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Cómo comprar insumos eléctricos julio 4, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Ideas sexy para conocer hombres, Semiótica Viril.
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Dedicado a mi compañero de laburo que va a arreglarme la perillita de la luz de mi mesa de calcar. Sólo tengo que comprar el repuesto, y en eso ya tengo experiencia.

Esa mañana estaba muy arreglada porque venía de una entrevista de trabajo. Entré en la ferretería y habían siete tipos haciendo cola. Como única mujer en el local no dejaba de sentirme un poco rara. Cuando me tocó el turno me adelanté hasta el mostrador y sentí que algunos ojos masculinos se posaban en mí.

-Hola, necesito un enchufe.

El apurado manager sacó del cajón uno como estos y lo puso en una bolsa.

-Listo ¿Qué más?

-Ay no, eso no es lo que ando buscando. Lo que yo necesito son los agujeritos de la pared.

-Esperame un segundito.

Pocos instantes después cuatro hombres de overol azul me miraban con ojos muy abiertos desde atrás del mostrador, sonreían solapadamente y se pegaban minicodazos.

-Decime de nuevo ¿Qué necesitas?

-Sí. Necesito el plastiquito con los agujeros de la pared. Ese que acepta los enchufes de tres planitos diagonales o los dos cilíndricos. Blanco si puede ser.

-Un toma necesitas…

El que me había atendido primero me cobró, me dio mi bolsa y sonrió de una manera tan genuina que me contagió de buena vibra. Soy apabullantemente hermosa, pensé a la salida. Todos los tipos de la ferretería estaban como locos, si hasta llamaron a los empleados de atrás para que vinieran a verme.

Cuando llegué a mi casa le di la bolsa a mi hermano (que era el electricista de turno), y le conté con la autoestima por las nubes lo que pasó en la ferretería.

-Qué  pajarona, es una gansada lo que les dijiste.  -Me contestó.- Todavía se deben estar riendo de vos. La próxima vez si querés preguntame antes de ir.

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Las canciones de amor que cantan los carilindos pop fueron creadas para sacarte plata febrero 23, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda, Semiótica Viril.
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Siempre me he preguntado por qué será que no existen más hombres que como Axel Fernando (por ejemplo) declaran su amor de maneras tan románticas, delicadas, tiernas y dulces. Por qué no hay más hombres que expliciten sus sentimientos en palabras así de poéticas, por qué será que ninguno inclina la cabeza y pone cara de carnero degollado mientras dice algo como “Estoy enamorado de tu voz y tu ternura” en lugar de rezongar porque la novia no se calla nunca.

Es más. Me pregunté también por qué estos artistas tan exitosos entre las mujeres, fracasan tan estrepitosamente entre la comunidad masculina, por qué los hombres que nos cruzamos todos los días en la vida real se mueren de risa de la emotividad de los cantorcitos que tan bien saben derretir nuestros corazones cantando (y siendo) exactamente lo que casi todas las mujeres guardan en sus fantasías más recónditas.

Hoy estábamos en la casa de mi amiga almorzando, cuando pasaron por la radio una de esas cancionetas de amor que cantan los espejertos estos de moda (con el debido respeto que me merecen). En ese momento, mi mente se iluminó y lo entendí todo.

¿Saben por qué pasa eso? Porque los cantorcitos son un negocio que sirve para ganar plata sirviéndose de la ilusión de nosotras las mujeres. No son artistas, son comerciantes. Los hombres de verdad no sienten así. Si no me creen, escuchen las canciones de amor que les gustan a ellos.

Hora de abrir los ojos, chicas. Los hombres tienen otras estructuras mentales más pragmáticas que las nuestras. Otros esquemas de pensamiento, otra forma de expresar las emociones. Un tipo que se ha enamorado frunce el ceño o le dice al mejor amigo “Estoy hecho un pelotudo”, y después va a ver a la chica en cuestión y se ofrece a llevarla al dentista en su auto, le presta la laptop, le arregla la cafetera y la invita al recital del espejerto (o en el peor de los casos pone el CD en el carestereo mientras maneja concentradísimo y la mira de reojo). En una de esas le venga bien para conquistarla.

Me lo dijo mi hermano.