jump to navigation

Cómo preparar un pic-nic de panquequitos con dulce marzo 30, 2010

Posted by Malena Ferrini in Ama de casa, Arte culinario, Ocio y viajes.
Tags:
2 comments

Para vos, que querías la receta.

También les dicen crépes

Puse en un bol 2 huevos sin cáscara, 30 gramos de margarina derretida, 1/4 litro de leche y una cucharadita al ras de sal. Revolví todo con un batidor de alambre y cuando la mezcla estuvo homogénea incorporé 120 gramos de harina común. Seguí batiendo hasta que no quedó ni un grumo y entonces, sin dejar de batir, agregué 1/4 litro más de leche y otros 100 gramos de harina.

Cuando volvió a quedar homogénea la mezcla, la dejé descansar un ratito mientras preparaba la mochila con el equipo de mate, un frasquito de mermelada casera de mi abuela, una cucharita, un mantel y muchas servilletas de papel.

Cuando la sartén estuvo bien caliente, le puse un poquito de margarina . Después me ayudé con un cucharoncito para poner un poco de la mezcla en el medio, y esparcirla por todo el fondo de la sartén. Cuando los bordecitos empezaron a despegarse, la mezcla se transformó en un panqueque. Con una espátula lo di vuelta sin demoras y 30 segundos después lo saqué del fuego.

Así seguí hasta terminarme la mezcla, renovando la manteca cada tanto, tarareando una canción de Basia Bulat que otro día les cuento mientras la pava empezaba a zapatear en estado de ebullición. Los envolví cuidadosamente en un film y los metí en la mochila pocos minutos antes de escuchar el bocinazo en la puerta de casa.

A medida que los comíamos íbamos untando la mermelada en cada uno y enrollándolos para comerlos. Los engullimos en una hermosa charla con esa persona que tanto quiero (modestia aparte, se cansó de felicitarme por lo ricos que estaban).

El dulce fue lo mejor de esos panqueques. Fueron las palabras, la risa y la ternura de mirar unos bellísimos ojos oscuros que brillaban llenos de amor cada vez que te nombraban.

Texto adaptado del libro de Doña Petrona.

Hay que tratar de tener en claro los propios sentimientos febrero 28, 2010

Posted by Malena Ferrini in Autoayuda.
Tags:
2 comments

Para Pepe con cariño, ojalá te ayude a saber lo que estás sintiendo…

Hay algo así como escalafones jerárquicos que van desde la atracción al amor profundo.

Una mujer no siempre distingue el estado de sus sentimientos, es por esto que les ofrezco una guía para descifrar en que estado de amorío se está. *
Útil para la dama y el caballero. Se ofrece aquí gratis. Pueden imprimirla y pegarla en la heladera… o llevarla siempre a mano en la billetera para consultarla si se pierden en este laberinto de emociones.

Sabremos que una mujer está en estado de…

Calenchidad:
Cuando le presentan un hombre (cualquier hombre), lo primero que piensa es cómo será en la cama. Le gusta frecuentar bares bien tarde en la noche, aún si trabaja temprano al día iguiente.
Se arregla demasiado para ir a la verdulería, o incendia un repasador y espera a los bomberos en camisolín. De pronto Lanata le parece sexy. Se imagina con el cadetito de la farmacia de 17 añitos … ya esta crecidito. Y tantos más. Desayuna “alfajorcitos”.

Fascinación:
Este tipo de atracción sucede cuando una es adolescente y se agarra una calenchidad pero todavía no tiene ni idea de que es lo que está pasando.
Una relación de amor absolutamente pasiva, donde el sujeto del afecto puede ser Christian Bale o el profesor de Filosofía. Todos los pensamientos son unilaterales. Sobre la base de la contemplación se construyen las más diversas fantasías románticas y de las otras. Se despierta la más frondosa imaginación, nos anticipamos a los encuentros para vivirlos una y otra vez sin que lleguen a suceder.
Si usted es mujer (mayor de edad) y se encuentra en esta situación, anímese y hágale saber al hombre en cuestión lo mucho que le gusta. Deje la fascinación a las adolecentes.

Deseo:
Un hombre le gusta. Mucho. Pero no se siente enamorada, o no lo acepta por miedo a quedar hecha pelota después de una relación disfuncional. Sin embargo es todo tan perfecto (las miradas cómplices, palpitaciones y atenciones amorosas correspondidas) que ese miedo a romper con el idilio impide ir adelante o atrás. Obliga a tomar las dos direcciones alternativamente.
Y nuestro pobre hombre absolutamente desorientado, llamándonos histéricas, o cualquier otro epíteto sinónimo.
Para resolver tan intrincada situación. La vía lenta que es dar vueltas hasta que le caiga la ficha o se le canse el pretendiente. Y la vía rápida: irse con el a pasar un finde en un lugar feo y aburrido, con mal tiempo, y nada que hacer… si después de ese tiempo en vez de estar incómodos, a los gruñidos y peleando; están los dos muy divertidos hablándose tiernamente, o mejor, haciendo el amor, significa que han pasado al próximo nivel.

Amor:
Esto es algo que puede pasar una vez en la vida, como mucho dos o tres. Y hay que esperar que llegue. Una no puede convencerse si no está enamorada.
¿Y como saber qué está sucediendo?
Simplemente porque todo va en la dirección correcta.
Porque sí sabemos cómo es el amor a la familia… pero el amor hacia un hombre es así y algo más. No se parece a la manera en que uno ama a un hermano o a sus padres.
Se parece a la pasión, a desear besos vaporosos, a las ansias de arrancar cada prenda de su cuerpo. Si no está la pasión, lamentablemente, no habrá amor.
Se parece al humor, donde abundan similitudes en el sentido que le dan a la vida una y otro. Las risas vienen solas y abundan, no hay nada forzado, no hace falta explicar, ni pedir disculpas por los chistes.
Y si una llega a conocerlo lo suficiente como para saber que no le gustan los zapallitos rellenos, odia las camas mal tendidas y aplasta a las cucarachas con la caja de fósforos… y aún asi lo ama igual (pero no más)
Si estando juntos se sienten mucho más lindos, inteligentes, divertidos y felices…
Si le mira los detalles más bobos y le parecen por demás atractivos, por ejemplo los piecitos aliñados, la forma de comer, las manos gruesas, el lápiz que usa, los rulitos…
Si le aterra la sola idea de pensar que él pudiera sentir dolor…
Si y sólo si contesta afirmativamente todo lo anterior, entonces es amor.

* Texto basado en “Love and other phenomena” de Cynthia Heimel.