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Principio de realidad junio 11, 2012

Posted by Malena Ferrini in Éxito profesional, Carrera y finanzas.
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Tal vez hoy envejecí un poco. Agregué a mis principios unos fines. A mis ideas unos planes. A mis convicciones unas acciones.

Dicen que crecer es doloroso, y yo me imaginé que esas eran huevadas de adolescentes. Resulta que no… Me acuerdo de haber escuchado a mi papá hablando de los ideales de juventud, y de cómo uno cree a cierta edad que ha venido a este mundo para cambiarlo.

Yo he pensado que con ganas de trabajar se puede. Pero ¿se puede?

Es algo loco y abstracto hacer un duelo por eso, llorar por la pérdida de las utopías, querer volver a la ilusión omnipotente de que el mundo es un lugar donde mis principios significan algo y mis acciones se relacionan con mis fines.

Quizás subsistir implique dar un rodeo, pero no quisiera olvidar que allá, en ese lugar que quizás no visite en esta vida, estarán los fines de los principios a los que hoy decido aferrarme.

Sabelo, mundo. Algo te voy a cambiar. Aunque sea lo único que haga.

La soltera encantadora y los eventos sociales: La elección del acompañante noviembre 29, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ideas sexy para conocer hombres, Secretos de conquista, Temas familiares.
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Mi prima tiene cinco años menos que yo y se casa el mes que viene. Va a hacer una flor de fiesta. Ha  invitado a toda la parentela imaginable y a la crema y nata de la alta sociedad.

El otro día, cuando vino a traerme la tarjeta, me preguntó si iba sola. No supe qué contestarle, ese no es un tema fácil.

En esta sociedad de morondanga, los solos somos parias. Las invitaciones para dos, las ofertas de 2 x 1, los precios de vacaciones en base doble, el estigma de que te lo señalen a cada rato y las horrendas dudas que tienen las viejas, que no saben si pensar que sos trola, harpía o enferma mental por no tener pareja.

La gente trata de encontrarme un novio. Aparecen primos, amigos solteros hasta abajo de las piedras y mi número de teléfono cae en manos de espejertos diversos. La hermana de la madre del marido de mi hermana trata de engancharme con el hijo del proveedor del socio del marido, la colega me chumba un programmer y una alumna levanta la mano en clase para decirme que es un desperdicio que siendo tan hermosa no tenga un novio… que me va a presentar al hijo en cuanto tenga oportunidad.

Francamente puede ser una  tortura humillante.

Si voy sola, terminaré del brazo de un espejerto elegido por mi tía abuela o en la mesa de los niños.

Nada mejor que eso para una soltera de casi treinta: Ellos todavía no han aprendido los dictados de la normalidad. Basta jugar a la mancha, patear globos, comer caramelos, cantar, bailar todos juntos en una ronda, todos solos pero acompañados y felices. Hasta que los padres los vengan a buscar, y saluden amablemente (aunque suene como si dieran un pésame), diciendo ya te va a tocar casarte y tener hijitos mientras los gurrumines me llenan de besos untados de chocolate.

Pensándolo bien, no ando con ganas de escuchar ningún pésame. Voy a llamar a Juan para salir un par de veces más con él así tengo con quién ir al casamiento.

Así parezco normal mientras brindo con champán en lugar de comer caramelos y limpiar mocos de críos ajenos.