estás así toda blanca.

Torcí el labio mientras masticaba una frase sin decir nada. Gracias por lo que me queda a mí, cheta compañera, que soy tan pero tan blanca que ni siquiera logro un bronceado después de 15 días de crucero en Brasil. ¿Por qué no dijo esa frase en primera persona?

La miré sin entender. Me sentí un individuo de otra especie, observando con esmero su fruncido ceño de arruga indeleble, comprendí que su cara agreta no venía de su vinagrera interior, sino del sol quemándole la frente muchas de sus veinticinco primaveras.

-¿Y nunca se te dio por usar pantalla solar?

-Ah, sabés que me lo dicen todos. Las mujeres grandes sobre todo. Me dicen que voy a terminar arrugada como una pasa de uva si sigo así. Pero la verdad que no me importa para nada. Nunca usé ni voy a usar protector solar ¿Para qué quiero tener la piel linda a los cuarenta? No necesito eso. Eso se los dejo a las viejas gagá que andan de levante con esa edad. Yo ya me casé. Ya no me importa arrugarme.

Me quedé muda. En realidad mi pregunta tenía que ver con otras consecuencias de tomar sol sin protección.

Como por ejemplo el cáncer.

Hágase un PAP una vez al año septiembre 23, 2010

Posted by Malena Ferrini in Salud y prevención, Sana y salva.
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Hube de llegar al recinto a tiempo y con un poco de mal humor. Una secretaria caraculo dijo que tome asiento y leí revistas obsoletas. Había una camasolarada tipo uva pasa abanicándose con los análisis a pesar del frío polar acondicionado, y otra con boquita colagenada y una panzota enorme, llevando un elegantísimo marido en la mano casi como accesorio.

Finalmente mi apellido resonó y me levanté del asiento con una bola ácida en la boca del estómago. El hombre formal me saludó cordial y yo decidí estar incómoda como casi nunca.

Se ve que el pobre se dio cuenta de mi mala predisposición y trató de romper el hielo preguntando por mi abuela. Es que me vio nacer. Soy de la cuarta generación de mujeres de mi familia que ha tenido a su merced. Él es de la segunda generación de médicos (mi hermana ya pasó a la tercera pero me ha dicho que el hijo es lindísimo y eso nada más empeoraría las cosas).

Entonces me hizo pasar a la otra sala donde tiene la camilla. Me puse el guardapolvito rosado y me sorprendí pensando que esa es la única prenda rosada que he usado durante los últimos 15 años. Me acosté en la camilla y mientras él me tomaba la presión, le contestaba si había ido de cuerpo, cuantas materias me faltan para recibirme, cuándo fue mi último período y cómo anda mi hermana. ¿Por qué hace esas mezclas? Me pesó, me midió. ¿Para qué cuernos me mide una vez al año? Me hizo poner los piecitos en los estribos, la pelvis más acá, más acá, y metió la cabeza ahí entre medio cuan mecánico que levanta un capot.

Ahí estaba en el nudo dramático de mi visita al médico. Él introduciendo en mi pudenda humanidad el brazo mecánico de una retroexcavadora, abriendo los dientes metálicos de su herramienta, pelando con una mano un hisopo de treinta centímetros y hablándome del procedimiento con la cabeza asomando sobre mi rodilla.

-Esto va a molestar un poco.

Y yo con resignación tratando de relajarme para que no me duela, respirando hondo preocupada por qué cara tendría mi cholga y lo que el honorable médico pudiera encontrar en ella.

Después con la ropa puesta intentaba olvidar el cortoplazo haciendo alguna pregunta pintoresca sobre el auto examen de mamas. Mientras tanto su desdeñable caligrafía iba plasmándose en hojitas blancas que me entregó al final de la consulta… junto con el hisopo de treinta centímetros que debí acarrear doce cuadras hasta el laboratorio.

Finalmente todo salió bien, acá sigo entera y faltan 364 días para mi próximo PAP. Una vez al año es suficiente y necesaria, y aunque a veces suene a demasiado es una jodienda que bien vale la pena, porque sirve para agarrar las pestes a tiempo, para prevenir un cáncer, para velar por mi salud.

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No viene al caso pero tengo que decirlo: Qué barata la sacan los hombres… un dedo en el poto una vez al año a partir de los 40 o 50 no es nada comparado con todo esto… ¡¡Y aún así se quejan los muy cagones!!

Mejor esperar el alta médica antes de abandonar el tratamiento mayo 18, 2010

Posted by Malena Ferrini in Oníricos, Salud y prevención, Sana y salva.
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Debería haber ido a la última consulta con el doctor A. pero no fui. Ahora que cambió el clima me duele otra vez y empiezo a pensar que tendría que haber sido un poco más responsable con mi salud.

E Dr. A. fue el traumatólogo que me atendió cuando me quebré. Un hombre encantador, fragante, amable y otra vez encantador. Ir a su consultorio era todo un evento en medio de aquellas tumultuosas vacaciones. La curvilínea secretaria con sus tacos aguja y su excelente cabellera negra me decía El doctor está operando. Yo esperaba paciente, al rato él sostenía mi codo con cuidado para no hacerme doler. Después miraba las radiografías con amor hipocrático.

Cuando terminé la fisioterapia, saqué la orden para ir a la última visita, pero nunca pedí el turno porque esa misma noche tuve un sueño terrible:

Iba a verlo. Como siempre estaba la secretaria con su pelo planchado. El doctor me decía gravemente que no estaba bien, que me tenían que operar. Entonces me daban una bata horrenda y me llevaban por los pasillos de la clínica en camilla hasta una sala de operaciones en la que me dormía mirándolo tan elegante con su barbijo y su sombrerito blanco.

Cuando me despertaba, me encontraba vendada como una momia. El doctor ya estaba de impoluto guardapolvo al lado mío y la desenrollaba con suavidad descubriendo mi piel, mirándome con ese interés que ponía siempre en las radiografías. Hasta que llegaba desenrollando a la altura de mi pecho y aparecían dos tetotas enormes bajo las gasas. Yo me las tocaba sin entender, escuchando el skweaky que hacen los globos cuando rozan unos contra otros. Entonces con los ojos inyectados de llanto le decía:

-¡¡Pero doctor, si yo estaba mal del codo!!

Y el doctor sonreía de costado contestando:

-Ahora ya estas perfecta… ya puedo invitarte a salir.