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Hay que poner el santo patas arriba y después prenderle una vela octubre 14, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Ocio y viajes.
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Mi bisabuela siempre perdía todo. Sí todo absolutamente. Los lentes, la revista, las ligas, el frasco con plata, un rosario, el tejido o cualquier otro tesoro personal. Siempre que le pasaba algo así, sospechaba que había sido víctima de un robo, pero ante la duda ponía patas arriba la imagen de San Antonio con el rosario enroscado en el hombro como una tira de municiones. Hasta que lo perdido no aparecía, el santo se quedaba de cabeza, pero cuando lo encontraba le encendía una vela en agradecimiento.

Anoche fui de copas con unas amigas y nos quedamos paveando hasta tardísimo. Hablábamos de hombres, creo. Pero no estoy segura, porque promediando el segundo mojito eso era más reirse de cualquier cosa que “charlar” propiamente dicho.

La cuestión es que esta mañana, cuando me levanté para ir a la oficina, noté turbadísima que mi campera no estaba en mi casa. Llamé entonces a mi amiga la que me trajo en su auto, y me dijo que tampoco la tenía en su poder. Espantada, inventarié el contenido de los bolsillos. Tanía la billetera con los documentos, las tarjetas de crédito y débito de dos bancos diferentes, el DNI, la cédula, y la credencial VIP de mi peluquería. Un flor de celular, y las llaves de la oficina.

Lo más loco del asunto fue que una vez, mi bisabuela perdió el santo propiamente dicho. Con lo cual no hubo manera de darlo vuelta para encontrarlo.

Al cabo de dos agónicos días de búsqueda incesante apareció el santito con sus municiones rosarias al cuello.

Y esta tarde me devolvieron la campera en el bar, con todo su contenido intacto.

Cuando lo encontró, mi bisabuela lo agarró y le dio un beso en la frente. Pero lo dejó sin vela por perderse él. Por insurrecto.

A Antonio, el santo. Aunque no te prenda vela, yo te banco.

Gracias totales.

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